{"id":660,"date":"2019-06-19T21:48:22","date_gmt":"2019-06-19T21:48:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/?p=660"},"modified":"2020-04-26T21:40:45","modified_gmt":"2020-04-26T21:40:45","slug":"decorriendo-el-velo-de-la-presencia-femenina-en-la-universidad-nacional-de-cordoba-1884-1920","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2019\/06\/19\/decorriendo-el-velo-de-la-presencia-femenina-en-la-universidad-nacional-de-cordoba-1884-1920\/","title":{"rendered":"Decorriendo el velo de la presencia femenina en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba (1884-1920)."},"content":{"rendered":"\n<figure><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/animaciones\/PensamientoUniversitario_1\/\" width=\"100%\" height=\"150\"><\/iframe><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"breadcrumbs align  wp-block-bcn-breadcrumb-trail has-text-color has-background\" vocab=\"https:\/\/schema.org\/\" typeof=\"BreadcrumbList\">\n\t<span><\/span>\n\t<span property=\"itemListElement\" typeof=\"ListItem\"><a property=\"item\" typeof=\"WebPage\" title=\"Go to Pensamiento Universitario.\" href=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\" class=\"home\" aria-current=\"page\"><span property=\"name\">Pensamiento Universitario<\/span><\/a><meta property=\"position\" content=\"1\"><\/span><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Decorriendo el velo de la presencia femenina en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba (1884-1920) <\/h1>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>Jaqueline Vassallo<\/strong><\/p><cite>Facultad de Filosof\u00eda y Humanidades, Universidad Nacional de C\u00f3rdoba\/ CONICET.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La Reforma de 1918 ha dejado m\u00faltiples huellas documentales que se encuentran albergadas fundamentalmente en el Archivo General e Hist\u00f3rico y en el Museo Casa de la Reforma Universitaria de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba. Entre los documentos, podemos se\u00f1alar las fotograf\u00edas que retrataron a sus protagonistas, donde aparecen casi exclusivamente varones. Varones subidos a los techos del emblem\u00e1tico edificio de la Universidad, j\u00f3venes detenidos en un carro policial, o comiendo en platos de lata en una dependencia de la polic\u00eda de C\u00f3rdoba. Estas fotos trasmitieron durante d\u00e9cadas la imagen de una universidad totalmente masculinizada. Sin embargo, hac\u00eda m\u00e1s de tres d\u00e9cadas que las mujeres cursaban y se graduaban en carreras vinculadas a las Ciencias M\u00e9dicas en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba. Evidentemente, ellas no \u201csalieron\u201d en esas paradigm\u00e1ticas fotos que desde entonces, recorren el mundo. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin lugar a dudas, la historia de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, como la de tantas otras instituciones, se escribi\u00f3 en clave androc\u00e9ntrica y la Reforma no escap\u00f3 a ello<sup>1<\/sup>. Incluso, en el trabajo que se public\u00f3 sobre la historia de la Facultad de Medicina en el marco de la celebraci\u00f3n de los 400 a\u00f1os, no se menciona la Escuela de Parteras, la primera carrera que las mujeres pudieron cursar<sup>2<\/sup>. Cuesti\u00f3n que qued\u00f3 subsanada por el estudio de Dora Barrancos, quien particip\u00f3 en la obra general sobre la historia de la Universidad, en el que hizo un primer rastreo general sobre las primeras egresadas de la instituci\u00f3n entre 1884 y 1910<sup>3<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Obviamente ninguna de las estudiantes pudo estar sustra\u00edda de los hechos que conmovieron no s\u00f3lo a la Universidad, sino a C\u00f3rdoba, al pa\u00eds y la regi\u00f3n. Durante 1918, las aulas funcionaron de forma dispar y sin lugar a dudas los debates y sucesos acaecidos pudieron interpelarlas, conmoverlas, preocuparlas e incluso incentivarlas a intervenir en las discusiones. Sin embargo, no aparecieron en las fotos oficiales, al menos las que hoy se conservan en el Archivo General e Hist\u00f3rico de la UNC. <\/p>\n\n\n\n<p>En este trabajo, nos proponemos visibilizar la presencia de las mujeres en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y principios del XX, en clave de g\u00e9nero y a trav\u00e9s de las actas de colaci\u00f3n de grados que contienen los Libros de Grado, albergados en el Archivo General e Hist\u00f3rico de la Universidad. <\/p>\n\n\n\n<p>Los Libros de Grados son los \u00fanicos originales en los que aparecen identificados quienes se graduaron de la instituci\u00f3n desde sus comienzos hasta la actualidad. Re\u00fanen las actas de colaci\u00f3n de grados, en las que constan la fecha del acto, las autoridades oficiantes; el grado (o t\u00edtulo) recibido y el nombre de los egresados y egresadas. Cada acta se inicia con la indicaci\u00f3n del lugar, fecha y las autoridades que la suscribieron, el grado acad\u00e9mico y, a continuaci\u00f3n, aparece el listado de las personas que lo obtuvieron, acompa\u00f1adas de sus datos personales (nombres y apellido, nacionalidad, estado civil y edad). El documento finaliza con la firma de las autoridades correspondientes. <\/p>\n\n\n\n<p>Somos conscientes de las limitaciones que tienen las fuentes con la que trabajaremos, pero dada la originalidad de las mismas y la escasa consulta que han tenido, nos atrevemos a realizar este trabajo para dar cuenta de presencias que fueron invisibilizadas por gran parte de la historiograf\u00eda especializada. <br><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Mujeres en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba tras siglos de ausencia<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Argentina, Brasil, M\u00e9xico, Chile y Cuba fueron los primeros pa\u00edses<strong> <\/strong>latinoamericanos que vieron por primera vez mujeres en las aulas universitarias durante el siglo XIX. Alicia Palermo se\u00f1ala que si bien se trat\u00f3 de un fen\u00f3meno que puede enmarcarse en un contexto latinoamericano y en un marco m\u00e1s amplio del mundo occidental, en Argentina