Desafíos y horizontes en la transición universitaria: una mirada desde la sociología de la educación superior y las comunidades emergentes de investigación
Lucrecia A. Sotelo
Red de Estudios sobre los Inicios a la Vida Universitaria
La transición desde la escuela secundaria a la universidad representa un momento fundacional en la biografía de las personas; como tal se presenta como una instancia que trasciende con creces la simple noción de un cambio de rutina o un mero trámite administrativo. Históricamente, tanto la investigación académica como la política educativa han abordado esta etapa bajo el concepto de “ingreso”, una categoría que, si bien ha sido objeto de atención sostenida, ha mostrado progresivamente sus limitaciones para capturar la vastedad y densidad del fenómeno. En el contexto argentino, marcado por la masificación del acceso y un “régimen de desigualdades múltiples”, este enfoque se ha vuelto insuficiente.
La expansión del sistema puede derivar en lo que Ana María Ezcurra (2011) ha denominado una “inclusión excluyente”: una situación paradójica donde, si bien la masificación ha permitido el ingreso de sectores sociales históricamente marginados, este logro se ve empañado por tasas de abandono significativamente mayores entre estos mismos estudiantes. Como sostiene la propia autora, el auténtico progreso no se mide solo por el ingreso, sino por “una elevada finalización del ciclo en todos los grupos de población”, advirtiendo que “no se logrará una educación superior más inclusiva si porcentajes apreciados de los nuevos estudiantes fracasan” (Ezcurra, 2011, p. 27). En esencia, se trata de un fenómeno por el cual se abren las puertas de la universidad, pero no se garantizan las condiciones materiales y simbólicas necesarias para la permanencia y el egreso exitoso de todos los sectores sociales.
Es en este complejo escenario, que evidencia las limitaciones de un enfoque centrado únicamente en el acceso formal, donde emerge con fuerza una reconceptualización profunda: el desplazamiento desde la idea de “ingreso” hacia la categoría más amplia e integral de “inicios a la vida universitaria”. Esta nueva perspectiva no es un simple ajuste terminológico, sino un cambio de paradigma que busca comprender la primera vinculación universitaria como un proceso extendido, complejo y multidimensional.
En respuesta a la necesidad de abordar este objeto de estudio con la rigurosidad que demanda, ha surgido una iniciativa colectiva, federal y multidisciplinar: la Red de Estudios sobre los Inicios a la Vida Universitaria (REIVU). Esta crónica se propone presentar a la REIVU, no solo como una nueva agrupación académica, sino como un caso paradigmático de las nuevas formas de construcción de conocimiento colaborativo y como un actor clave en la consolidación de este campo de estudio emergente.
Hacia la construcción de un campo de estudio: las dimensiones de los “Inicios”
La conceptualización de los “inicios a la vida universitaria” como un campo de estudio específico y en construcción busca superar la mirada administrativa y puntual del ingreso para abordar el fenómeno en toda su complejidad. En este sentido, se propone estructurar este campo a partir de cuatro dimensiones analíticas clave, las cuales funcionan como distintas puertas de entrada a la problemática (Sotelo, 2024 y 2025):
- La desigualdad en el acceso como punto de partida. Esta dimensión es el fundamento del campo de estudio sobre los inicios. La masificación del sistema de educación superior, tanto a nivel internacional como en Argentina, si bien representa un avance en la democratización, también ha puesto en el centro del debate la persistencia de la desigualdad en el acceso, la permanencia y el egreso. Este enfoque trasciende la pregunta sobre quién ingresa para indagar en el cómo se produce ese acceso, bajo qué condiciones y con qué consecuencias a lo largo de la trayectoria (Sotelo, 2025). En este sentido, se parte de la premisa de que no existe un único punto de partida homogéneo, sino una diversidad de relaciones marcadas por un “régimen de desigualdades múltiples“ (Dubet, 2020), donde las inequidades ya no se estructuran en un único eje, sino que se fragmentan, multiplican e individualizan. Este análisis nace del reconocimiento de las desigualdades estructurales, sociales y culturales que configuran las experiencias individuales.
- Políticas educativas, acceso y admisión. Esta dimensión, de carácter estructural, analiza el marco institucional que regula la entrada a la universidad. Se inscribe en la larga tradición de estudios sobre la democratización del acceso, la tensión entre selección y universalización y el mapeo de los diversos dispositivos que las universidades implementan. Aquí se destacan los trabajos de autores como Chiroleu (2018), García (2023) y Ezcurra (2016), quienes investigan cómo las políticas educativas configuran las condiciones de posibilidad para el acceso y la permanencia.
