{"id":615,"date":"2019-06-18T22:15:29","date_gmt":"2019-06-18T22:15:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/?p=615"},"modified":"2020-04-26T21:41:33","modified_gmt":"2020-04-26T21:41:33","slug":"repensar-la-reforma-un-epitafio-para-la-catedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2019\/06\/18\/repensar-la-reforma-un-epitafio-para-la-catedra\/","title":{"rendered":"Repensar la Reforma: un epitafio para la c\u00e1tedra"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/animaciones\/PensamientoUniversitario_3\/\" width=\"1010%\" height=\"118\"><\/iframe><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"breadcrumbs align  wp-block-bcn-breadcrumb-trail has-text-color has-background\" vocab=\"https:\/\/schema.org\/\" typeof=\"BreadcrumbList\">\n\t<span><\/span>\n\t<span property=\"itemListElement\" typeof=\"ListItem\"><a property=\"item\" typeof=\"WebPage\" title=\"Go to Pensamiento Universitario.\" href=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\" class=\"home\" aria-current=\"page\"><span property=\"name\">Pensamiento Universitario<\/span><\/a><meta property=\"position\" content=\"1\"><\/span><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Repensar la Reforma: un epitafio para la c\u00e1tedra<\/h1>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>Roberto Follari<\/strong><\/p><cite><em>Profesor de Posgrado, Facultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales, Universidad Nacional de Cuyo<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La Reforma de 1918 fue hist\u00f3ricamente mayor de lo que pueda advertirse desde el solo horizonte argentino: tuvo fuertes consecuencias incluso en Europa y en todo el resto de Am\u00e9rica Latina y hubo naciones -es el caso de M\u00e9xico- donde la autonom\u00eda universitaria surgi\u00f3 casi como un puro <em>reflejo<\/em> de lo que hab\u00eda sucedido previamente en nuestra ciudad de C\u00f3rdoba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello produjo lo que todo gran hecho hist\u00f3rico: sirvi\u00f3 a algunos para inspirarlos hacia consolidar sus logros para luego ir m\u00e1s all\u00e1 de ellos, y fij\u00f3 a muchos otros en una nost\u00e1lgica reivindicaci\u00f3n de lo logrado en su momento, con el consiguiente efecto de servir a petrificarse en el pasado, y de reificar sus posiciones como si fueran inamovibles. <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la tradici\u00f3n de la Reforma se invent\u00f3 a s\u00ed misma -como toda tradici\u00f3n, seg\u00fan la sabidur\u00eda de Hobsbawn- y hasta hemos escuchado alguna alocuci\u00f3n universitaria (Universidad Nacional de San Luis, junio de 2017) donde una persona formalmente encargada de un sitial de memoria de la Reforma en C\u00f3rdoba, se permiti\u00f3 afirmar que la gratuidad de la universidad p\u00fablica proven\u00eda de 1918, cuando es bien sabido que ella fue establecida durante el primer peronismo en 1949. Incluso cuando se le hizo notar que su referencia hist\u00f3rica estaba errada, en t\u00e9rminos muy actuales de \u201cpost-verdad\u201d el funcionario adujo que ello no ten\u00eda importancia, y que todo se resum\u00eda en un \u00fanico esp\u00edritu que la Reforma hab\u00eda inaugurado y sostenido.<\/p>\n\n\n\n<p>No se est\u00e1 a la altura de ning\u00fan gran hecho del pasado, s\u00f3lo cristaliz\u00e1ndolo y buscando repetirlo. Menos aun canoniz\u00e1ndolo sin rigor hist\u00f3rico. Lo que hace un siglo fue un avance monumental, hoy puede ser una condici\u00f3n ya consolidada. Y, por cierto, en algunos casos, <em>superada <\/em>por las nuevas exigencias de la vida institucional y social.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin dudas que la autonom\u00eda universitaria es una condici\u00f3n que debemos sostener y preservar. Est\u00e1 establecida, pero no se mantiene de una vez para siempre: la entrada nocturna de la polic\u00eda al predio de la Universidad Nacional de Jujuy en los primeros meses de 2017, bien lo demuestra. O la ins\u00f3lita imputaci\u00f3n por el fiscal Marijuan de 52 universidades a la vez, por supuesta administraci\u00f3n fraudulenta, cuando para imputar un delito hay que contar con indicios espec\u00edficos (con lo cual est\u00e1 visto que la autonom\u00eda, cuando sectores del Poder Judicial se subordinan al Ejecutivo, hay que plantearla tambi\u00e9n respecto