{"id":767,"date":"2019-07-11T01:02:01","date_gmt":"2019-07-11T01:02:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/?p=767"},"modified":"2020-04-26T21:38:37","modified_gmt":"2020-04-26T21:38:37","slug":"presentacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2019\/07\/11\/presentacion\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/animaciones\/PensamientoUniversitario_5\/\" width=\"1010%\" height=\"118\"><\/iframe><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"breadcrumbs align  wp-block-bcn-breadcrumb-trail has-text-color has-background\" vocab=\"https:\/\/schema.org\/\" typeof=\"BreadcrumbList\">\n\t<span><\/span>\n\t<span property=\"itemListElement\" typeof=\"ListItem\"><a property=\"item\" typeof=\"WebPage\" title=\"Go to Pensamiento Universitario.\" href=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\" class=\"home\" aria-current=\"page\"><span property=\"name\">Pensamiento Universitario<\/span><\/a><meta property=\"position\" content=\"1\"><\/span><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Presentaci\u00f3n<\/h1>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Juan Carlos Geneyro<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hace poco m\u00e1s de 25 a\u00f1os, en noviembre de 1993, se public\u00f3 el primer n\u00famero de la Revista <strong>Pensamiento Universitario<\/strong> dirigida por Pedro Krotsch; distinguido acad\u00e9mico y amigo entra\u00f1able. En su Presentaci\u00f3n, apunt\u00f3 entonces algunas notas sobre la situaci\u00f3n y desaf\u00edos de la universidad argentina, entre las cuales pueden destacarse las siguientes: una reconfiguraci\u00f3n del papel del Estado y de sus relaciones con las universidades; renovadas demandas sociales; un contexto intelectual caracterizado por la fractura de la memoria y por la debilidad de los instrumentos conceptuales disponibles para comprender los problemas que confrontaba la propia universidad, lo que demandaba en su opini\u00f3n actualizar la reflexi\u00f3n te\u00f3rica y fundar los juicios sobre su acontecer con m\u00e1s informaci\u00f3n emp\u00edrica. Advert\u00eda, adem\u00e1s, que si bien la universidad en Argentina se hab\u00eda multiplicado institucionalmente a partir de los a\u00f1os 60\u2019, as\u00ed como su matr\u00edcula, no hubo una ampliaci\u00f3n significativa de sus comunidades cient\u00edficas ni una actualizaci\u00f3n de sus estructuras acad\u00e9micas y curriculares, como tampoco gener\u00f3 un mayor autoconocimiento como <em>organizaci\u00f3n compleja<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, se\u00f1al\u00f3 que fue a partir de la Reforma de 1918 que comenz\u00f3 a perfilarse un modelo latinoamericano de universidad; modelo que orient\u00f3 el quehacer universitario durante d\u00e9cadas, para se\u00f1alar luego que los procesos de globalizaci\u00f3n le requer\u00edan ahora <em>la construcci\u00f3n de un discurso alternativo a la matriz conceptual que hace de la empresa y del mercado el supuesto \u00fanico de toda racionalidad<\/em>. Reivindicaba, adem\u00e1s, la autonom\u00eda de la universidad y su independencia de <em>los poderes econ\u00f3micos, pol\u00edticos y religiosos<\/em>; as\u00ed como el pensamiento cr\u00edtico y la necesidad de generar una visi\u00f3n estrat\u00e9gica de largo plazo que atendiera a los grandes retos de presente y los a\u00fan inciertos del futuro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde ese contexto, plante\u00f3 que la Revista pretend\u00eda contribuir al pensamiento y a la reflexi\u00f3n para un mayor y mejor autoconocimiento de la universidad y de sus actores, indagando en todas aquellas problem\u00e1ticas propias de sus actividades y sus relaciones con el entorno social, as\u00ed como ser un instrumento y un est\u00edmulo para la investigaci\u00f3n. Sin duda que ambos prop\u00f3sitos fueron logrados en gran medida a trav\u00e9s de los distintos n\u00fameros de la Revista y, gracias al impulso decidido y reiterado que realizaron Pedro y otros colegas mediante la organizaci\u00f3n y desarrollo de varios encuentros de un seminario de alcance nacional y luego internacional, que tuvo como eje principal convocante el de la Universidad como Objeto de Investigaci\u00f3n. Su tes\u00f3n y pasi\u00f3n -acompa\u00f1ado por el Comit\u00e9 de Redacci\u00f3n y particularmente por Mar\u00eda Caldelari- les permiti\u00f3 sobrellevar y superar m\u00e1s de una vez, me consta, las dificultades de financiamiento para mantener la calidad acad\u00e9mica y la periodicidad de la Revista sin tener que adscribirla y hacerla dependiente aunque solo fuera en t\u00e9rminos financieros de una universidad; m\u00e1s all\u00e1 de que tuvo varios