{"id":3329,"date":"2023-05-10T00:22:39","date_gmt":"2023-05-10T00:22:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/?p=3329"},"modified":"2023-05-30T22:25:51","modified_gmt":"2023-05-30T22:25:51","slug":"relato-especulativo-sobre-dichas-y-desdichas-de-las-universidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2023\/05\/10\/relato-especulativo-sobre-dichas-y-desdichas-de-las-universidades\/","title":{"rendered":"Relato especulativo sobre dichas y desdichas de las universidades"},"content":{"rendered":"<div class=\"breadcrumbs align  wp-block-bcn-breadcrumb-trail has-text-color has-background\" vocab=\"https:\/\/schema.org\/\" typeof=\"BreadcrumbList\">\n\t<span><\/span>\n\t<span property=\"itemListElement\" typeof=\"ListItem\"><a property=\"item\" typeof=\"WebPage\" title=\"Go to Pensamiento Universitario.\" href=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\" class=\"home\" aria-current=\"page\"><span property=\"name\">Pensamiento Universitario<\/span><\/a><meta property=\"position\" content=\"1\"><\/span><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading has-x-large-font-size\">Relato especulativo sobre dichas y desdichas de las universidades<\/h1>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-1098x1400.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3532\" width=\"508\" height=\"648\" srcset=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-1098x1400.jpg 1098w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-235x300.jpg 235w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-768x979.jpg 768w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-1205x1536.jpg 1205w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-1607x2048.jpg 1607w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-19x24.jpg 19w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-28x36.jpg 28w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-38x48.jpg 38w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/zorritos-ALTA-3698-scaled.jpg 2008w\" sizes=\"auto, (max-width: 508px) 100vw, 508px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong><em>No\u00e9 Jitrik<\/em><\/strong><sup>1<\/sup><\/p>\n<cite>Escritor-Cr\u00edtico Literario<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Desplazamientos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la Antig\u00fcedad, el saber \u2013hab\u00eda sabios en la Antig\u00fcedad, antiguos tal vez pero buenos- antes de ser escrito era oral: S\u00f3crates, sin ir m\u00e1s lejos, hablaba y sus disc\u00edpulos escuchaban, salvo Plat\u00f3n, que escrib\u00eda lo que S\u00f3crates \u2013es una suposici\u00f3n- dec\u00eda. Al viejo fil\u00f3sofo esa pr\u00e1ctica de lo que ahora llamar\u00edamos \u00abextensi\u00f3n\u00bb le cost\u00f3 la vida y a los que lo precedieron la humillante designaci\u00f3n de presocr\u00e1ticos. Un poco despu\u00e9s, siempre dentro de lo que se llama muy en general la Antig\u00fcedad, el saber estaba recluido en los penosos libros escritos a mano en hojas de protopapel; los libros, a su vez, estaban recluidos en bibliotecas en parte porque val\u00edan y eran \u00fatiles, en parte tambi\u00e9n porque, prematuramente, eran corrosivos; tal vez por eso, en tristes jornadas, de cuando en cuando eran incendiadas, tal como ocurri\u00f3 con la inolvidable de Alejandr\u00eda. Se dice, y es probable que sea cierto, que eso demor\u00f3 el desarrollo cient\u00edfico de la humanidad por varios siglos, pero qu\u00e9 importancia puede tener el tiempo para un pir\u00f3mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco, y acaso en virtud de esos c\u00e1lidos antecedentes, el saber, entendido como producci\u00f3n de saber, se fue refugiando, en forma de libros, en lugares m\u00e1s secretos, aptos para preservarlo; me refiero a los monasterios aunque no es muy seguro que los monjes leyeran o, si no es de mi parte