coincidi\u00f3 \u201ccon el auge de la inmigraci\u00f3n, con el desarrollo del proyecto liberal y con el predominio de corrientes de pensamiento positivistas entre nuestros c\u00edrculos intelectuales\u201d<sup>4<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>En C\u00f3rdoba, las primeras mujeres que concretaron sus estudios superiores fueron quienes se graduaron de parteras a partir de 1884, en la Facultad de Medicina de la Universidad, que por entonces era caja de resonancia de las confrontaciones entre el liberalismo de la dirigencia pol\u00edtica local y nacional y el conservadurismo de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica<sup>5<\/sup>. Durante aquellos d\u00edas, Elida Passo se encontraba estudiando la carrera de Farmacia en la Universidad de Buenos Aires, lo que la hizo convertir en la primera graduada de dicha instituci\u00f3n, en 1885. Tambi\u00e9n hubiera sido la primera m\u00e9dica, de no haber fallecido de tuberculosis antes de recibirse<sup>6<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, que reconoce sus or\u00edgenes en el Colegio M\u00e1ximo fundado por los jesuitas de manera definitiva a partir de 1613, durante siglos abri\u00f3 las puertas a los varones de los sectores m\u00e1s acomodados que buscaban formaci\u00f3n en Artes, Teolog\u00eda y C\u00e1nones y Derecho, y en el siglo XIX, en Ciencias M\u00e9dicas y<strong> <\/strong>Ciencias Exactas, F\u00edsicas y Naturales<strong>. <\/strong>Desde que en 1614 se dio la primera clase de teolog\u00eda en el Colegio M\u00e1ximo a cincuenta alumnos, entre los que hab\u00eda una treintena de seminaristas, pasaron 243 a\u00f1os hasta que las mujeres pisaran las aulas universitarias. Unos a\u00f1os antes que se habilitara el ingreso, Domingo Faustino Sarmiento, siendo Ministro del Interior de Avellaneda, anunci\u00f3 en una conferencia que dio en la Casa de Trejo: \u201cque no estaba lejos el d\u00eda en que [las mujeres] asistiesen con sus libritos bajo el brazo a los cursos universitarios, pues ya estaban en posesi\u00f3n de la Universidad por las lecturas a las que asist\u00edan, y era el movimiento del mundo hoy abrir de par en par a las mujeres las puertas del seminario del saber\u201d<sup>7<\/sup>. Al respecto, se ha se\u00f1alado que Sarmiento entend\u00eda que la educaci\u00f3n constitu\u00eda un aspecto nodal de integraci\u00f3n de las mujeres a la cultura, as\u00ed como el derecho a la participaci\u00f3n en campos vedados y la coeducaci\u00f3n<sup>8<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres se incorporaron a los estudios universitarios cuando la Universidad de C\u00f3rdoba ya hab\u00eda sido nacionalizada. Y si bien sus<strong> <\/strong>estatutos no contemplaban expresamente la exclusi\u00f3n ni las obligaron a solicitar el ingreso por v\u00eda judicial como hab\u00edan tenido que hacer las mujeres en la UBA, por entonces conflu\u00edan discursos, normas jur\u00eddicas y pr\u00e1cticas sociales que las segu\u00edan considerando inferiores e incapaces. Basta repasar las normas prescriptas en el C\u00f3digo Civil que hab\u00eda entrado en vigencia en 1871, para darnos cuenta de las exclusiones y restricciones de las que eran destinatarias y por las que se alzaron las primeras voces feministas en la Argentina de fines del siglo XIX. <\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo normativo que fue redactado por Dalmacio V\u00e9lez S\u00e1rsfield- uno de los \u201cegresados estrella\u201d de la Universidad cordobesa-, recog\u00eda el discurso jur\u00eddico y las representaciones de g\u00e9nero impuestas por los espa\u00f1oles a partir del siglo XV, en combinaci\u00f3n con lo dispuesto por el C\u00f3digo napole\u00f3nico de principios del XIX. De esta suerte, estipul\u00f3 que las mujeres tendr\u00edan una capacidad jur\u00eddica restringida, lo que hac\u00eda imprescindible una tutela masculina<sup>9<\/sup>. La existencia de un discurso jur\u00eddico te\u00f1ido de influencias cat\u00f3licas, incidi\u00f3 en la persistencia de instituciones coloniales que repercutieron en la regulaci\u00f3n del matrimonio, la familia y en la definici\u00f3n de los roles de sus integrantes. De esta suerte, los matrimonios que el estado reconoc\u00eda como v\u00e1lidos deb\u00edan ser celebrados siguiendo reglas religiosas porque el legislador cordob\u00e9s no instituy\u00f3 el matrimonio civil, y por ende, tampoco el divorcio vincular. <\/p>\n\n\n\n<p>El r\u00e9gimen civil de la familia continu\u00f3 basado en la \u201cpotestad\u201d, que -se sustentaba en la autoridad del padre y luego, del marido; y el deber de obediencia, primero como hijas y luego como esposas. Las mujeres casadas resultaron destinatarias de un estricto marco legal en el ordenamiento jur\u00eddico, caracterizado por su necesaria sujeci\u00f3n al marido y la solicitud de autorizaciones para realizar distintos actos y negocios jur\u00eddicos. Tampoco pod\u00edan ejercer la patria potestad sobre sus hijos, administrar los bienes del matrimonio- ni siquiera los propios-, no estaban autorizadas a aceptar herencias, estar en juicio por s\u00ed mismas- ni por terceros-, ser testigos testamentarias, obligarse como fiadoras, ni firmar contratos sin expresa autorizaci\u00f3n. Estas restricciones incid\u00edan a la hora de trabajar o ejercer una profesi\u00f3n. Y aunque V\u00e9lez S\u00e1rsfield nunca mencion\u00f3 de manera expresa la exclusi\u00f3n de las mujeres del mundo del trabajo, traz\u00f3 algunas excepciones con el objetivo de no transgredir el \u201cdiscurso de la domesticidad\u201d a las que fueron destinatarias. Fue as\u00ed como cre\u00f3 la presunci\u00f3n legal de que contaban con \u201cautorizaci\u00f3n t\u00e1cita\u201d del marido, aquellas mujeres que trabajaran como maestras y directoras de escuela, o actrices.