ofrecimientos al respecto. Una decisi\u00f3n que realza a\u00fan m\u00e1s su legado y que a mi entender ser\u00eda conveniente reafirmarlo. Ahora se reinicia la Revista con un renovado Comit\u00e9 de Redacci\u00f3n: Lucas Krotsch \u2013que estuvo a cargo de la administraci\u00f3n desde el primer n\u00famero- y un grupo de j\u00f3venes acad\u00e9micos de reconocidas trayectoria estar\u00e1n a cargo de recoger ese legado y seguir enriqueciendo el excelente conjunto de trabajos, entrevistas, informaciones y rese\u00f1as que ha ofrecido <strong>Pensamiento Universitario<\/strong>. No dudo que as\u00ed ser\u00e1. Para ellos un decidido apoyo y mi agradecimiento por invitarme a participar en el presente n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir del l\u00facido diagn\u00f3stico presentado en la Introducci\u00f3n del primer n\u00famero de esta Revista<strong>, <\/strong>se sucedieron principales hechos que reconfiguraron el sistema universitario argentino y su desarrollo: por un lado, la promulgaci\u00f3n de la Ley de Educaci\u00f3n Superior (LES) en 1995, que estableci\u00f3 pautas e instancias de funcionamiento tendientes a una reorganizaci\u00f3n sist\u00e9mica de las instituciones universitarias nacionales y de las privadas, interrelacionando algunas organizaciones existentes con otra nuevas, como tambi\u00e9n una instancia encargada de favorecer una planificaci\u00f3n regional del desarrollo de la educaci\u00f3n universitaria, as\u00ed como una agencia encargada de propiciar un aseguramiento de la calidad de la educaci\u00f3n universitaria. As\u00ed, por ejemplo, el Consejo de Universidades, integrado por rectores de universidades p\u00fablicas y privadas designados por sus respectivos Consejos; los Consejos Regionales de Planificaci\u00f3n de la Educaci\u00f3n Superior (CPRES) y la creaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Nacional de Evaluaci\u00f3n y Acreditaci\u00f3n Universitaria (CONEAU). Los procesos de evaluaci\u00f3n institucional de las universidades, as\u00ed como los propios de la acreditaci\u00f3n de las carreras de grado incluidas en los preceptos del art. 43 de la LES; y los referidos a los proyectos de nuevas carreras y carreras en funcionamiento de posgrado, han registrado un crecimiento sostenido a lo largo de los a\u00f1os. El funcionamiento de los CPRES, por su parte, merecer\u00eda una revisi\u00f3n de sus prop\u00f3sitos, as\u00ed como de su funcionamiento y de sus resultados en las distintas regiones. Cabe apuntar que en los primeros a\u00f1os del presente siglo hubo varios intentos de modificaci\u00f3n o sustituci\u00f3n de la LES, pero ninguno de ellos prosper\u00f3. Posiblemente en un futuro m\u00e1s o menos cercano haya otras iniciativas al respecto; de ser as\u00ed, puede ser motivo para que haya una l\u00ednea de trabajo de la Revista sobre los temas que pudiera abarcar una posible modificaci\u00f3n o sustituci\u00f3n de la Ley vigente.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde principios de los a\u00f1os 90s se continu\u00f3 con la creaci\u00f3n de nuevas universidades nacionales; sin duda, uno de los hechos m\u00e1s trascendentes para el sistema universitario desde aquel entonces. En 1993 hab\u00eda 29 universidades nacionales con una matr\u00edcula de poco m\u00e1s de 700.000 estudiantes; en tanto que en la actualidad hay 60 instituciones universitarias nacionales, m\u00e1s 63 universidades privadas; y la matr\u00edcula alcanza a poco m\u00e1s de 2 millones de estudiantes; la mayor parte de ellos cursan sus estudios en universidades nacionales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que decir que la creaci\u00f3n de estas nuevas universidades nacionales contribuy\u00f3 significativamente para que vastos sectores de la poblaci\u00f3n, hasta entonces postergados, tuvieran m\u00e1s y mejores posibilidades de acceder a la educaci\u00f3n universitaria. Conviene destacar al mismo tiempo que diversos entornos sociales se han beneficiado -no s\u00f3lo en t\u00e9rminos culturales sino tambi\u00e9n socio-econ\u00f3micos- de los procesos de su creaci\u00f3n y desarrollo all\u00ed donde fueron instaladas. Cabe agregar que dicha expansi\u00f3n universitaria fue acompa\u00f1ada por m\u00e1s carreras de pregrado, grado y posgrado, junto con el desarrollo de nuevos campos disciplinares as\u00ed como la afiliaci\u00f3n y dignificaci\u00f3n de saberes y pr\u00e1cticas profesionales hasta entonces relegadas del \u00e1mbito universitario; otro hecho a tener en cuenta para indagar sobre su incidencia en las organizaciones que los albergan as\u00ed como sus contribuciones al desarrollo cient\u00edfico, tecnol\u00f3gico y cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta sostenida expansi\u00f3n de la universidad p\u00fablica en t\u00e9rminos institucionales y acad\u00e9micos, as\u00ed como las pol\u00edticas y programas destinados a generar una mayor inclusi\u00f3n de poblaciones privadas de los estudios universitarios, han generado nuevos desaf\u00edos. Ya no basta atender a las demandas y expectativas de ingreso a la universidad de muchos j\u00f3venes y adultos, sino tambi\u00e9n a aquellas condiciones que posibiliten la continuidad de la trayectoria en la carrera elegida y el egreso. En otras palabras: ingreso, permanencia y egreso son principales desaf\u00edos que persisten e interpelan al quehacer universitario en nuestros d\u00edas. Principalmente, son desaf\u00edos que convocan a la docencia y la pedagog\u00eda universitaria, as\u00ed como a intensificar aquellas pol\u00edticas y programas que contribuyan a promover mejores resultados, si se quiere, mejores finales para las trayectorias de quienes transitan las carreras universitarias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda que la promulgaci\u00f3n en el 2006 de la Ley N\u00ba 26.206, que estableci\u00f3 la obligatoriedad de la educaci\u00f3n secundaria tambi\u00e9n ampli\u00f3 las expectativas de sus egresados por continuar estudios universitarios. Es este un tema de principal atenci\u00f3n y concurre&nbsp; al desaf\u00edo de generar una mayor y mejor articulaci\u00f3n entre ambos niveles educativos, ya que en los \u00faltimos a\u00f1os se han recrudecido se\u00f1alamientos respecto a las carencias de saberes y\/o disposiciones intelectuales de los egresados de la educaci\u00f3n media inscriptos en los cursos de ingreso (muchas veces de \u00edndole remedial) y, tambi\u00e9n, atento al cursado del primer a\u00f1o de carreras de grado seg\u00fan sus respectivos planes de estudios. Hay bastante informaci\u00f3n que indica el considerable n\u00famero de ingresantes que no contin\u00faan sus estudios luego del primer a\u00f1o. Tr\u00e1nsitos interrumpidos que, muchos de ellos, indican la necesidad de generar estrategias para advertir cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 se producen esos hechos, mal caracterizados a veces como \u201cabandonos\u201d, cuando en verdad no pocos de esos estudiantes pueden considerarse como \u201cabandonados\u201d por las instituciones universitarias que los han recibido, cuando lo que requieren es atenci\u00f3n y apoyos para continuar sus trayectos.<\/p>\n\n\n\n<p>Generalmente dichos planes, en su inicio, parten del supuesto de un ingresante ideal, que no se corresponde con la heterogeneidad de los perfiles reales de los ingresantes en cuanto a su procedencia y a su disposici\u00f3n de determinados saberes y disposiciones. En este sentido, conviene advertir que planes de estudios dise\u00f1ados con el modelo de \u201ctalle \u00fanico\u201d no se condicen con la realidad. Y poco o nada contribuye a encarar y resolver la cuesti\u00f3n adjudic\u00e1ndole una responsabilidad retroactiva a los niveles educativos precedentes. Sin embargo, puede apuntarse que las concepciones, planes y programas de estudios de la educaci\u00f3n secundaria merecen una especial atenci\u00f3n para propender a formulaci\u00f3n de pol\u00edticas y propuestas pedag\u00f3gicas que le otorguen un sentido propio al egreso de sus estudiantes, tal como lo tuvo hasta poco m\u00e1s de la segunda mitad del S.XX en sus distintas modalidades (Magisterio; Bachiller; Perito Mercantil, T\u00e9cnico Industrial), a la vez que habilitar para el ingreso universitario de quienes elijan proseguir esos estudios. Posiblemente esa b\u00fasqueda de nuevos sentidos para la educaci\u00f3n secundaria, pudiera requerir trayectos formativos posteriores menos escolarizados y, al mismo tiempo, m\u00e1s orientados a los intereses y necesidades de sus egresados para conseguir trabajo y realizar su proyecci\u00f3n de vida futura. Dichos trayectos podr\u00edan luego ser reconocidos para proseguir estudios en instituciones de educaci\u00f3n superior en algunas de aquellas carreras acordes con la \u00edndole de tales trayectos formativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s <strong>Pensamiento Universitario<\/strong> pueda abrir l\u00edneas de estudios y propuestas que contribuyan a repensar las concepciones y dise\u00f1os de los planes de estudios de las carreras de grado universitario, en consideraci\u00f3n no solo de la heterogeneidad de las poblaciones de ingreso (que suelen tener caracter\u00edsticas particulares cada a\u00f1o) y de la \u00edndole de las carreras, sino tambi\u00e9n de los recursos, saberes y pr\u00e1cticas que origina el desarrollo