falta de informaci\u00f3n, los escribieran. Algunos lo hicieron, sin duda, como San Agust\u00edn y los llamados \u00abpadres de la iglesia\u00bb pero seguramente su irradiaci\u00f3n no traspasaba los muros de los lugares santos. Umberto Eco, como seguramente todos lo recuerdan, describi\u00f3 esa situaci\u00f3n libresca en <em>El nombre de la rosa<\/em>, mediante una ardua met\u00e1fora acerca del car\u00e1cter mort\u00edfero de la palabra escrita, por m\u00e1s guardada que est\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Como presintiendo que la Edad Media estaba a punto de acabarse, muchos \u2013algunos religiosos, otros mundanos- concibieron estructuras, llamadas \u00abUniversidades\u00bb, destinadas no s\u00f3lo a preservar el saber sino a producirlo y, adem\u00e1s, a difundirlo, con una convicci\u00f3n: ese sistema pod\u00eda ser muy \u00fatil para ayudar a la turbulenta y poco formada sociedad a entenderse, organizarse, salirse de las oscuridades que las entorpec\u00edan; filosof\u00eda, medicina, teolog\u00eda, gram\u00e1tica, pod\u00edan salvar al g\u00e9nero humano de los riesgos evidentes que corr\u00eda, tropel\u00edas imperiales, pestes, utop\u00edas jerosolimitanas, misticismos suicidas, ignorancias absolutas, iniquidades sociales y muchas otras calamidades; de alguna manera, poco clara, esas instituciones democratizaban el saber pero eso, justamente, el hecho de que intentaran crear una red en la que la vida social se apoyara, les conced\u00eda un poder que en los primeros momentos no pod\u00eda abrirse paso porque no pod\u00eda competir con el poder de los imperios o monarqu\u00edas y de la Iglesia, cada uno por separado o los dos juntos. Unos y otra hab\u00edan entendido el potencial de las universidades y, por lo tanto, supon\u00edan que deb\u00edan ponerse a su servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa situaci\u00f3n, al poder que otorgaba la producci\u00f3n, la reproducci\u00f3n y la difusi\u00f3n del saber, no le quedaba otra salida que volverse sobre s\u00ed mismo, consolidarlo se convirti\u00f3 en programa, uno de cuyos puntos era la apasionante tarea de darle una orientaci\u00f3n, dirigirlo, usufructuarlo, controlarlo: ser rector de una universidad se convirti\u00f3 as\u00ed en una meta aunque hacia afuera no pudiera competir con los otros poderes.<\/p>\n\n\n\n<p>Tener poder adentro, en consecuencia, determin\u00f3 un desplazamiento cuyos efectos todav\u00eda se sienten; dicho de otro modo, si el saber era el objeto de la creaci\u00f3n de las universidades y \u00e9stas se convert\u00edan en el recinto del saber, muy pronto lo m\u00e1s importante era el recinto y no el saber guardado en \u00e9l. La instituci\u00f3n, cuyo n\u00facleo significativo b\u00e1sico es la voluntad de perdurar, aunque su objeto esencial no sea \u00e9se, se concentra en su estructura y lo que la estructura pide lo cual, a su vez, genera multitud de asuntos que imitan las luchas por el poder, muchas veces por s\u00ed mismo, muchas veces, como habr\u00eda dicho Nietzsche, por la voluntad de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho de otro modo, se genera en el interior de las universidades una vida propia y peculiar, con relaciones propias y peculiares, con modos y maneras distinguibles como propias y peculiares, con conflictos que no se parecen a ning\u00fan otro, con situaciones hist\u00f3ricas altamente significativas; por ejemplo, la universidad como isla democr\u00e1tica, como refugio privilegiado de determinados privilegiados, como al servicio de la comunidad o indiferente a los pedidos que hace la sociedad, como lugar apetecible para instalarse y desde all\u00ed predicar la sabidur\u00eda o la competencia, como caverna misteriosa en la que algunos investigan y, en ocasiones, como premio a sus logros, emigran de sus pa\u00edses empujados por ben\u00e9volos