<\/p>\n\n\n\n<p>La docencia era una actividad laboral socialmente aceptable para las mujeres, ya que era entendida como una continuaci\u00f3n de la funci\u00f3n \u201cdirecta\u201d asignada a las mujeres: la maternidad<sup>10<\/sup>. En tanto que las actrices estaban asociadas a la \u201cliviandad moral\u201d, por lo tanto, la ley supon\u00eda que el marido conoc\u00eda el trabajo de la esposa y de su posible incidencia sobre el honor familiar. Como bien se\u00f1al\u00f3 Malgesini, en el C\u00f3digo civil hab\u00eda cuajado el modelo patriarcal de la tradici\u00f3n hispana por lo que \u201clas mujeres no ten\u00edan las mismas posibilidades de acceder al mundo material que sus esposos, s\u00f3lo lo hac\u00edan cuando era inevitable\u201d. Por ese entonces el trabajo era valorado como una actividad propia de los varones, incluso cuando no hab\u00eda opci\u00f3n de hacerlo<sup>11<\/sup>. Las afirmaciones que hace Ballar\u00edn para las primeras universitarias espa\u00f1olas, tambi\u00e9n nos ayudan a pensar la situaci\u00f3n de las mujeres de este lado del Atl\u00e1ntico: incluso ante una situaci\u00f3n familiar l\u00edmite las mujeres que deseaban trabajar para evitar la miseria se encontraban con la negativa del padre o esposo, ya que ello supon\u00eda \u201cun desclasamiento: dejar de ser \u00abse\u00f1orita\u00bb y pasar a ser \u00abpueblo\u00bb<sup>12<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin lugar a dudas, a las mujeres se les imped\u00eda acceder a las mismas oportunidades que ten\u00edan los varones de su mismo grupo social, en especial la educaci\u00f3n superior. Una formaci\u00f3n que pod\u00eda abrirles las puertas al mundo exterior, as\u00ed como desarrollar capacidades y actitudes para desempe\u00f1ar profesiones cualificadas en espacios p\u00fablicos. Los impedimentos para el ingreso a las aulas universitarias tambi\u00e9n proven\u00edan de muchos padres, maridos, hermanos o hijos varones que les aseguraban un sustento econ\u00f3mico y que, por lo tanto, no ve\u00edan la necesidad de esta b\u00fasqueda de autonom\u00eda personal y de responsabilidades profesionales. Sin olvidar los posibles temores de que se distanciaran del orden dom\u00e9stico, como tambi\u00e9n de que compitieran con los varones en distintos espacios del mundo del trabajo profesional<sup>13<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Por ese entonces, la Facultad de Medicina de la UNC- fundada en 1877-, se conceb\u00eda como un espacio en el que se deb\u00edan discutir y tomar decisiones en torno a la salud reproductiva de las mujeres, la planificaci\u00f3n familiar, los embarazos de riesgo y la pr\u00e1ctica de los abortos terap\u00e9uticos. Desde sus inicios, la unidad acad\u00e9mica estuvo en manos de profesionales liberales y sobre todo, extranjeros; raz\u00f3n por la cual buena parte de su cuerpo docente y de gesti\u00f3n sufri\u00f3 los embates de los sectores m\u00e1s reaccionarios de la Universidad y de la pol\u00edtica local<sup>14<\/sup>. Fue precisamente en esta Facultad donde las estudiantes, al igual que muchas europeas y latinoamericanas, encontraron un lugar porque \u201cel impulso a la medicina parec\u00eda ser natural en las mujeres\u201d debido a que hist\u00f3ricamente las mujeres hab\u00edan cumplido en el cuidado de los enfermos de la familia<sup>15<\/sup>. Por lo tanto, la elecci\u00f3n de carreras vinculadas a las Ciencias M\u00e9dicas no representaba una ruptura brusca con la divisi\u00f3n sexual del trabajo impuesta por el patriarcado.<\/p>\n\n\n\n<p>La Escuela de Parteras fue la primera instancia de educaci\u00f3n superior a la que pudieron acceder las mujeres, y a los pocos a\u00f1os llegaron a cursar las carreras de Farmacia, Medicina y Odontolog\u00eda. La parter\u00eda era un saber y una pr\u00e1ctica que hist\u00f3ricamente las sociedades vincularon a las mujeres. Seg\u00fan Carrillo, la partera profesional naci\u00f3 con el doble car\u00e1cter de actividad necesaria para la profesi\u00f3n m\u00e9dica, pero subordinada a ella; y como pr\u00e1ctica represora de la actividad de las parteras tradicionales que compet\u00edan con la \u201cmedicina acad\u00e9mica\u201d<sup>16<\/sup>. A lo que a\u00f1ade Barrancos, que con la apertura de estos estudios, la corporaci\u00f3n m\u00e9dica se propon\u00eda combatir el curanderismo e impedir la realizaci\u00f3n de abortos, asociados a las pr\u00e1cticas de las comadronas<sup>17<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Las aspirantes a estudiar en la Escuela, deb\u00edan tener como m\u00ednimo 20 a\u00f1os- por entonces, se acced\u00eda a la mayor\u00eda de edad a los 22-, contar con formaci\u00f3n hasta sexto grado, \u201ctener buena conducta, gozar de buena salud, carecer de impedimento intelectual y no tener imposibilidad f\u00edsica para el ejercicio de la profesi\u00f3n\u201d<sup>18<\/sup>. En este punto, cabe mencionar que el requisito de no tener \u201cimpedimento intelectual\u201d, no aparece en la reglamentaci\u00f3n de lo solicitado para cursar la carrera de Medicina ni para la de Farmacia; carreras que cuando se formalizaron no se contempl\u00f3 expresamente que pudieran ser cursadas por mujeres. <\/p>\n\n\n\n<p>La carrera de Parter\u00eda implicaba un cursado de tres a\u00f1os, en donde se estudiaba anatom\u00eda, fisiolog\u00eda, patolog\u00eda espec\u00edfica del aparato genital; luego se avanzaba sobre el proceso del embarazo, parto y puerperio. En segundo a\u00f1o estudiaban patolog\u00eda focalizada en el parto y en el beb\u00e9. En tercer a\u00f1o hac\u00edan las pr\u00e1cticas, en la que deb\u00edan acreditar la atenci\u00f3n en treinta partos. Las clases te\u00f3ricas las recib\u00edan de los docentes de obstetricia de la Facultad y las pr\u00e1cticas las hac\u00edan en el Hospital San Roque<sup>19<\/sup>. Las mujeres que tra\u00edan sus t\u00edtulos del extranjero, deb\u00edan forzosamente gestionar una rev\u00e1lida ante la UNC, a la que acced\u00edan despu\u00e9s de rendir ex\u00e1menes. <\/p>\n\n\n\n<p>La primera egresada en C\u00f3rdoba fue \u00c1ngela Sertini de Camponovo, la \u00fanica mujer que obtuvo el t\u00edtulo de partera el 15 de setiembre de 1884<sup>20<\/sup>. A partir de 1890, numerosas extranjeras comenzaron a solicitar rev\u00e1lidas, entre las que encontramos fundamentalmente francesas e italianas que hab\u00edan tenido oportunidad de estudiar en universidades europeas<sup>21<\/sup>. Tal vez, el perfil que nos muestran los libros de grado de Margarita Dulue y Rosa Giobellino, dos