del Judicial, lo cual implica un intr\u00edngulis legal evidente). En ese punto, el de la autonom\u00eda fijada por la Reforma de 1918, as\u00ed como en el del co-gobierno, pueden discutirse los niveles de cumplimiento e incluso \u2013en el segundo de ellos- las formas de ejercicio (por ejemplo, cu\u00e1l es el peso relativo de los trabajadores administrativos y de apoyo en los Consejos): pero el principio rector est\u00e1 totalmente legitimado, y por completo fuera de discusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros puntos de la Reforma, sin embargo, no pueden permanecer congelados en el <em>freezer<\/em> de la historia: por ejemplo, el rol de los consejos. Mientras se siga discutiendo los tr\u00e1mites administrativos rutinarios en los organismos deliberativo-decisorios de las universidades, seguiremos con una burocratizaci\u00f3n que hace lenta e ineficiente la tarea administrativa, a la vez que impide a esos organismos dedicarse a la discusi\u00f3n estrat\u00e9gica de los grandes lineamientos institucionales, dado que se est\u00e1 obligado a tratar permanentemente temas de urgencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mismo sitial se ubica un cuasi-fetiche de las universidades argentinas (sobre todo las m\u00e1s antiguas, y -a menudo- con estudiantado m\u00e1s numeroso: las de Buenos Aires, La Plata, Tucum\u00e1n, C\u00f3rdoba, Cuyo): el de <em>la c\u00e1tedra<\/em> como modalidad de organizaci\u00f3n administrativo-acad\u00e9mica de la actividad docente y de investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Si seg\u00fan Burton Clark toda universidad es de por s\u00ed una <em>anarqu\u00eda organizada<\/em>, de muchos jefes dispersos y en competencia entre s\u00ed; si los docentes universitarios no comparten en una misma instituci\u00f3n horarios, reuniones de conjunto ni espacios f\u00edsicos comunes de trabajo; si el enfrentamiento por los recursos -generalmente escasos, y aun cuando abundantes no satisfactorios por igual para todos- es permanente, sordo y lleno de rispideces y zancadilla (Follari, 2008), lo que logra una modalidad organizativa muy a\u00f1eja como la c\u00e1tedra (que responde a lo que en M\u00e9xico llaman <em>modelo napole\u00f3nico<\/em> de universidad) es institucionalizar el aislamiento de cada docente titular en relaci\u00f3n con los otros, y establecer una serie de peque\u00f1os feudos donde cada uno de esos titulares goza de plena potestad para decidir sobre aquellos que le quedan subordinados. Por cierto que hay casos en que se da el conflicto abierto al interior de las c\u00e1tedras, que suele resolverse por simple relaci\u00f3n de fuerzas: el titular lleva ventaja siempre, pero tambi\u00e9n depende qui\u00e9n tenga mejor acuerdo con las autoridades, acuerde con el gobierno de turno, pueda apelar a los estudiantes como fuerza de apoyo y otras variables siempre contingentes. En los cuales la calidad acad\u00e9mica o la seriedad institucional de cada uno de los inscriptos en el conflicto es lo menos importante, si bien no por completo indiferente a c\u00f3mo se decida la situaci\u00f3n que -es obvio recalcarlo- en tales casos perjudica considerablemente a los alumnos y a la instituci\u00f3n toda, y no encuentra modos de resoluci\u00f3n dentro de esa asfixiante y m\u00ednima <em>unidad de funcionamiento<\/em> que es la c\u00e1tedra.<\/p>\n\n\n\n<p>La c\u00e1tedra impide un uso fluido del recurso docente e investigativo; el docente queda apresado en el mismo sitio, y no se lo puede cambiar a otro. Ello lleva a un uso disminuido de las posibilidades combinatorias en la actividad docente, a la vez que redunda en un inevitable y necesario <em>achatamiento<\/em> de la creatividad y de la actualizaci\u00f3n del personal acad\u00e9mico, que puede f\u00e1cilmente repetirse de manera indefinida en sus modalidades de ejercicio sin una autoridad acad\u00e9mica superior que no sean los directores de carrera o los secretarios acad\u00e9micos, que en general carecen de atribuciones para decidir por encima de los profesores a la hora de las decisiones que hacen a cada c\u00e1tedra.