- La transición y articulación entre niveles. Se centra en el proceso subjetivo e interinstitucional que viven los estudiantes. Este período es conceptualizado como una “zona de pasaje” (Bombini y Labeur, 2017), un espacio de continuidades y rupturas entre la lógica escolar y la universitaria. A su vez, se analiza como un desafío de articulación interinstitucional que demanda un diálogo fluido entre ambos niveles educativos (Pogré et al., 2023) y como una transición identitaria que implica profundas transformaciones en el proyecto de vida de los jóvenes (Di Piero, 2024).
- El acompañamiento pedagógico. Desde una perspectiva “micro”, esta dimensión se enfoca en las prácticas de enseñanza y apoyo diseñadas para sostener a los estudiantes. Se analizan las estrategias de acompañamiento que la docencia universitaria desarrolla para facilitar la apropiación de los códigos y prácticas del ámbito académico (Mancovsky y Mas Rocha, 2016; Pierella, 2018; Vercellino y Pogré, 2023). Este enfoque pone de relieve la importancia de la “relación con el saber” que se construye en las aulas, un concepto clave para comprender la integración a la cultura universitaria (Charlot, 2016).
- La experiencia estudiantil y el aprendizaje del oficio. Esta dimensión aborda el proceso a través del cual el ingresante se transforma en estudiante universitario, construyendo una nueva identidad y un sentido de pertenencia a la institución (Carli, 2011 y 2023; Santos Sharpe et al., 2023). Se investiga la configuración de las trayectorias estudiantiles y la adquisición de las prácticas y hábitos que conforman el “oficio de estudiante” (Coulon, 2017), un aprendizaje crucial para lograr una “afiliación” exitosa a la vida institucional.
La REIVU: génesis, misión y composición de un esfuerzo colectivo
La REIVU emerge como un espacio de confluencia académica, impulsado por la necesidad de comprender y abordar las complejas dinámicas que configuran el acceso, la permanencia y el egreso de los estudiantes. Su génesis se encuentra en iniciativas promovidas por el Gabinete de Experiencias Pedagógicas: pensamiento y habla de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y en la articulación de investigadores que ya trabajaban la problemática desde distintas aristas.
La red consolidó su identidad y amplió su alcance en una reunión fundacional el 16 de mayo de 2024, incorporando a investigadores de 19 universidades nacionales y expandiéndose posteriormente para incluir a colegas de otras instituciones latinoamericanas como la Universidad de la República de Uruguay (UDELAR). Este crecimiento refleja la relevancia de su objeto de estudio en un contexto académico cada vez más amplio.
Su misión fundamental es articular a investigadores para favorecer el diálogo entre grupos y el desarrollo de acciones comunes para la intervención en el campo educativo universitario. Sin embargo, la REIVU es más que un proyecto científico; es también un acto de posicionamiento político. En un contexto de crecientes desigualdades y de políticas que atentan contra el derecho a la educación superior, la labor de la red adquiere una importancia crucial. De hecho, la propia red nació como un refugio en tiempos que desafían la humanidad del encuentro; un espacio donde construir juntes y sin presupuesto es el gesto de resistencia más claro frente a las políticas de ajuste a la universidad pública concebida como un derecho.
La fortaleza de la red radica en su composición federal y multidisciplinaria, que aglutina a equipos de investigación consolidados de todo el país. Esta confluencia de trayectorias, enfoques y contextos institucionales es la que dota a la REIVU de una capacidad única para generar una comprensión integral y situada del fenómeno de los inicios universitarios.
La red articula a grupos con una vasta trayectoria en la materia, entre los que se destacan:
- El Programa de Estudios Sobre Universidad Pública (PESUP), radicado en el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que desarrolla desde 2011 líneas de investigación sobre la experiencia estudiantil, el acceso y la permanencia.
- El equipo del Instituto de Estudios Iniciales (IEI) de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), que estudia las experiencias de estudiantes y docentes en los trayectos iniciales de la institución.
- El equipo de investigación del Instituto del Desarrollo Humano (IDH) de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), pionero en reconceptualizar el “ingreso” como “los inicios de la vida universitaria” desde una perspectiva de derechos.
- El equipo del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Derechos, Inclusión y Sociedad (CIEDIS) de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), que analiza el primer año universitario focalizando en la “relación con el saber” de los estudiantes.
- El Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación (IRICE), unidad ejecutora de doble dependencia CONICET y Universidad Nacional de Rosario (UNR).
- El Grupo de Estudio sobre Desigualdades Educativas y Sociales (GESDES) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que aborda las desigualdades educativas y estudia las transiciones de la escuela secundaria a la universidad.
- El grupo de investigación consolidado “Comunicación, Cultura y Aprendizaje” de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), desde el cual se estudian las condiciones de accesibilidad a la educación superior.
- Equipos consolidados de la Universidad Provincial de Ezeiza (UPE) y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), que abordan la problemática desde las políticas de acompañamiento y la articulación con el nivel medio.