gobernantes que quieren ser generosos con los de otros pa\u00edses; tambi\u00e9n como poseedores de bibliotecas, que son como los restos de las viejas tradiciones, lo que las une con la Edad Media cuando las universidades empezaban a ver la luz y a emitir sus primeros gemidos. En fin, las universidades son micromundos en los que pasan muchas cosas, \u00e9sas, precisamente, que provocan curiosidad a quienes no est\u00e1n en ellas, casi morbo, objeto de indagaci\u00f3n y de ficciones, lugar secreto lleno de recovecos, apto para la fantas\u00eda, tambi\u00e9n para ense\u00f1ar y para investigar, aunque eso no parece encerrar ning\u00fan secreto interesante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ficci\u00f3n<\/strong>La vida interna de las universidades ha sido desde su comienzo un enigma para los de afuera, que pod\u00edan imaginar que entre sus muros suced\u00edan las cosas m\u00e1s descabelladas, y de intriga o problem\u00e1tica para los de adentro. La literatura ha sido bastante sensible a una u otra posici\u00f3n. Para la primera basta con recordar que de la Universidad de Wittemberg sali\u00f3 el mito de Fausto, que desde antes de Goethe atraves\u00f3 luego toda la literatura universal, o bien la siniestra biblioteca de la Universidad de Arkham, en Providence, en la que un desaforado Lovecraft hab\u00eda instalado un ejemplar del <em>Necronomic\u00f3n<\/em>, un libro demon\u00edaco dotado de poderes y de explicaciones acerca del origen cet\u00e1ceo de los habitantes de esa tormentosa regi\u00f3n. Para la segunda, desde Fran\u00e7ois Villon a Cervantes el estudiante deviene personaje, casi h\u00e9roe de la picaresca, el estudiante es un muerto de hambre que inventa toda clase de argucias para comer, para violar criadas, para hacerse de dineros que de inmediato pierde en las juergas y, en fin, para dilapidar su tiempo en lugar de estudiar. No se sabe cu\u00e1ndo y c\u00f3mo y qu\u00e9 estudian aunque se puede presumir que salieron del Trivium y el Cuadrivium o de las pedregosas cuestiones de la teolog\u00eda o de la C\u00e1bala pero s\u00ed se puede saber qu\u00e9 hac\u00edan para tolerar el fr\u00edo inclemente de las aulas: a fuerza de patalear, en las clases de Fray Luis de Le\u00f3n, en Salamanca, dejaron el piso de madera marcado, lleno de heridas, c\u00f3mo habr\u00e1n recibido las ense\u00f1anzas de ese ang\u00e9lico monje, al cual imaginamos diciendo constantemente, como un disco rayado, \u00abcomo dec\u00edamos ayer\u00bb, m\u00e1xima expresi\u00f3n de continuidad acad\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos pillos los estudiantes, amantes de salidas nocturnas y autores de canciones procaces, como la famosa \u00ablos estudiantes navarros\/ chin pun\/ comen pan y queso\/ chorizo y jam\u00f3n\/ y el porr\u00f3n\u00bb, como si no hubieran tenido ninguna otra cosa que hacer. Haci\u00e9ndose cargo de ese orden de relaciones surge la llamada \u00abfiesta acad\u00e9mica\u00bb, esa hermosa obra de Brahms, cuyos versos exaltan la alegr\u00eda de la juventud pero tambi\u00e9n la fugacidad de la existencia y que todav\u00eda algunos universitarios melanc\u00f3licos festejan, en detrimento de la m\u00fasica de rock, poco o nada referida a la vida de la universidad aunque s\u00ed a los riesgos de la juventud.