extranjeras que solicitaron rev\u00e1lidas en 1890 y 1891, respectivamente, pueden ser ilustrativos de las dem\u00e1s mujeres que se acercaron hasta la Universidad para hacer lo propio en la C\u00f3rdoba decimon\u00f3nica: Dulue era una inmigrante francesa, proveniente de \u201cLot i Garona\u201d [sic], de 29 a\u00f1os de edad y obtuvo su t\u00edtulo argentino el 9 de diciembre de 1890<sup>22<\/sup>, y Giobellino, proven\u00eda de Novara, contaba con 30 a\u00f1os y obtuvo su rev\u00e1lida el 28 de octubre de 1891<sup>23<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Debido a los aportes realizados por Bosch, sabemos que las egresadas se incorporaron al mercado de trabajo local, que desde 1861 ven\u00eda desplegando una etapa de formaci\u00f3n y transformaci\u00f3n. Las parteras se sumaron al gran colectivo de mujeres trabajadoras que por entonces se desempe\u00f1aban como<strong> <\/strong>adornadoras de sombreros, ni\u00f1eras, directoras, secretarias y docentes de conservatorios y escuelas, cantantes, actrices, personal de servicio dom\u00e9stico, profesoras y cajeras, as\u00ed como obreras en general. Sin olvidar a todas las mujeres que viv\u00edan y trabajaban en el campo, en las tareas propias de dichos espacios productivos<sup>24<\/sup>. La autora citada se\u00f1ala que ha encontrado numerosos avisos clasificados en los que las parteras ofrec\u00edan sus servicios a principios el siglo XX, en la ciudad mediterr\u00e1nea; incluso algunas mujeres publicaban los ofrecimientos durante meses y hasta a\u00f1os<sup>25<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Por ese entonces, la parter\u00eda profesional y el magisterio eran las \u00fanicas opciones de formaci\u00f3n profesional que ten\u00edan las mujeres de C\u00f3rdoba de finales del siglo XIX, hasta que a partir de 1905 comenzaron a graduarse farmac\u00e9uticas y en 1908, m\u00e9dicas<sup>26<\/sup>. Cabe agregar que todas ellas transitaron sus experiencias laborales en tiempos en que el mundo del trabajo a\u00fan se reg\u00eda por las normas del C\u00f3digo civil (como locaci\u00f3n de servicios) y del C\u00f3digo Comercial, hasta que a partir del 1900, comenzaron a sancionarse normas espec\u00edficas, entre ellas, la ley sobre el trabajo de las mujeres y menores que estaba destinada al trabajo obrero (1907)<strong>. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Escuela Normal para Maestras, fundada por el gobierno provincial durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del XIX impon\u00eda requisitos menos estrictos que la Universidad: saber leer, escribir y contar, tener 14 a\u00f1os de edad, gozar de buena salud y conducta moral y poseer el consentimiento de los padres o tutores. Al cabo de cinco a\u00f1os (entre estudio y pr\u00e1ctica), obten\u00edan el t\u00edtulo habilitante<sup>27<\/sup>. Como puede observarse, las maestras pod\u00edan graduarse antes que las parteras para ingresar m\u00e1s r\u00e1pidamente al mercado laboral formal. Sin embargo, como se\u00f1ala Barrancos, los sectores medios altos promov\u00edan entre sus hijas que se dedicaran a la docencia, mientras que las estudiantes de parter\u00eda pertenec\u00edan a sectores m\u00e1s bajos<sup>28<\/sup>. Sin lugar a dudas, ambas formaciones profesionales eran v\u00edas concretas para mejorar las condiciones de vida, pero tambi\u00e9n las segu\u00eda situando en los ideales mod\u00e9licos maternales. <\/p>\n\n\n\n<p>Las actas nos se\u00f1alan que hab\u00eda un gran n\u00famero de estudiantes extranjeras que pertenec\u00edan a familias llegadas de ultramar, en el marco de la inmigraci\u00f3n masiva. Como es sabido estas familias que llegaban por miles a las rec\u00f3nditas tierras del sur en general y a C\u00f3rdoba en particular, hab\u00edan sido empujadas de sus lugares de origen por situaciones restrictivas y en Argentina buscaban alcanzar una mejor calidad de vida. Seg\u00fan Malgesini, las mujeres inmigrantes tuvieron que realizar un enorme esfuerzo de adaptaci\u00f3n personal y de integraci\u00f3n de sus hijos a la sociedad receptora, bajo un \u201cdoble fuego\u201d: por un lado, la presi\u00f3n exterior constante del Estado por socializar a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n nacional y, por otro, la derivada de la organizaci\u00f3n patriarcal de la familia, basada en h\u00e1bitos culturales europeos y fortalecida por las pr\u00e1cticas criollas. En definitiva, mucho se esperaba de ellas: que trabajasen en el hogar y fuera de \u00e9ste si era necesario, que no comprometiesen el honor familiar, que obedecieran al padre y al marido, que se hicieran cargo de los ni\u00f1os,<strong> <\/strong>ancianos y enfermos, que consideraran las<strong> <\/strong>demandas de integraci\u00f3n que impon\u00eda el nuevo pa\u00eds, pero que a la vez mantuvieran las tradiciones europeas a trav\u00e9s de la lengua, la m\u00fasica, las comidas, la ropa en el seno del hogar y en la comunidad con sus cong\u00e9neres de la misma procedencia<sup>29<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>En muchas familias europeas a las que ellas pertenec\u00edan exist\u00edan valores que admit\u00edan y fomentaban la educaci\u00f3n de las mujeres, ya que en ello ve\u00edan una oportunidad de integraci\u00f3n y de movilidad socio- econ\u00f3mica. Las fuentes nos se\u00f1alan que la mayor\u00eda proven\u00edan de Italia, Francia, Espa\u00f1a; y en menor medida cursaron alemanas, austr\u00edacas y rusas. Muchas de ellas tramitaron rev\u00e1lidas, lo que significa que ya hab\u00edan cursado y aprobado la carrera en sus respectivos pa\u00edses<sup>30<\/sup>. Desde 1884 hasta principios del siglo XX, se graduaran 20 mujeres de parteras y 4 obtuvieran la rev\u00e1lida de los t\u00edtulos obtenidos en sus pa\u00edses de origen, hasta que en 1905, se gradu\u00f3 la primera egresada de Farmacia. Se trat\u00f3 de Margarita Zatzkin, una mujer que hab\u00eda nacido en Odesa (Rusia) y en el seno de una familia que debi\u00f3 migrar a estas tierras debido a la opresi\u00f3n que el r\u00e9gimen zarista ejerc\u00eda sobre los jud\u00edos. Ella tambi\u00e9n fue la primera en obtener el Doctorado en Medicina en 