<\/p>\n\n\n\n<p>Una carrera, dentro del r\u00e9gimen de c\u00e1tedras, resulta una incoherente combinaci\u00f3n de docentes mutuamente incomunicados o d\u00e9bilmente comunicados entre s\u00ed, a los cuales alg\u00fan director de carrera debe convocar cada tanto para promover alguna constituci\u00f3n de conciencia en com\u00fan. Pero es notorio que hasta incluso en lo identitario, la c\u00e1tedra suele anteponerse a la carrera (o las carreras, si esa c\u00e1tedra ejerce en varias de ellas), con lo cual la segmentaci\u00f3n del trabajo -muy propia de la fetichizaci\u00f3n capitalista- se plasma casi a plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p>A todo esto se agrega un efecto nada menor de la organizaci\u00f3n por c\u00e1tedras: la imposibilidad para la promoci\u00f3n del personal acad\u00e9mico. Cuando el titular llega a esa posici\u00f3n -lo que a veces sucede siendo un docente joven- queda ya en el techo de lo posible; de tal manera, s\u00f3lo le resta hacer la siesta o, en el mejor de los casos, trabajar a cabalidad sabiendo que ello no importa consecuencias institucionales de ning\u00fan tipo (lo cual, es obvio, desalienta cualquier esfuerzo de perfeccionamiento personal). Los dem\u00e1s miembros del equipo de c\u00e1tedra  quedan en extra\u00f1a y tensa situaci\u00f3n de <em>ambivalencia afectiva<\/em> para con el titular: s\u00f3lo si este se va, se jubila o se muere, pueden ellos aspirar a ser titulares de esa c\u00e1tedra. Si entran en competencia abierta con el titular promueven una situaci\u00f3n conflictiva sin salidas, desagradable y disfuncional para todos. En caso de resignarse a su situaci\u00f3n de forzada inmovilidad en la categor\u00eda acad\u00e9mica, est\u00e1n obligados a llevarse bien con el titular, sea que este ayude a que as\u00ed sea o que no lo haga. El docente que no es titular (obviamente, la mayor\u00eda del personal docente de nuestras universidades si se incluye entre ellos a los Jefes de Trabajos Pr\u00e1cticos, categorizados en muchas universidades como <em>auxiliares<\/em>) habr\u00e1 entonces de frenar sus \u00edmpetus y vivir\u00e1 en la espera semibudista de que alguna vez la suerte o el paso del tiempo le den ocasi\u00f3n de una promoci\u00f3n en su rango acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin dudas que se requiere mejores formas de organizaci\u00f3n del personal acad\u00e9mico que la de la c\u00e1tedra: y en esto, la modalidad departamental, sin ser una suma de bondades -como yo mismo he planteado en su momento (Follari y Soms, 1981)-, es obviamente superadora, y parece incre\u00edble que no se haya avanzado hacia ella. Hemos visto en la Universidad Nacional de Cuyo a dirigentes sindicales de izquierda y pertenecientes a carreras que se asumen como progresivas ideol\u00f3gicamente -tal el caso de Sociolog\u00eda- oponerse sin m\u00e1s a la departamentalizaci\u00f3n, por reflejo defensivo hacia que los docentes tengan asegurado qu\u00e9 cursos han de dar desde hoy y para siempre, y por flagrante desconocimiento de otra modalidad de organizaci\u00f3n que no sea la de las c\u00e1tedras.<\/p>\n\n\n\n<p>El departamento permite una mirada que ordene, coordine y eval\u00fae a los docentes, incluso a los de m\u00e1s jerarqu\u00eda y calidad: desde su direcci\u00f3n se promueve una condici\u00f3n en la cual no subsisten tantas <em>jefaturas independientes, <\/em>como sucede con el sistema de c\u00e1tedras. A su vez, los docentes pueden ser llevados a modificaciones en cuanto a los cursos que ofrecen; por supuesto que esta es una elasticidad que supone l\u00edmites, y que no significa que cualquier docente ser\u00e1 llevado a dar cualquier curso, sino que -dentro de las competencias y tem\u00e1ticas que cada uno maneje- hay un margen para evitar la repetici\u00f3n y la esclerosis, y a la vez que para diversificar la oferta acad\u00e9mica de la universidad. Se supera as\u00ed la irresoluble situaci\u00f3n con las c\u00e1tedras, de que no pueden cambiarse los planes de estudio (menos a\u00fan proponer una carrera nueva, y\/o el cierre de una que est\u00e9 en curso y se advierta institucionalmente agotada para cambiarla por otra) sin que se tenga que adaptar el plan de estudios a lo que ya est\u00e1. O sea: que en vez de decidir qu\u00e9 contenidos habr\u00e1 de tener la carrera a iniciar o el nuevo plan de estudios a inaugurar, tenemos que asegurarnos que los mismos no dejen fuera a las c\u00e1tedras y los acad\u00e9micos tal cual ya est\u00e1n definidos por sus respectivos lugares concursados en c\u00e1tedras. Situaci\u00f3n por la cual, casi sobra decirlo, con ese