de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n. En esta perspectiva, hay que decir que otra de las notas distintivas que ha incorporado el sistema universitario en los \u00faltimos a\u00f1os es la creciente diversidad de propuestas formativas con mayor o menor incorporaci\u00f3n de recursos tecnol\u00f3gicos de la comunicaci\u00f3n y la informaci\u00f3n; en particular, de la modalidad de educaci\u00f3n a distancia. Ello genera tensiones y replanteos sobre algunos de los pilares y supuestos constitutivos del sistema que se desarroll\u00f3 en buena medida con el modelo tradicional de educaci\u00f3n presencial: el aula y los procesos de ense\u00f1anza y aprendizaje; los criterios para la definici\u00f3n y asignaci\u00f3n de cargos y dedicaciones para el trabajo acad\u00e9mico (docencia, investigaci\u00f3n y extensi\u00f3n); roles y funciones de los servicios de apoyo; el recorte territorial de las propuestas formativas ofrecidas por las universidades en el marco de los CPRES, entre otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los desaf\u00edos centrales para la modalidad de educaci\u00f3n a distancia es c\u00f3mo lograr que los estudiantes que cursan estudios con esa modalidad dispongan de los entornos acad\u00e9micos institucionales, as\u00ed como de aquellas relaciones y&nbsp; experiencias que son parte del proceso formativo, al mismo tiempo que propician los atributos para el ejercicio de la ciudadan\u00eda universitaria y el desarrollo personal. As\u00ed, por ejemplo, las relativas&nbsp; a la participaci\u00f3n en procesos electorales para distintas instancias del gobierno universitario, como en programas y actividades de las funciones sustantivas. Agregando, por otra parte, el requerimiento de favorecer el acceso y disposici\u00f3n de aquellos servicios de apoyo que son fundamentales para sus estudios y pr\u00e1cticas pre-profesionales, como tambi\u00e9n las relaciones interpersonales con pares, docentes y directivos de sus respectivas universidades. Entre otras, son condiciones para lograr una efectiva equiparaci\u00f3n en cuanto a las posibilidades que ofrecen dichos entornos, relaciones y experiencias formativas para quienes estudian bajo el sistema de educaci\u00f3n a distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo institucional del sistema universitario de las \u00faltimas d\u00e9cadas ha estado acompa\u00f1ado por una considerable producci\u00f3n acad\u00e9mica que ha contribuido a un mayor conocimiento de la universidad, tanto p\u00fablica como privada. Se ha avanzado en el desarrollo de comunidades y redes acad\u00e9micas y profesionales; tambi\u00e9n en cuanto a la disposici\u00f3n de informaci\u00f3n emp\u00edrica respecto a su desarrollo, sus actividades y sus resultados; asimismo, hay mayor atenci\u00f3n a las demandas sociales. Dicho esto, pienso que muchos de los otros se\u00f1alamientos realizados en aqu\u00e9l l\u00facido diagn\u00f3stico hecho por Pedro siguen vigente pese a los a\u00f1os transcurridos como cuestiones que demandan nuestra atenci\u00f3n y que debemos ocuparnos de ellos. En este sentido, considero que <strong>Pensamiento Universitario <\/strong>fue y seguir\u00e1 siendo un \u00e1mbito para los estudios y an\u00e1lisis de las cuestiones relativas a la legislaci\u00f3n &#8211; y normas que de ella derivan-, los actores, el gobierno, los fines, funciones e instancias organizacionales de la universidad en general y de nuestras universidades en particular; as\u00ed tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n de su autonom\u00eda y sus responsabilidades p\u00fablicas y sociales, as\u00ed como sus relaciones con el Estado y tambi\u00e9n con las distintas organizaciones de la sociedad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero finalizar estas l\u00edneas destacando la visi\u00f3n de Pedro Krotsch y de quienes lo acompa\u00f1aron en los Comit\u00e9s de la Revista, para ofrecer a trav\u00e9s de sus distintos n\u00fameros los trabajos de reconocidos acad\u00e9micos nacionales y extranjeros sobre una variedad de temas relacionados con el quehacer universitario. Bienvenidos quienes ahora retoman ese legado. Sin ninguna duda, contar\u00e1n con el apoyo entusiasta de muchos universitarios para proseguir esta buena gesta acad\u00e9mica. Dejo un saludo reiterado, empecinado y memorioso al querido Pedro.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentaci\u00f3n Juan Carlos Geneyro Hace poco m\u00e1s de 25 a\u00f1os, en noviembre de 1993, se public\u00f3 el primer n\u00famero de la Revista Pensamiento Universitario dirigida por Pedro Krotsch; distinguido acad\u00e9mico y amigo entra\u00f1able. 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