1908<sup>31<\/sup>. Posteriormente Margarita se cas\u00f3 con un colega m\u00e9dico, se estableci\u00f3 en el Litoral de Argentina donde aparentemente no ejerci\u00f3 sus profesiones, para terminar muriendo con 44 a\u00f1os en Rosario<sup>32<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Las parteras siguieron obteniendo sus t\u00edtulos en forma numerosa<sup>33<\/sup>, mientas unas pocas siguieron el camino trazado por Margarita. En 1912 se gradu\u00f3 la segunda farmac\u00e9utica: la gaditana, Isabel Rodr\u00edguez quien con apenas 21 a\u00f1os y siendo soltera, obtuvo el t\u00edtulo el 8 de diciembre de dicho a\u00f1o<sup>34<\/sup>. Y en 1917, hizo lo propio la segunda Doctora en Medicina y Cirug\u00eda, Amparo Lafarga, argentina, soltera y de 24 a\u00f1os<sup>35<\/sup>. Isabel y Amparo iniciaron el perfil de estudiantes j\u00f3venes y solteras que se acrecentar\u00e1 unos a\u00f1os m\u00e1s adelante. Evidentemente, muchas mujeres que cursaban la carrera de Parter\u00eda ya ven\u00edan ejerciendo el oficio, estaban casadas y ten\u00edan entre 25 y 40 a\u00f1os. El t\u00edtulo oficial seguramente les sirvi\u00f3 para legalizar y legitimar sus saberes, salir al mercado con cierta tranquilidad e incluso, tener un \u201coficio honrado\u201d. Tambi\u00e9n pudo ayudarlas a atravesar el per\u00edodo de recesi\u00f3n y desempleo que se vivi\u00f3 Argentina durante la Primera Guerra Mundial. Las fuentes nos revelan que entre 1914 y 1918, se graduaron 30 parteras entre quienes encontramos mayormente argentinas, seguidas por italianas, espa\u00f1olas, uruguayas y una alemana<sup>36<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin lugar a dudas estas mujeres debieron afrontar prejuicios, discriminaciones y hasta desandar sospechas en torno a sus capacidades intelectuales y el c\u00f3mo har\u00edan para compatibilizar el ejercicio profesional con los roles de madres y esposas que la sociedad patriarcal les impon\u00eda. Silvia Roitemburd se\u00f1ala que la ret\u00f3rica aceptaci\u00f3n del derecho al acceso a las profesiones era invalidada por un discurso que presentaba la imposibilidad \u201cinnata\u201d de ejercerlas: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cLa mujer d\u00e9bil por naturaleza, dulce por su car\u00e1cter, suave y tierna por educaci\u00f3n, por costumbre, por su delicada complexi\u00f3n, ejerciendo hoy d\u00eda la m\u00e1s penosa, la m\u00e1s \u00e1rida, la m\u00e1s dura de las profesiones; una mujer m\u00e9dico y cirujano, es el colmo de los absurdos\u201d<sup>37<\/sup>. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Estas discusiones se sostuvieron v\u00edvidamente en el Congreso Femenino Internacional de 1910, que fue organizado por la Asociaci\u00f3n de Universitarias Argentinas. Ya lo dec\u00eda Concepci\u00f3n Alexandre, en su ponencia presentada en dicho evento: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cDespu\u00e9s de meditar despacio sobre todo lo expuesto, comprendemos mejor los resultados obtenidos en el estudio comparativo del cerebro de la mujer, como el del hombre, a pesar de creer muchos que exist\u00edan entre \u00e9stos \u2018radicales diferencias\u2019. Los sabios anat\u00f3micos despu\u00e9s de concienzudos an\u00e1lisis aseguran lealmente que los dos son \u2018por igual aptos para discernir y pensar`&#8221;<sup>38<\/sup> <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Asimismo, Alexandre se\u00f1alaba el poco tiempo transcurrido desde que las primeras mujeres accedieron a las aulas universitarias y los logros obtenidos. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cDesde la casi total indiferencia en que se encontraban [las mujeres argentinas] en 1870 con respecto a las avanzadas de otras naciones en el terreno de la ciencia, hasta la altura envidiable a que hoy ha llegado, pudiera decirse que pasaron, no 40 a\u00f1os, sino m\u00e1s de un siglo. Eso bastar\u00e1 para formar juicio de sus envidiables aptitudes, a\u00fan sin detenernos a analizar gran obra\u201d<sup>39<\/sup>. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En igual sentido, en la primera proposici\u00f3n que surgi\u00f3 de la Comisi\u00f3n de Ciencias que sesion\u00f3 en este evento -y que fue aprobada como \u201caxioma\u201d por unanimidad de las asistentes-, se afirmaba: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cNinguna condici\u00f3n ps\u00edquica ni social hacen inepta a la mujer, para entregarse a las investigaciones cient\u00edficas como lo demuestran ejemplos cada vez m\u00e1s numerosos\u201d<sup>40<\/sup>. <br><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ellas, en 1918<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>1918 comenz\u00f3 con alboroto en los claustros y en las calles de C\u00f3rdoba. Gracias a las referencias que proporcionan las actas podemos conocer que a pesar de la convulsi\u00f3n que vivi\u00f3 la Universidad durante esos meses, las autoridades continuaron otorgando t\u00edtulos durante los meses de marzo y julio. <\/p>\n\n\n\n<p>Francisca de Caram<sup>41<\/sup>, una entrerriana, casada, se gradu\u00f3 de partera el 9 de marzo de 1918, y 4 d\u00edas despu\u00e9s, en una concentraci\u00f3n celebrada en la Plaza San Mart\u00edn, los estudiantes reformistas declararon la huelga general. Asimismo, hemos constatado que el Consejo Superior, en la sesi\u00f3n del 8 de marzo de 1918, trat\u00f3 varias solicitudes de los Centros de Estudiantes, entre ellas, la de la Srta. Mar\u00eda Hayde\u00e9 Capellini, maestra normal, para cursar como alumna regular la carrera de Farmacia<sup>42<\/sup>. No hemos encontrado la resoluci\u00f3n tomada por la Comisi\u00f3n de Ense\u00f1anza- donde fue remitida-; lo cierto es que esta mujer, no figura como graduada en los Libros de Grados. <\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda 20 de julio de 1918, y durante el pol\u00e9mico rectorado de Antonio Nores, se recibieron de parteras las estudiantes argentinas Rosa Serra de Rovira, Dominga Rapaccioli y la espa\u00f1ola &#8211; natural de Tarragona-, Magdalena Peleato y Vila<sup>43<\/sup>. Tres d\u00edas despu\u00e9s, lo hizo Agustina Buenader una joven catamarque\u00f1a de 23 