r\u00e9gimen de ordenamiento administrativo-acad\u00e9mico estamos imposibilitados de cualquier modificaci\u00f3n seria en la oferta acad\u00e9mica de nuestras universidades, y quedamos condenados a la inmovilidad y la eterna repetici\u00f3n de lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La organizaci\u00f3n departamental deber\u00e1 adecuarse para, por ejemplo, responder espec\u00edficamente a las demandas educativas que les lleguen desde diferentes carreras, ya que los departamentos no se superponen con las carreras de una Facultad o una universidad. Y deber\u00e1 dividirse por \u00e1reas para organizar mejor la discusi\u00f3n acad\u00e9mica entre sus docentes\/investigadores, as\u00ed como las tareas de investigaci\u00f3n mismas. Pero en cualquier caso se disminuir\u00e1 la segmentaci\u00f3n del trabajo, se plurificar\u00e1 las opciones de ejercicio del personal acad\u00e9mico y adem\u00e1s podr\u00e1 independizarse la carrera acad\u00e9mica de cada docente de la de los dem\u00e1s; ya no se ser\u00e1 \u201cadjunto\u201d porque haya un titular instalado, sino que alguna comisi\u00f3n dictaminadora a establecer, fijar\u00e1 el nivel y la categor\u00eda acad\u00e9mica de cada docente s\u00f3lo en relaci\u00f3n a sus propios logros, y no en la encerrada red de los escasos cargos que existen al interior de una c\u00e1tedra.<\/p>\n\n\n\n<p>Es hora de cambiar el r\u00e9gimen de c\u00e1tedras en las m\u00faltiples universidades en que subsiste; si bien es dif\u00edcil hacerlo, tanto por la dificultad legal-administrativa que ello conlleva, como por la resistencia -a veces frontal y tambi\u00e9n a menudo <em>subterr\u00e1nea<\/em>&#8211; que el personal docente suele hacer cuando estos procesos se inician. Pero las nuevas universidades que se est\u00e1n creando no debieran reproducir esta modalidad, y las otras -consolidadas en este r\u00e9gimen a\u00f1ejo y disfuncional- debieran iniciar claros caminos de modificaci\u00f3n, en debate y di\u00e1logo con los sindicatos que nuclean a los docentes, y con la representaci\u00f3n de los mismos en los consejos universitarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Es esta una muestra m\u00e1s del <em>atraso gestional<\/em> de la universidad argentina. En el gobierno anterior (tomando por tal la administraci\u00f3n de 2003 a 2015) se avanz\u00f3 mucho en el presupuesto, el salario docente, las becas, la inclusi\u00f3n de nuevos sectores sociales en la educaci\u00f3n superior: pero hubo escasas pol\u00edticas de modificaci\u00f3n institucional, las que si bien no dependen del Estado nacional, se pueden auspiciar y favorecer desde all\u00ed. Situaci\u00f3n agravada en el presente, cuando con el gobierno macrista el salario docente est\u00e1 en baja, el n\u00famero de becas tambi\u00e9n as\u00ed como el financiamiento todo del sistema, sin que -adem\u00e1s- las reformas anteriores no realizadas se pongan en curso (lo cual, con ese contexto de restricci\u00f3n financiera, en cualquier caso resultar\u00eda muy problem\u00e1tico).<\/p>\n\n\n\n<p>Este <em>retraso gestional<\/em> es a\u00f1oso en nuestras universidades. Ya hace 40 a\u00f1os en sitios como Brasil o M\u00e9xico, el espacio jer\u00e1rquico de las universidades (secretar\u00edas de planeamiento, acad\u00e9mica, de extensi\u00f3n) estaba ocupado por personal especializado, muchas veces graduado en universidades extranjeras. Personal profesionalizado en la direcci\u00f3n de la actividad universitaria, formado para cada una de esas funciones, o -cuanto menos- para la gesti\u00f3n universitaria en su conjunto. Entre nosotros no s\u00f3lo est\u00e1 garantizada la discontinuidad entre diversas gestiones (lo cual es seguro si tienen diferente pertenencia pol\u00edtica, pero sucede a veces incluso con igual pertenencia si se trata de la sucesi\u00f3n por otra <em>tribu acad\u00e9mica<\/em>), sino que est\u00e1 garantizado que el personal sea de acad\u00e9micos que dejan moment\u00e1neamente sus funciones (o las mantienen) mientras se dedican a tareas que previamente desconoc\u00edan, por lo cual su adecuaci\u00f3n al cargo es baja, y tambi\u00e9n -hay que subrayarlo- donde no han de durar m\u00e1s all\u00e1 de una gesti\u00f3n, a m\u00e1s de no ser profesionales del \u00e1rea. En el caso mexicano, el personal t\u00e9cnico contaba con un margen de posibilidad (nunca absoluto, por cierto) de continuar en varias gestiones, a partir de la calidad instrumental de su aporte.