Edited by Heather Eggins, Anna Smolentseva and Hans de Wit. Brill Sense, Leiden Boston /USA (pp 362)
Marcela Mollis
Universidad de Buenos Aires (UBA) y Universidad Tecnológica Nacional (UTN)
El libro aborda el tema de la educación superior en la próxima década y es el resultado del programa Fulbright desarrollado entre los años 2001 y 2010, llamado New Century Scholars Group. En la introducción Patti McGill Peterson y Philip Altbach, describen estos conceptos. El grupo de investigadores de la nueva centuria, focalizó su producción sobre la educación superior global y fueron un ejemplo de trabajo colaborativo, comprometido con la producción y el análisis de los temas centrales a nivel global-mundial. Este volumen en particular, publica los resultados de ese proyecto que contribuye a la comprensión de los problemas que enfrenta la educación superior en el mundo.
Heather Eggins, Anna Smolentseva and Hans de Wit, en el primer capítulo retoman cuestiones publicadas en el 2007, y explican cuestiones tan relevantes como la transformación de la profesión académica, la reproducción de las inequidades sociales tanto en el acceso como en el egreso, el rol de la educación superior en la cohesión social, el incremento de la movilidad estudiantil, el desarrollo del modelo de universidad de investigación a nivel global, las tendencias cambiantes en cuanto al financiamiento y, en particular, la estratificación institucional -referida a todas las áreas y los niveles de la educación superior- que se fue profundizando en los últimos años.
Además, se incluyen otros temas como la gestión más orientada hacia las economías de mercado en los distintos modelos de gobierno de las universidades mundiales y la expansión de la internacionalización. Obviamente, el nuevo fenómeno de la pandemia, trajo consecuencias en las perspectivas futuras del mercado de empleo, la pérdida de ingresos institucionales derivados de los aranceles estudiantiles y los consecuentes problemas de financiamiento de la educación privada así como cambios en las técnicas de enseñanza y aprendizaje (modos virtuales e híbridos), también en la naturaleza del trabajo académico y el concepto de bien común respecto de la educación superior está siendo reexaminado.
El libro en su conjunto, publica los resultados de 14 investigadores sobre el total de 30 participantes de todo el mundo del mencionado programa Fulbright de cara a la tercera década del siglo XXI. Los principales desafíos que se mencionan cuando se publicaron los resultados de la primera camada en el 2007, siguen estando muy activos en la actualidad a nivel global: la masificación, la transformación de la educación superior como un bien público en un bien privado, la economía del conocimiento y las nuevas tecnologías. Se preveía que la internacionalización iba a debilitar el papel de los estados nacionales en cuanto a la planificación de la estructura el educación superior. Sin embargo, los estados nación siguen teniendo un peso relevante, por ejemplo, la reubicación de la Universidad de Budapest en Viena, la dificultad para acceder al visado en los Estados Unidos y Europa para los estudiantes de América Latina, o las relaciones entre China y los Estados Unidos, están afectando la fluidez respecto de la movilidad académica y la internacionalización de la educación superior en todas las regiones.
A estos rasgos dominantes, se agrega una tendencia omnipresente en todos los sistemas mundiales caracterizada por la “creciente estratificación” a nivel institucional y en la profesión académica. Universidades y profesores de bajo prestigio (contratados temporariamente con bajas calificaciones y poca experiencia docente) comparten la oferta junto a instituciones de élite e investigadores top en sus áreas de investigación y conocimiento.
Sin embargo, el desafío más importante que enfrenta la educación superior a nivel mundial es la pandemia del COVID-19. Afecta y afectará todas las dimensiones sociales y económicas sin tener certezas sobre cuáles serán las consecuencias a mediano y largo plazo: a las ya existentes inequidades de acceso digital a las nuevas tecnologías, se profundizan las diferencias generacionales, la ausencia de prácticas en los laboratorios de informática, junto al colapso económico que reduce las posibilidades de empleo de los graduados de la educación superior, la declinación de la movilidad estudiantil internacional, etc.
Con respecto a la estructura del libro, se divide en 5 partes y 2 apéndices. La primera parte, se ocupa de la Profesión Académica. Nelly Stromquist escribe un capítulo muy atractivo sobre la Crisis de los profesores universitarios: desafíos externos e internos a la profesión académica. La autora aborda el problema de la medición de la productividad académica basada en “big data” y biométrica. Concluye que el desempeño académico no es tenido en cuenta como indicador de productividad a pesar de haber transcurrido casi 15 años desde los primeros resultados. Las condiciones de trabajo precarizadas de los profesores contratados sumadas a los magros salarios han debilitado los valores académicos, el sentido de pertenencia e identidad y el logro del bien común que encarnaba el valor supremo de la educación superior en su conjunto. El segundo capítulo de Heather Eggins y Elisabeth Lillie, se titula En busca de la equidad de género: la educación superior y la investigación en la Unión Europea. Las autoras escriben con una perspectiva histórica sobre la inequidad de género en la profesión académica en el contexto europeo. A pesar de los documentos y programas que desde 1957 han consolidado cambios al respecto, las autoras reconocen que las mujeres todavía predominan en los puestos más precarios de tiempo parcial equivalente al posicionamiento de la mujer en el mercado de empleo europeo en general. Y el tercer capítulo se titula Prospectiva de la Internacionalización, avance y equidad de género en las universidades danesas, escrito por Carol Colatrella y Kirsten Gomard.
La segunda parte se ocupa del Acceso. A los fines de la comparación con los sistemas de ingreso latinoamericanos y, en particular argentino, resultan particularmente interesantes los capítulos de Michael Bastedo Admisiones Holísticas (evaluaciones integrales del perfil del candidato) como un fenómeno global y el capítulo de la investigadora brasileña Elizabeth Balbachevsky: El impacto de los distintos regímenes de aprendizaje en la inclusión social. La autora analiza uno de los temas clave para comprender el problema de la equidad educativa: la doble ruta de la educación superior diferenciada en torno a la educación técnica/tecnológica versus la educación superior. Ambas rutas combinadas dan lugar a cuatro regímenes de aprendizaje en relación al grado de inclusión social que promueve cada uno.
La tercera y cuarta parte se ocupan de Problemas de Gobierno y el rol de la Universidad en la sociedad y La dinámica público/privado en la educación superior respectivamente. La quinta parte presenta las Dimensiones Internacionales de la Educación Superior con dos capítulos escritos por Hans de Wit y Philip Altbach. Ambos autores abordan los desafíos que esta dimensión -promovida por los acuerdos de Bolonia en el contexto europeo y por las recomendaciones del Banco Mundial en América Latina de los 90’s- enfrenta a la hora de hacer balance y medir los impactos de las promesas neoliberales. Argumentan que la creciente globalización de la década pasada combinada con las demandas de la economía del conocimiento conlleva un enfoque de la internacionalización de la educación superior más estratégico y geopolítico. Su abordaje histórico contextualizado, explora tendencias y tensiones, brindando una perspectiva positiva sobre los pasos a seguir para que la internacionalización sea aprovechada en clave cooperativa, cosmopolita y colaborativa con el nuevo orden mundial.
Los editores de este volumen, finalmente destacan el papel del Programa Fulbright que logró afianzar la producción académica de investigadores del mundo, consolidar sus intercambios y colaboraciones entre sí y favorecer publicaciones con una mirada comparada e internacional.