a\u00f1os, la \u00fanica farmac\u00e9utica de ese a\u00f1o<sup>44<\/sup>. A los pocos d\u00edas de estos sucesos, renunci\u00f3 el rector Nores. <\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 que las actas de colaci\u00f3n dan cuenta de quienes terminaron efectivamente sus carreras en esos a\u00f1os y que las estudiantes matriculadas pudieron ser m\u00e1s, entre 1918 y 1920, hemos identificado 46 estudiantes de la UNC cuyas vidas y carreras estuvieron atravesadas por la Reforma. Muchas de ellas eran cordobesas, pero tambi\u00e9n hab\u00eda un buen n\u00famero de santafesinas y porte\u00f1as que se establecieron en la ciudad para poder estudiar<sup>45<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Si bien ya es sabido que algunas simpatizaron y hasta militaron en la causa reformista y hasta ocupando lugares de importancia como Prosperina Parav\u00e1n, una joven santafecina, estudiante de Odontolog\u00eda<sup>46<\/sup>, seguramente muchas participaron en numerosas actividades que se llevaron adelante por aquellos d\u00edas, como el acto en el que se derrumb\u00f3 la estatua del Rafael Garc\u00eda el 16 de agosto, ubicada en la plazoleta de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas a pocos metros del rectorado. Tambi\u00e9n, debieron leer con avidez -y otras con preocupaci\u00f3n, el texto del Manifiesto Liminar, publicado en la <em>Gaceta Universitaria<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>Al a\u00f1o siguiente, y mientras se graduaban de farmac\u00e9uticas Juana Glembosky, Otilia N\u00fa\u00f1ez, Amalia Mart\u00ednez y Rosa Ravea; y de parteras Rosal\u00eda Campaner, \u00c1ngela Campra, Mar\u00eda Cangiano, Francisca Corte, Palmira Ghio de Acosta, Claudia Guti\u00e9rrez, Paulina Lichieri, Teresa Llavot, Natalia Salomonoff y Mar\u00eda Elena Voisard<sup>47<\/sup>, tal vez leyeron el texto que se public\u00f3 en la <em>Gaceta Universitaria<\/em> el 18 de agosto de 1919, sobre los derechos que gozaban las mujeres en la Rusia revolucionaria. Derechos que ellas todav\u00eda no gozaban y que constitu\u00edan la agenda feministas del pa\u00eds: <br><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201c[En Rusia], ya no quedan como en anta\u00f1o dos humanidades, una femenina, masculina la otra, sino una sola con los mismos derechos civiles y pol\u00edticos. La vieja instituci\u00f3n del matrimonio no es obligatoria&#8230;<\/p><p>Si es verdad que los hombres gozan de entera libertad, no es menos verdad que las mujeres gozan de iguales derechos y libertades&#8230; Uno de los defensores y propulsores de estas medidas progresistas (&#8230;) ha sido M\u00e1ximo Gorki, actual Ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica (&#8230;).<\/p><p>No se debe mantener a la mujer en la ignorancia y en este sistema son educadas desgraciadamente nuestras mujeres. En la Rusia revolucionaria, cada mujer que ha pasado los 18 a\u00f1os y se encuentra en buenas condiciones de salud, trabaja y tiene derecho a unirse libremente con quien m\u00e1s le plazca. En posesi\u00f3n de todos sus derechos, la mujer ha adquirido la libertad econ\u00f3mica, base fundamental de todas las libertades&#8230; El prejuicio de los sexos, felizmente, pese a todas las religiones y a todos los retardatarios, va a desaparecer del mundo bien pronto y ser\u00e1 reemplazado por un Humanismo integral donde todos sean iguales en derechos y todos iguales en deberes\u201d<sup>48<\/sup>.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l habr\u00e1 sido el impacto que caus\u00f3 entre ellas? \u00bfLo habr\u00e1n conversado con Natalia Salomonoff, una mujer casada de 26 a\u00f1os y de origen ruso?<sup>49<\/sup> \u00bfHabr\u00e1 llegado este texto a manos de Margarita Zatzkin, que por entonces ya no viv\u00eda en C\u00f3rdoba y estaba sumida en una vida hogare\u00f1a? Son peguntas que no podemos responder. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto que es que las mujeres siguieron cursando, e incursionando en otras carreras. La d\u00e9cada del 20 trajo la primera notaria, Mercedes Orgaz y la primera abogada, Elisa Ferreyra Videla. Sin lugar a dudas, el ingreso a estas carreras fue un poco m\u00e1s tard\u00edo ya que estaban ligadas con el prestigio y el poder. Ellas debieron compartir las aulas con sus compa\u00f1eros, repitiendo en las clases de derecho civil, su singular consideraci\u00f3n de incapaces relativas de hecho y en derecho constitucional, la falta de derechos pol\u00edticos<sup>50<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>Un p\u00e1rrafo aparte merece Mercedes Orgaz, hermana de los c\u00e9lebres reformistas, quien seguramente comparti\u00f3 junto a ellos las discusiones y ansiedades de aquellos a\u00f1os. Mercedes se recibi\u00f3 de Notaria, el 13 de diciembre de 1923 siendo soltera y con 30 a\u00f1os cumplidos<sup>51<\/sup>, tras rendir libre en el Monserrat y ahogar su deseo de estudiar Medicina, porque sus hermanos no consideraban que fuera una carrera apropiada para las mujeres<sup>52<\/sup>. Mientras tanto, algunas fotos que circulaban por la sociedad cordobesa en las que aparec\u00edan sus hermanos, segu\u00edan registrando varones debidamente ataviados con sacos y mo\u00f1itos a la moda, compartiendo eventos sociales, como la visita del diputado socialista Alfredo Palacios<sup>53<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde, llegar\u00edan a graduarse arquitectas, ingenieras, peritos traductoras, profesoras de franc\u00e9s, ingl\u00e9s, alem\u00e1n e italiano, doctoras y licenciadas en Filosof\u00eda; contadoras p\u00fablicas, ge\u00f3logas y doctoras en ciencias naturales, en tiempos en que las mujeres adquirieron los derechos pol\u00edticos<sup>54<\/sup>. A mediados del siglo XX, el camino estaba abierto, pero los desaf\u00edos sociales eran enormes ya que los esfuerzos no se agotaban en obtener un t\u00edtulo, luego hab\u00eda que insertarse en el mundo laboral y\/o en el acad\u00e9mico. Mundos marcados con una fuerte presencia masculina que no estaba dispuesta a ceder sus lugares ni sus privilegios. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Anexo. Mujeres que transitaron la UNC en tiempos de la Reforma <\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/tabla_vasallo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1254\" width=\"713\" height=\"932\" srcset=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/tabla_vasallo.jpg 950w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/tabla_vasallo-229x300.jpg 229w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/tabla_vasallo-768x1005.jpg 768w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/tabla_vasallo-18x24.jpg 18w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/tabla_vasallo-28x36.jpg 28w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/tabla_vasallo-37x48.jpg 37w\" sizes=\"auto, (max-width: 713px) 100vw, 713px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Fuente: <em>\u00cdndice de las Primeras Mujeres Egresadas de la UNC 1884 \u2013 1950. Entre la autonom\u00eda y la exclusi\u00f3n<\/em> (2016)<em>.<\/em>&nbsp;Ediciones del Archivo, Archivo General e Hist\u00f3rico de la UNC, C\u00f3rdoba. <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Fuentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ARCHIVO GENERAL E HISTORICO DE LA UNC (AGH). Libros de Grados 2, 3, 4 y 5. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup> Entre los pocos trabajos que se escribieron sobre el tema podemos citar: VERA DE FLACHS, Cristina. (2001). \u201cLas primeras mujeres universitarias en C\u00f3rdoba (Argentina) y la Escuela de Parteras\u201d, en <em>Revista de Historia de la Educaci\u00f3n Latinoamericana<\/em>, No. 3, Santa Fe de Bogot\u00e1; (2010). De <em>comadronas a obstetras: la institucionalizaci\u00f3n del saber.<\/em> C\u00f3rdoba: B\u00e1ez Ediciones; (2018). \u201cMujeres Universitarias argentinas y movimientos estudiantiles del siglo XX\u201d, en <em>Revista de Pedagog\u00eda Cr\u00edtica Paulo Freire, <\/em>N\u00b020<em>,<\/em>pp. 123-143.<em> <\/em>Asimismo, VASSALLO, Jaqueline (2016) \u201cIntroducci\u00f3n\u201d, en <em>\u00cdndice de las Primeras Mujeres Egresadas de la UNC 1884 \u2013 1950. Entre la autonom\u00eda y la exclusi\u00f3n.<\/em>&nbsp;Ediciones del Archivo, Archivo General e Hist\u00f3rico de la UNC, C\u00f3rdoba.pp.8-17<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2<\/sup> FAVACCIO, Carolina. (2013) \u201cLa creaci\u00f3n de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas en el marco de un saber m\u00e9dico de matriz naturalista (1869-1884)\u201d, en <em>Facultades de la UNC. 1854-2011. Saberes, procesos pol\u00edticos e institucionales. <\/em>M\u00f3nica Gordillo y Laura Valdemarca. (Coords). Editorial de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, C\u00f3rdoba, pp. 73-91.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3<\/sup> BARRANCOS, Dora (2013) \u201cLa Universidad esquiva las primeras egresadas (1884-1910)\u201d, en <em>Universidad Nacional de C\u00f3rdoba. Cuatrocientos a\u00f1os de Historia<\/em>. Daniel Saur y Alicia Servetto (Coords). Tomo I. Editorial de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, C\u00f3rdoba. pp. 363-377. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>4<\/sup> PALERMO, Alicia (2006). \u201cEl acceso de las mujeres a la educaci\u00f3n universitaria\u201d, en <em>Revista Argentina de Sociolog\u00eda,<\/em> A\u00f1o 4 N\u00b0 7. p. 41. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>5<\/sup>GONZALEZ, Marcela (2011). \u201cLa ideolog\u00eda liberal en una ciudad religiosa. Contextualizando la tesis de Ram\u00f3n J. C\u00e1rcano\u201d, en <em>Ram\u00f3n J. C\u00e1rcano. De los hijos adulterinos, incestuosos y sacr\u00edlegos. <\/em>Editorial de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba y EDUCC, C\u00f3rdoba, p. 22. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>6<\/sup> PALERMO. op. cit. p.36. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>7<\/sup> BISCHOFF, Efra\u00edn (2008). <em>Historia de C\u00f3rdoba<\/em>. Tomo I Lerner Editora, C\u00f3rdoba, p.403. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>8<\/sup>Para mayor informaci\u00f3n: ROITEMBURD, Silvia (2009) \u201cSarmiento, entre Juana Manso y las maestras de EE.UU. Recuperando mensajes olvidados\u201d, en <em>Ant\u00edteses<\/em>, Vol 2. N\u00ba3 (Enero) pp.&nbsp;39-66.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>9<\/sup>VASSALLO, Jaqueline (2004) \u201cModelo de Mujer y Construcci\u00f3n Jur\u00eddica en el pensamiento de V\u00e9lez S\u00e1rsfield\u201d, en <em>Escenarios y Nuevas Construcciones Identitarias en Am\u00e9rica Latina.<\/em> Mar\u00eda Susana Bonetto, Marcelo Casar\u00edn y Mar\u00eda Teresa Pi\u00f1eiro (Eds). Centro de Estudios Avanzados, UNC, C\u00f3rdoba. pp. 401-414.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>10 <\/sup>ROITENBURD, Silvia (1998) <em>Nacionalismo cat\u00f3lico cordob\u00e9s: educaci\u00f3n en los dogmas para un proyecto global restrictivo<\/em>. Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, C\u00f3rdoba. pp. 226\u2013227.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>11<\/sup> MALGESINI, Graciela \u201cLas mujeres en la construcci\u00f3n de Argentina en el siglo XIX\u201d, en <em>Historia de las Mujeres <\/em>Georges Duby y Michelle Perrot (Dirs), Tomo 4. Taurus, Madrid, pp. 686-687.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>12<\/sup> BALLAR\u00cdN-DOMINGO Pilar (2010). \u201cLa educaci\u00f3n de la mujer espa\u00f1ola en el siglo XIX\u201d, en <em>Historia de la Educaci\u00f3n, <\/em>Vol. 8. p. 251. citado 27 Abr 2019]; 8(0). Disponible en:&nbsp;<a href=\"http:\/\/revistas.usal.es\/index.php\/0212-0267\/article\/view\/6837\">http:\/\/revistas.usal.es\/index.php\/0212-0267\/article\/view\/6837<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><sup>13<\/sup> FLECHA GARCIA, Consuelo (2008) \u201cMemoria de mujeres en la Universidad espa\u00f1ola\u201d, en <em>Mujeres y Universidad en Espa\u00f1a y Am\u00e9rica Latina<\/em>. Buenos Aires, Mi\u00f1o y D\u00e1vila. pp. 16-19.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>14<\/sup> ROITEMBURD, Silvia. (2000) <em>Nacionalismo Cat\u00f3lico. C\u00f3rdoba (1862-1943). Educaci\u00f3n en los dogmas para un proyecto global restrictivo.