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que hay una <em>modernizaci\u00f3n<\/em> que en la Argentina no terminamos de hacer; y por cierto que la apelaci\u00f3n a la Reforma poco nos dice de todas estas cuestiones: la departamentalizaci\u00f3n no estaba en el programa de 1918 como no lo estaban los criterios actuales de gesti\u00f3n eficiente, simplemente porque en esos tiempos no exist\u00edan tal cual los conocemos hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>La superaci\u00f3n de la actividad de los consejos como decisorios sobre cuestiones rutinarias, es otra situaci\u00f3n parecida: el co-gobierno no debiera entenderse como espacio de debate interminable sobre lo cotidiano, sino como decisi\u00f3n estrat\u00e9gica sobre los grandes temas, guardando (por cierto como importante) permanente vigilancia sobre las decisiones diarias de las autoridades ejecutivas. Pero no es en vano que estas sean cada vez m\u00e1s puestas en posici\u00f3n de fortalecimiento y mayores atribuciones de decisi\u00f3n a nivel latinoamericano (Atairo, 2016): si las decisiones se empantanan se pierde en efectividad, al punto de que las universidades de propiedad privada (pero efectos de \u00edndole p\u00fablica) pueden a menudo aparecer como opci\u00f3n mejor a los fines de encontrarse -los estudiantes- con un universo administrativo m\u00e1s eficaz y de resultados m\u00e1s r\u00e1pidos y previsibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 emprendamos de una vez los cambios necesarios. Nada lleva a suponerlo as\u00ed, pues la tendencia a la reproducci\u00f3n autosatisfecha (y la dificultad intr\u00ednseca que conlleva el manejo del conflicto con docentes y eventualmente con alumnos) se hace a veces mayoritaria en nuestras instituciones. Pero si queremos ir m\u00e1s all\u00e1 de la sola reivindicaci\u00f3n ritual del pasado, el aniversario de la extraordinaria Reforma Universitaria de 1918, debiera ser base para pensar en la necesidad de nuevas y otras reformas universitarias presentes y futuras. <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ATAIRO, Daniela (2016), <em>El gobierno universitario en la agenda acad\u00e9mica y pol\u00edtica de Am\u00e9rica Latina<\/em><strong>, <\/strong>ANUIES, M\u00e9xico. <\/p>\n\n\n\n<p>FOLLARI, Roberto (2008), <em>La selva acad\u00e9mica (los silenciados laberintos de los intelectuales en la universidad),<\/em><strong> <\/strong>Homo Sapiens, Rosario. <\/p>\n\n\n\n<p>FOLLARI, Roberto. y SOMS, Esteban (1981), \u201cCr\u00edtica al modelo te\u00f3rico de la departamentalizaci\u00f3n\u201d, <em>Revista de la Educaci\u00f3n Superior de ANUIES, <\/em>n\u00fam. 37, vol.10, M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Repensar la Reforma: un epitafio para la c\u00e1tedra Roberto Follari Profesor de Posgrado, Facultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales, Universidad Nacional de Cuyo La Reforma de 1918 fue hist\u00f3ricamente mayor de lo que pueda advertirse desde el solo horizonte argentino: tuvo fuertes consecuencias incluso en Europa y en todo el resto de Am\u00e9rica Latina y &#8230; <a title=\"Repensar la Reforma: un epitafio para la c\u00e1tedra\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2019\/06\/18\/repensar-la-reforma-un-epitafio-para-la-catedra\/\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Repensar la Reforma: un epitafio para la c\u00e1tedra\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32,3,121],"tags":[35,34,37],"class_list":["post-615","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-32","category-ensayos-pensamiento-universitario-revista-numero-18","category-revista","tag-pensamiento-universitario","tag-reforma-universitaria","tag-roberto-follari"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/615","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=615"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/615\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1496,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/615\/revisions\/1496"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=615"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=615"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=615"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}