Este núcleo de investigación se expandió para incluir a un colectivo aún más amplio y diverso de instituciones de todo el país, como las Universidades Nacionales de Quilmes (UNQ), Tres de Febrero (UNTREF), La Pampa (UNLPam), Jujuy (UNJu), Luján (UNL), del Centro (UNICEN) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), entre muchas otras. Esta diversidad de miradas y trayectorias es, precisamente, lo que permite un abordaje verdaderamente complejo del fenómeno.
La Red como metodología: Un Nuevo Paradigma de Investigación
La complejidad inherente a los “inicios universitarios” desborda los abordajes disciplinares aislados y exige una respuesta metodológica a la altura. Para la REIVU, la estructura en red no es solo una opción de organización, sino una “necesidad epistemológica”. El funcionamiento de la red se sustenta en una sólida base teórica sobre la construcción de conocimiento en entornos complejos, articulada en tres pilares conceptuales interconectados:
- Conocimiento en Red: Entendido como un “paradigma de futuro y un patrón social” que emerge con la globalización y el acceso a las tecnologías de la información, proporciona el entorno tecnológico y social en el que operan estas nuevas comunidades científicas.
- Transdisciplinariedad: Es el enfoque epistemológico necesario para superar la fragmentación del saber y “comprender la realidad desde diferentes ángulos”. Ofrece una alternativa a la hiperespecialización, buscando articular y unir diferentes conocimientos para lograr un enfoque de conjunto.
- Cibercultur@: Desarrollado por Jorge A. González (2011), este modelo ofrece la metodología de trabajo colaborativo. Propone un proceso formativo para transformar un grupo en una “red sistémica inteligente” a través de tres momentos:
- Estimulación básica: Consiste en expandir la capacidad colectiva para resolver problemas, donde cada miembro, desde su disciplina, ayuda a los demás a comprender el fenómeno desde ángulos que, por sí solos, no podrían ver.
- Conectividad creciente: Se enfoca en la densificación de los vínculos dialógicos. La inteligencia del sistema no reside en un mando central, sino en la densidad de sus conexiones, lo que dota al grupo de resiliencia para reconfigurarse creativamente frente a nuevos obstáculos.
- Consistencia expansiva: Es el momento de mayor potencia, cuando el grupo integra creativamente sus diferencias para construir un sentido renovado del “nosotros” conectado, sobre el “yo” aislado. Este proceso de “nosotrificación” se traduce en un colectivo capaz de generar una visión holística del problema.
La articulación de estos tres pilares ofrece un marco robusto no sólo para comprender qué se investiga sobre los inicios, sino, fundamentalmente, para transformar la manera en que se lo investiga.
Conclusiones: un motor para el saber y una defensa del derecho a la educación
El recorrido por el campo de los inicios a la vida universitaria evidencia la consolidación de un enfoque que permite una comprensión más profunda y multidimensional de la primera etapa en la universidad, reconociéndola como un proceso complejo y no como un evento aislado. Frente a la densidad de este objeto de estudio, la REIVU emerge como un laboratorio de prácticas científicas que, al operar con una lógica federal, multidisciplinar y metodológicamente innovadora, se constituye en un motor clave para el desarrollo de este campo.
Su estructura heterárquica y su propósito de vincular la investigación con la gestión la posicionan como un actor fundamental para generar un saber socialmente pertinente, capaz de nutrir políticas institucionales que promuevan una universidad más inclusiva. Sin embargo, en el contexto actual, donde el sistema universitario público enfrenta un proceso de desfinanciamiento y deslegitimación, la construcción de redes federales y solidarias adquiere una doble significación. El trabajo colaborativo se convierte, entonces, no solo en una estrategia científica para producir un conocimiento más robusto, sino también en un acto de resistencia y en una defensa irrenunciable del derecho a la educación superior. El fortalecimiento de redes como la REIVU y la consolidación del campo de los inicios son, en definitiva, dos caras de la misma moneda: un esfuerzo colectivo por comprender para transformar, y por construir, desde la inteligencia distribuida, una universidad cada vez más inclusiva, equitativa y democrática.
Referencias
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Carli, S. (2011). El estudiante universitario. Hacia una historia del presente de la educación pública. Pensamiento Universitario, 14.
Carli, S. (2023). La universidad como espacio biográfico: itinerarios académicos, intelectuales y políticos en humanidades y ciencias sociales. Prometeo Libros.
Charlot, B. (2016). Relação com o saber e as contradições de aprender na escola. Revista Ensino Interdisciplinar, 2(6), 1-9.
Chiroleu, A. (2018). La inclusión como problema en la agenda de la política universitaria argentina. Revista Debate Público. Reflexión de Trabajo Social, (15), 11-23.
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