<\/em> Ferreyra Editor, C\u00f3rdoba pp. 52-53.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>15<\/sup> PALERMO, op. cit. p. 5<\/p>\n\n\n\n<p><sup>16<\/sup> CARRILLO, Ana Mar\u00eda (1999) \u201cNacimiento y muerte de una profesi\u00f3n. Las parteras tituladas en M\u00e9xico\u201d, en <em>DINAMYS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. N\u00b0 1<\/em>9, p. 170.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>17 <\/sup>BARRANCOS, op. cit. p. 368.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>18<\/sup> PUBLICACION INSTITUCIONAL (1916)<em> La Universidad Nacional de C\u00f3rdoba.<\/em> Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, C\u00f3rdoba. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>19<\/sup> BARRANCOS, op. cit. p. 371<\/p>\n\n\n\n<p><sup>20<\/sup> ARCHIVO GENERAL E HISTORICO DE LA UNC (en adelante AGH). Libro de Grado 2, f.99.v. Lamentablemente, la escasa informaci\u00f3n que presenta la fuente no nos permite trabajar con mayor profundidad el perfil de esta mujer. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>21<\/sup> PALERMO, op. cit. p. 15. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>22<\/sup> GH. Libro de Grados 2, f. 113 r.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>23<\/sup> AGH. Libro de Grados 2, f 117.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>24<\/sup> BOSCH ALESSIO, Constanza (2012) \u201cLas mujeres en el mundo del trabajo, ciudad de C\u00f3rdoba, 1904-1919\u201d, en <em>Prohistoria,<\/em> N\u00b0 17, A\u00f1o XV, pp.56-58. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>25<\/sup> BOSCH ALESSIO, op. cit. p. 58.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>26<\/sup> CORTES, Nuria y FREYTES, Alejandra (2016). <em>\u00cdndice de las primeras mujeres egresadas de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba (1884-1950)<\/em> Serie Auxiliares descriptivos. C\u00f3rdoba: Ediciones del Archivo, Universidad Nacional de C\u00f3rdoba. <a href=\"http:\/\/archivodelauniversidad.unc.edu.ar\/files\/INDICE_PRIMERAS_EGRESADAS.pdf\">http:\/\/archivodelauniversidad.unc.edu.ar\/files\/INDICE_PRIMERAS_EGRESADAS.pdf<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>27<\/sup> BOSCH ALESSIO, op. cit. p 68.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>28<\/sup> BARRANCOS, op. cit. p. 375. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>29<\/sup> MALGESINI, op. cit. p.p 698-699.<strong> <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>30<\/sup>AGH. Libro de Grados 2, 3, 4 y 5.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>31<\/sup> AGH. Libro de Grados 3, f. 140; Libro de Grado 3, f. 172. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>32<\/sup> BARRANCOS, op. cit. 366.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>33<\/sup> CORTES Y FREYTES, op. cit .<\/p>\n\n\n\n<p><sup>34<\/sup> AGH. Libro de Grados 3, f.189.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>35<\/sup> AGH. Libro de Grados 4, f. 36.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>36<\/sup> Entre ellas, encontramos 15 argentinas, 8 italianas, 3 espa\u00f1olas, 3uruguayas y 1 alemana. CORTES y FREYTES, op. cit. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>37<\/sup> ROITEMBURD, op. cit. p. 79. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>38<\/sup> ALEIXANDRE, Concepci\u00f3n (2008) \u201cLa mujer en medicina\u201d, en <em>Primer Congreso Femenino. Buenos Aires, 1910. Historia, Actas y Trabajos.<\/em> Editorial de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, C\u00f3rdoba. p. 338.<\/p>\n\n\n\n<p> <sup>39 <\/sup>Idem. p. 341.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>40 <\/sup><em>PRIMER CONGRESO FEMENINO. BUENOS AIRES, 1910. HISTORIA, ACTAS Y TRABAJOS<\/em> (2008)<em>. <\/em>Editorial de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, C\u00f3rdoba. p. 382.<\/p>\n\n\n\n<p> <sup>41<\/sup>AGH. Libro de Grados 4, f.46.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>42<\/sup> CORTES, Nuria y FREYTES, Alejandra (Comps). (2018) <em>La Reforma Universitaria del 18 en los documentos del Archivo.<\/em> Editorial de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, C\u00f3rdoba. p.59. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>43<\/sup> AGH. Libro de Grados 4, f.49; 4, f.48; 4, f.48.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>44<\/sup> AGH. Libro de Grados 4, f.49.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>45<\/sup> Remitimos a la informaci\u00f3n brindada en el cuadro elaborado por la autora (Anexo)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>46<\/sup> Prosperina se gradu\u00f3 de odont\u00f3loga a los 36 a\u00f1os, dieciocho a\u00f1os despu\u00e9s de los hechos dela Reforma, seguramente por sus obligaciones de esposa y madre. AGH. Libro de Grados 5, f.133.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>47<\/sup> CORTES y FREYRE, op. cit. <\/p>\n\n\n\n<p> <sup>48<\/sup> TATIAN, Diego (2018). <em>La incomodidad de la herencia. Breviario ideol\u00f3gico de la Reforma Universitaria<\/em>. Encuentro Grupo editor, C\u00f3rdoba. pp. 31-32 <\/p>\n\n\n\n<p><sup>49<\/sup> AGH. Libro de Grados 4, f. 70.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>50<\/sup> VASSALLO, Jaqueline. 2016. \u201cIntroducci\u00f3n\u201d, en <em>\u00cdndice&#8230;<\/em> op. cit. pp 13-14. <\/p>\n\n\n\n<p><sup>51<\/sup> AGH. Libro de Grados 4, f. 243.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>52<\/sup> Asimismo, v\u00e9ase: VERA DE FLACHS, Cristina (2018). \u201cMujeres Universitarias&#8230;\u201dpp. 123-143.<em> <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><sup>53<\/sup> TATIAN, op. cit. p. 39. <\/p>\n\n\n\n<p><sup> 54<\/sup> VASSALLO, Jaqueline. 2016. \u201cIntroducci\u00f3n\u201d, en <em>\u00cdndice&#8230;<\/em> op. cit. pp 13-14.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Decorriendo el velo de la presencia femenina en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba (1884-1920) Jaqueline Vassallo Facultad de Filosof\u00eda y Humanidades, Universidad Nacional de C\u00f3rdoba\/ CONICET. 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