Rosana Elizabeth Arriola
Universidad Nacional de Misiones (UNaM)
Hay libros que no se limitan a ser leídos: se viven, se sienten, se atraviesan con el cuerpo entero. Así me sucedió con “Investigaciones sobre poblaciones indígenas, afrodescendientes, campesinas, inmigrantes, socialmente excluidas y con discapacidad en la educación superior. Desafíos y resistencias” (2024). Surge del trabajo colaborativo entre universidades de Argentina, Brasil y Portugal en el marco del Programa de Desarrollo Académico Abdias Nascimento (SECADI/CAPES Nº 02/2014). Reúne investigaciones que visibilizan las experiencias de estudiantes históricamente marginados en la educación superior, analizando tanto las barreras estructurales como las estrategias de resistencias colectivas que emergen desde los márgenes institucionales. Las universidades participantes –UFFS, UNIOESTE, UNaM, UPF e IE/Ulisboa- construyeron colectivamente una agenda de investigación situada, con base en metodologías diversas y en diálogo con movimientos sociales, experiencias institucionales y marcos teóricos críticos.
Las investigaciones situadas en Brasil, Argentina y Portugal no buscan comparar por comparar, sino visibilizar con sensibilidad crítica, cómo se habita -o se sobrevive- en la educación superior, cuando se parte desde los márgenes. Lo que emerge no es solo una cartografía institucional, sino un mapa afectivo de exclusiones, resistencias y búsquedas de sentido.
Uno de los aportes más potentes de la obra, es mostrar que la inclusión no puede pensarse como un objetivo cumplido, sino como una tensión permanente. La permanencia, esa palabra que muchas veces se desliza en informes o planes estratégicos, con tono burocrático, aquí se revela como un campo de disputa cargado de historias: detrás de cada número hay estudiantes que sostienen sus trayectorias con esfuerzo cotidiano, entre trabajos inestables, discriminaciones, maternidades solitarias, barreras materiales y simbólicas que parecen no ceder.
Las preguntas que la obra plantea no son abstractas: son urgentes y concretas. ¿Cómo se garantiza no solo el ingreso, sino la permanencia en la educación superior con condiciones dignas? ¿Cómo se hace para que la inclusión no sea un gesto institucional vacío, sino una práctica real de justicia? ¿Qué universidad estamos dispuestos a imaginar y construir, una que tolere la diferencia o una que la abrace y la convierta en su potencia?
Las respuestas no son cerradas, pero apuntan a caminos posibles: pensar currículos que se nutran de los territorios, sostener pedagogías que reconozcan la pluralidad epistémica, promover políticas afirmativas, que no sean transitorias sino estructurales. En definitiva, se nos ofrece un horizonte: una universidad que no solo sea pública en su acceso, sino popular en su contenido, y verdaderamente democrática en sus modos de vincularse con quienes la habitan.
Las voces recogidas en el libro no se limitan a denunciar las injusticias que viven, sino que despliegan estrategias colectivas para permanecer y transformar. En las fisuras de las instituciones, florecen los cursillos populares, las redes de acompañamiento, las prácticas en alternancia, que recuperan el vínculo con el territorio.
La investigación está estructurada en cinco partes, según las universidades que participaron: la Parte I está dedicada a la Universidad Federal de la Frontera Sur (UFFS) compuesta por ocho capítulos que analizan desde diferentes perspectivas las acciones afirmativas, el acceso y la permanencia y el sentido de pertenencia de los estudiantes en situación de vulnerabilidad social, reuniendo investigaciones empíricas entrevistas, grupos focales, análisis estadísticos que dan cuenta de los avances, tensiones y desafíos de la inclusión educativa. La Parte II escrita por docentes-investigadores de la Universidad Estatal del Oeste de Paraná (UNIOESTE); está compuesta por ocho capítulos con foco en estudiantes con discapacidad, de escuelas públicas, indígenas, campesinos y afrodescendientes. Se destaca la incorporación de enfoques cuantitativos, y estudios con propuestas formativas en clave de justicia social.
La Parte III, ofrece un texto de Patricia Brum da Silva, quien propone analizar las trayectorias de los estudiantes con discapacidad en el contexto de la Universidad de Passo Fundo (UPF) particularmente en el Campus Chapecò, resaltando las vivencias de acceso, permanencia y desafíos recuperando relatos en primer persona y enmarcándolo en las discusiones sobre el derecho a la educación, la accesibilidad y el reconocimiento de la diversidad.
La Parte IV reúne seis capítulos desarrollados por investigadoras/es a la Universidad Nacional de Misiones (UNaM-Argentina) centrado en experiencias, trayectorias de estudiantes, interculturalidad en el territorio, prácticas institucionales y transformaciones, narrativas y subjetividades, gestión universitaria y políticas públicas.
Finalmente, la Parte V presenta dos capítulos desarrollados por investigadoras del Instituto de Educación de la Universidad de Lisboa (IE/ULisboa), Portugal. Aporta una perspectiva europea conectada con problemáticas similares a las del contexto latinoamericano: racismo estructural, barreras en el acceso a la educación superior y exclusión simbólica de estudiantes afrodescendientes, migrantes y de países africanos de lengua portuguesa. Los capítulos se apoyan en investigaciones cualitativas realizadas en universidades portuguesas y proponen un análisis crítico de la exclusión epistémica, institucional y cultural que viven ciertos colectivos.
Cada una de estas secciones reúne estudios situados que abordan el acceso, la permanencia y las formas de inclusión o -exclusión- en el ámbito de la educación superior. A partir de estas voces la universidad -mi universidad- comenzó a desdibujarse de la imagen pulida de los folletos institucionales. Aquella que camino todos los días, con ilusiones, esperanzas, cansancios e incomodidades, se reveló más real, más cruda, más honesta. Una institución que, aunque joven en su infraestructura y moderna en su discurso, sigue siendo profundamente antigua en sus lógicas de exclusión. Sigue habitada por una cientificidad arrogante, que desprecia otros saberes; por prácticas coloniales, que jerarquizan modos de conocer; por mecanismos capacitistas, que niegan la diversidad, y por estructuras sexistas que clasifican cuerpos y silencian voces.
Por eso, esta obra no solo se lee, se celebra, se agradece y se abraza. Se transforma en faro, en consuelo y en impulso en tiempos en que la educación pública está siendo asediada por lógicas mercantilistas y excluyentes, este libro nos devuelve algo esencial: el alma al cuerpo. Nos devuelve la convicción de que otra universidad no solo es necesaria, sino que ya está germinando, con cada historia, con cada resistencia, con cada paso compartido hacia un futuro más justo.