Rovelli, Laura y Pablo Vommaro (2025). Evaluación académica y científica en transición. Configuraciones institucionales, prácticas evaluativas y lineamientos de cambio en Argentina. Buenos Aires: CLACSO, 492 pp. 

Jaquelina Edith Noriega

Universidad Nacional de San Luis (UNSL), Argentina

Laura Rovelli y Pablo Vommaro ofrecen la compilación de una pieza fundamental para comprender el giro epistemológico y político que atraviesan los sistemas de evaluación académicos de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) en Argentina. Enmarcado en el proyecto PISAC 2022, el libro sistematiza investigaciones realizadas por académicos/as de doce universidades nacionales de Argentina en conjunto con colegas pertenecientes a Centros de la red CLACSO. El mismo resulta de un esfuerzo colectivo que involucra a una veintena de destacados investigadores/as de diversas universidades, reunidos con el objetivo común de analizar de forma multifacética el sistema de evaluación de la Ciencia y la Tecnología (CyT), abarcando desde la dimensión institucional hasta la carrera docente y la ética en la investigación.

A través de un abordaje que combina datos cualitativos y cuantitativos, el texto propone una mirada crítica sobre las normativas vigentes y las tensiones generadas por la influencia de organismos internacionales frente a la autonomía universitaria. A lo largo de sus once capítulos, divididos en tres bloques analíticos –la evaluación institucional, la evaluación de la docencia y la evaluación de la investigación–, se brindan pistas para realizar un diagnóstico situado y crítico sobre un sistema actualmente en tensión, que debe avanzar necesariamente desde un modelo centrado en la productividad cuantitativa hacia una evaluación responsable, justa y situada.

Algunos puntos centrales que se abordan en este volumen son:

  • Los orígenes y la evolución del sistema de evaluación de CyT en Argentina;
  • El rol de la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) en la evaluación institucional y de la investigación, que incluye la discusión entre métricas cuantitativas y evaluaciones cualitativas;
  • La importancia de incorporar una mirada territorializada de la evaluación, que considere la complejidad y las condiciones de desarrollo de las distintas universidades;
  • El impacto de la ciencia abierta en la evaluación de la investigación y la necesidad de un cambio en los modelos y criterios utilizados;
  • La necesidad de una evaluación responsable, ética y transparente, que promueva la equidad, la inclusión y la formación específica para la evaluación.

A lo largo de los distintos capítulos se examinan normativas, procedimientos, impactos y tensiones generadas por estos procesos de evaluación, a la par que se incluyen perspectivas críticas sobre equidad, inclusión y la influencia de miradas ajenas al contexto regional; se estudian casos específicos de universidades y sobre el CONICET, y, además, se proponen reflexiones y sugerencias para mejorar la evaluación y promover una mayor justicia y responsabilidad dentro del sistema.

El texto aborda con coraje la tensión entre la autonomía universitaria y la necesidad de una evaluación externa, considerando criterios de pertinencia que tengan en cuenta las particularidades locales. Además, aborda la evaluación de la docencia universitaria como parte integral de la evaluación institucional y se analiza el concepto de carrera docente/carrera académica junto alos desafíos de su evaluación y la importancia de considerar la heterogeneidad del trabajo docente y de las iversas trayectorias. Al respecto, resulta de sumo interés la incorporación de una perspectiva biográfica en la evaluación académica, que considere las experiencias y trayectorias individuales de los/as investigadores/as, para proponer una herramienta que complemente la actual evaluación centrada en indicadores tradicionales cuantitativos.

Partiendo de la idea de que la producción teórica y la investigación empírica sobre la evaluación académica es un área de vacancia que, dada la necesidad de cambio observada y reconocida a nivel nacional e internacional, debe seguir acrecentándose y consolidándose, este libro constituye un aporte de calidad no solo por su contenido sino también por los autores que congrega. Las conclusiones que se ofrecen en cada capítulo presentan alcance e impacto regional dado que describen diversas aristas de una problemática común, no solo en Argentina sino también en Latinoamérica.

