Silvia Bernatené
Universidad Nacional de San Martín (UNSAM)
¿Por qué leer “La Universidad en los escenarios de crisis post pandémicos”? Es una pregunta que puede hacer quien se encuentre con la obra por primera vez. La certeza sobre la necesidad de una renovada mirada de la agenda de la vida universitaria motiva su lectura ya que los escenarios post pandémicos han generado cambios estructurales en varios ámbitos de la vida y las universidades no son la excepción. Tal vez la segunda parte del título “nuevos desafíos” sea la apertura a la identificación de algunos cambios estructurales que enfrentan las universidades a nivel local, regional y global. Axel Didrikson (uno de los autores del prólogo, a Augusto Perez Lindo lo retomamos al final de estas líneas) lo señala con énfasis en la presentación al sostener que son las universidades, en su gran mayoría de carácter público y social, de América Latina y el Caribe, quienes han reaccionado con fuerza, capacidad crítica y colectiva a las posiciones a favor de la educación superior como un servicio, de universidad emprendedora o los modelos mercantilistas que abundan en este ámbito. Agrega que en nuestra región se ha mantenido de manera incólume una corriente de pensamiento multitudinaria que está al frente de la defensa de esta institución de bien social y público, sosteniendo la vigencia de su autonomía y de la concepción de que los estudios son y deberán seguir siendo un derecho humano fundamental. Se trata entonces de desafíos que abrevan en el seno de la vida de las instituciones pero que implican una voz comprometida con la vida social de nuestro tiempo. He aquí, a mi juicio, lo convocante de la obra, ya que los autores abordan temáticas propias de la vida universitaria en diálogo con el sentido de la institución para la sociedad. Esto lo enuncian, lo cuestionan, lo historizan, lo comprenden a través de las estadísticas, las normas, los estudios cualitativos… De alguna manera, lo giran y sostienen enfáticamente: que la educación superior es un derecho humano, un bien público y social, al que al Estado le cabe la responsabilidad de sostener.
El libro está organizado en tres apartados. El primero de ellos “Políticas universitarias en el contexto global, regional y nacional” presenta 5 capítulos dedicados a las conferencias globales, regionales y nacionales de educación superior, a las políticas del sector en América Latina, los procesos de internacionalización, el financiamiento de las universidades nacionales en Argentina y reflexiones sobre democratización y autonomía en la universidad. El segundo de los apartados “Transiciones, trayectorias y subjetividades en la universidad post pandémica” organiza en 4 capítulos los trabajos que refieren a la transición entre la escuela secundaria y la universidad, los desafíos del ingreso, del egreso y los cambios en las subjetividades de los estudiantes. Por último, el tercer apartado “Nuevas preguntas sobre enseñar, aprender, investigar en la universidad” reúne 3 capítulos en torno la didáctica investigativa, las instancias conviviales y tecnoviviales en el nivel superior y la pedagogía universitaria. Esta organización convoca a lectores que desean un recorrido completo de la obra y también a lectores que indagan sobre temas específicos. Además, desarrolla el contenido en tres dimensiones que se manifiestan juntas o separadas en la totalidad de los artículos: la referencia a experiencias, investigaciones en curso o terminadas, reflexiones o estadísticas; que abordan temáticas de una agenda ineludible; y por último, que formulan preguntas, promueven reflexiones, discuten ideas, en síntesis, alzan la voz de la universidad.
Estela Miranda y Ana Donini en su capítulo “Las conferencias regionales y mundiales de Educación Superior. Desafíos políticos e institucionales en el nuevo contexto geopolítico” abordan la temática a través de un breve racconto histórico y un análisis pormenorizado de sus contenidos, los contextos en que se realizaron y la participación de diferentes organismos regionales y globales. Se trata de un análisis que combina un tratamiento preciso de la información, la identificación de hitos en la agenda global y a su vez el señalamiento de logros, deudas y demandas permanentes. Las autoras advierten sobre continuidades, cambios, estilos y no dudan en señalar que “el plazo de diez años entre las conferencias regionales y mundiales de educación superior es demasiado extenso para enfrentar con prontitud y eficacia los cambiantes desafíos que se presentan y poder compartir reflexiones y acciones adecuadas hacia los futuros del sistema”.
En el capítulo 2 “Políticas para la educación superior en América Latina: un análisis de los posicionamientos del Banco Mundial y la UNESCO”, Esteban Masot y Jorge Gorostiaga analizan las posturas asumidas en los entramados de las luchas simbólicas que se disputan en torno a la Educación Superior. Explican detalladamente la participación de estos organismos internacionales en el sector y presentan aportes de numerosas investigaciones sobre la temática. Sus reflexiones suman a los desafíos la necesidad de atender la agenda global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pero también realizar el ejercicio de recontextualización de teorías alejadas de la realidad latinoamericana.