El primer bloque del libro, titulado “Evaluación institucional”, reúne los siguientes tres capítulos: 

  • “En “Las tramas institucionales en las evaluaciones de las áreas de investigación y posgrado”, Silvina Galetto, Graciela Castro, Sebastián Andujar, Yussef Becher y Nora Reyes reconstruyen la trayectoria de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) y los desafíos que plantea su vínculo con las universidades.
  •  En “Evaluación institucional, investigación y ciencia abierta en Argentina”, Sonia Araujo indaga sobre la ciencia abierta y sus interpelaciones a los marcos normativos actuales, y sostiene que la transición hacia este modelo no es meramente técnica.
  • En “El proceso de evaluación y acreditación de la Universidad Nacional del Comahue. Historia y actualidad de un proceso conflictivo”, Guido Riccono, Mariano Sáarez Nigra y Judith Naidorf realizan un análisis histórico de la resistencia institucional frente a las políticas neoliberales de los años noventa.

En el segundo bloque sobre “Evaluación de la docencia universitaria” se compilan otros tres capítulos: 

  • En “La evaluación de la docencia universitaria en Argentina. Estado de situación, contribuciones y recomendaciones para la formulación de políticas institucionales”, Verónica Walker y Julieta Rodera analizan la carrera docente como dispositivo de regulación y argumentan que es imperativo conceptualizar el trabajo docente más allá de la enseñanza.
  • En “Análisis, desafíos y aportes para la efectiva participación estudiantil en los procesos de evaluación de docentes universitarios”, Carolina Abdala, María Eugenia Barros, Diego Reynaga y Rubén Jesús Barrios destacan la relevancia de democratizar los espacios de evaluación a partir de la voz de los y las estudiantes, quienes enriquecen el proceso evaluativo de los docentes al democratizar la inclusión de todos los protagonistas.
  • En “La docencia universitaria como objeto de evaluación. Interrogantes y desafíos institucionales”, Déborah Saientz, Melina Lazarte Bader, Julio Sal Paz y Claudio Sebastián Fernández, a partir de un estudio comparado entre la UNT y la UNS, abordan la complejidad de la identidad académica y concluyen que la evaluación de la docencia universitaria ha sufrido numerosos cambios, revaloraciones y redefiniciones en los últimos tiempos.

Finalmente, en su tercer y último bloque titulado “Evaluación justa y responsable de la investigación” el libro congrega cinco aportes:

  • En “La evaluación de las carreras iniciales en los instrumentos recientes de promoción de la investigación en Argentina”, Laura Rovelli mapea los instrumentos de financiamiento y critica las barreras etarias y académicas y sostiene que los investigadores e investigadoras que se encuentran en la etapa temprana de sus carreras son identificados como unos de los grupos más vulnerables.
  • En “La experiencia biográfica de evaluar y ser evaluado en los sistemas de evaluación científica, tecnológica y académica en Argentina”, Luis Porta, Mariana Foutel, Jonathan Aguirre y Laura Proasi utilizan un enfoque narrativo y proponen el uso de CV biográficos para humanizar el sistema, además nos recuerdan que la experiencia vivida es parte de la trayectoria que debe ser contada y que esas marcas indelebles deben formar parte de la evaluación académica.
  • En “Trayectorias de mujeres científicas en Argentina. Un estudio exploratorio sobre procesos evaluativos, maternidades y desigualdades de género (2008-2023)”, Melina Morzilli y Leticia Muñiz Terra visibilizan el impacto de los cuidados en las trayectorias científicas y ponen en evidencia las carreras tan dispares que se suceden tras acontecimientos personales tales como la maternidad, afectando más a unas que a otros.
  • En “Ética e integridad en la evaluación responsable de la investigación. El caso argentino”, Mónica de la Fare y Laura Rovelli analizan el auge de los comités de ética. Las autoras observan que existe una tendencia en los últimos años hacia una mayor burocratización, estandarización y uso de protocolos.
  • En “Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CICPBA). Configuración institucional, formación de investigadores y nuevas políticas evaluativas”, Pedro Fiorucci estudia la descentralización federal de la ciencia, argumentando que las reformas recientes en materia de evaluación de la CICPBA buscan reposicionar la vinculación de la Comisión con el territorio.

En síntesis, el compendio permite una mirada de la problemática de la evaluación académica en Argentina con despliegue territorial y federal, profundamente comprometido con los valores democráticos, la perspectiva de derechos y en pleno reconocimiento del valor que adquiere el devenir histórico de las universidades junto al Sistema Científico Tecnológico como campo de luchas, conquistas y desafíos.

Finalmente, la obra asume el desafío de cartografiar y sistematizar prácticas, discursos y configuraciones institucionales lo que implica poner en diálogo instituciones, contextos y sujetos diversos; a la vez que al anidar la idea de cambio como eje transversal aporta sin dudas no solo al conocimiento sobre la temática sino también, y, sobre todo, al desarrollo del campo de estudios sobre  la educación superior.