Las características destacadas de los procesos de internacionalización de la educación superior, las tendencias globales y la situación en Argentina son desarrolladas por Valeria Pattacini y Lionel Korsunsky en el tercer capítulo de este libro. Se trata de un tema clave de la agenda universitaria. Para quienes tienen la inquietud de acercarse al estado de situación, los autores presentan exhaustivamente las acciones, los motores que las dinamizan, las preocupaciones, las definiciones políticas, entre otras tantas dimensiones. Lo hacen referenciando sus análisis en estadísticas y reflexiones sin tapujos.
Agustín Claus analiza el financiamiento de las universidades nacionales en Argentina en el capítulo 4 cuyo título termina así: “radiografía de los principales indicadores en clave histórica y tendencia post pandemia”. Dada esta nominación, pueden anticipar el contenido. Sin embargo, es nodal señalar que efectivamente se trata de una “radiografía” ya que toma amplios periodos de análisis e incluye información de la historia reciente, presenta una vasta cantidad de datos e indicadores de vital importancia para la agenda universitaria.
“¿Cómo potenciar la democratización y la autonomía en la universidad?” Este interrogante plantean Lucas Krotsch e Ivana Mihal en el capítulo 5 y nos convocan a pensarlo desde lo que ellos llaman un estiramiento conceptual que reconoce la complejidad de los conceptos y la realidad a la que refieren. Desde esta perspectiva, los autores analizan las implicancias de la democratización en diálogo con la autonomía universitaria y nos invitan a repensar la posición de las instituciones con compromiso social.
En el capítulo 6 Stella Muiños de Britos aborda un tema de agenda que aún reclama ser estudiado para lograr mejores definiciones institucionales: las trayectorias estudiantiles y la transición a la universidad. La autora propone comprenderlas como una trama en la que las instituciones tienen una responsabilidad ineludible: formar. Siguiendo la agenda de los procesos formativos, Pablo García presenta un trabajo en el capítulo 7 que se enmarca en una investigación que propone mapear y analizar las estrategias que desarrollan las universidades nacionales para acompañar el ingreso de los estudiantes. Se trata de una indagación que se detiene, además, en las modalidades de enseñanza y cómo las instituciones han revalorizado lo realizado en la virtualidad y en la presencialidad.
La preocupación por las trayectorias de los estudiantes universitarios es ineludible, especialmente aquella que se vincula con las políticas de egreso. Los avances de la investigación que realiza Karina Lastra, presentan aportes conceptuales y metodológicos sobre lo realizado en un conjunto de universidades públicas. El trabajo recorre las políticas institucionales, las prácticas de gestión, las trayectorias académicas y evidencia una diversidad de posiciones asumidas frente a la temática.
“¿Cómo construir comunidad en este contexto?” Así inicia el último apartado del capítulo 9 escrito por Paula Pogré. La autora analiza un conjunto de características del sistema de Educación Superior y analiza las subjetividades en el proceso de cambio que generó la pandemia. En el marco de una indagación realizada en la UNGS, recupera la voz de los estudiantes quienes evidencian, entre otras cuestiones, sus modos de estudiar en soledad. Desde aquí repone la pregunta sobre lo que vale la pena hacer cuando estamos juntos en el aula y cómo se va construyendo la idea de comunidad.
En el capítulo 10, Ana Isabel Iglesias recupera problemáticas habituales durante la enseñanza y el aprendizaje investigativo universitario considerando la implicación genuina de los participantes. Propone una caracterización genealógica de un sistema didáctico mediante 4 fases que permite comprender la complejidad de la enseñanza en la universidad y los desafíos para docentes y estudiantes. En este sentido, el trabajo de Gabriela Cicalese en el capítulo 11 aborda las reconfiguraciones docentes surgidas después de la pandemia a propósito de las instancias conviviales y tecnoviviales en las aulas del nivel superior. La autora presenta un conjunto de concepciones de tecnologías en la educación para analizar su sentido en las aulas, y sostener que operan con una función transparentadora de debates y posicionamientos que van más allá de su definición.
“¿Una Pedagogía universitaria o una universidad pedagógica?” Viviana Mancovsky nos convoca a la lectura de su trabajo desde esta pregunta. Recorre algunas posiciones sobre la Pedagogía para detenerse en la Pedagogía universitaria y especialmente en el acompañamiento docente en tiempos de post pandemia. Plantea la necesaria desnaturalización de lo que hacemos, del sentido de una formación universitaria, a favor de construir una universidad pedagógica que dé cabida a esta disciplina, entendiendo que se trata de comprender su sentido en una trama cultural más amplia.
Finalmente, las palabras de Augusto Pérez Lindo. En el prólogo señala la urgencia de la reconstrucción de la Educación Superior argentina dados los cambios que enfrentamos. Este libro nos acerca a esta problemática entendiendo que además de la urgencia, es imperioso sostener firmemente la convicción de que, en palabras del autor, “el conocimiento puede salvarnos inclusive de aquellos que rechazan el valor del conocimiento”.