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida p\u00edcara, el desborde, el desaf\u00edo, el lance secreto, los amores desaprensivos se eclipsan en el imaginario de la \u00e9poca de las luces, posterior al descubrimiento cartesiano que modifica, obviamente, el esquema intelectual de las universidades: la raz\u00f3n se abre paso penosamente y las penumbras medievales retroceden no sin resistencia, pero en el siglo XIX la melancol\u00eda rom\u00e1ntica retoma el tema con toda la tristeza del caso: Espronceda escribe <em>El estudiante de Salamanca<\/em>, Chejov <em>El estudiante<\/em>, uno de sus mejores textos y hasta el caviloso Raskolnikov es un estudiante aunque no se sabe a qu\u00e9 Universidad asiste. Quienes, en cambio, no suscitan el inter\u00e9s de la literatura son los docentes, de poco inter\u00e9s para los escritores, sus vidas deben haber sido aburridas, como la del profesor Fausto antes de su pacto con el Diablo, o la del profesor Unrath, antes de caer en las redes de la encantadora y perversa \u00ab\u00e1ngel azul\u00bb, la divina Marlene Dietrich, pese a que en ese momento no ten\u00eda la estilizada figura que la hizo famosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tarda un poco la literatura, en el siglo XX, en descubrir materia narrativa en la universidad; los estudiantes son otros, existen los que antiguamente se llamaban \u00abbedeles\u00bb y \u00faltimamente no-docentes, y tambi\u00e9n, \u00ablast but not least\u00bb, los reyes de la creaci\u00f3n, los docentes, de modo que las relaciones entre todos ellos, adem\u00e1s de integrar diversos comit\u00e9s y lugares de enfrentamientos salariales, ideol\u00f3gico pol\u00edticos y espacios destinados a instalar adictos y a excluir desafectos, dan lugar a figuras interesantes para la literatura. En ese contexto, no puedo dejar de mencionar algunos textos importantes o, si no tanto, que al menos han llamado la atenci\u00f3n de un p\u00fablico no universitario. Mi lista no ser\u00e1 exhaustiva pero s\u00ed, espero, indicativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Empecemos con una obra de teatro que dio mucho que hablar en su momento, d\u00e9cada del cincuenta: <em>\u00bfQui\u00e9n le teme a Virginia Wolf?<\/em>, de Edward Albee. Pone en escena la tradicional figura de un rector pero, y ah\u00ed est\u00e1 el punto, ese rector tiene una hija y la hija tiene relaciones con un profesor que el rector no estima. Me lo imagino al rector: muy parecido a los retratos de exrectores norteamericanos que perjudican las paredes de las salas de reuni\u00f3n; saco de tweed, pantal\u00f3n de franela gris, corbata de mo\u00f1o sobre camisa celeste, bigote entrecano y consistente, y un aire de impenetrabilidad irreductible, tanto para los que golpean a su puerta como para la histeria de la hija a la cual la investidura del padre y su ciencia le importan poco, as\u00ed como tampoco parece importarle el riesgo de incesto que planea como un p\u00e1jaro por sobre las irritadas disputas.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo, inferimos, que en las Universidades deben existir conflictos que no pasan por los descubrimientos cient\u00edficos pero tambi\u00e9n, en otros textos posteriores y en pel\u00edculas, los descubrimientos cient\u00edficos pueden llegar a matar, adem\u00e1s, desde luego, de provocar envidias, resentimientos, intrigas que son materia de narraciones m\u00e1s fantasiosas y divertidas, como es el caso de las novelas con que nos entretiene David Lodge.<\/p>\n\n\n\n<p>Este autor fue muy celebrado porque se tom\u00f3 en broma el universo mental de los universitarios, en particular especialistas en ciertos temas incombustibles, tipo Shakespeare, Adam Smith, Dickens y otros miembros de un grupo prometido a la eternidad. Lodge propone, es una hip\u00f3tesis, tres razones para entender por qu\u00e9 los profesores van a los Congresos. 1. para hacerse escuchar por los 200 o 2000 asistentes, cada uno de los cuales intenta lo mismo; 2. para conseguir un empleo mejor que el que tienen; 3. para ver si tienen suerte y logran internarse en alguna aventurita extramatrimonial. La ciencia, el saber, se convierte, desde luego, en un medio, de carne somos aunque seamos universitarios.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e1mbito universitario empieza a ser requerido por los buscadores de temas interesantes y proliferan las novelas que fantasean con cr\u00edmenes interaulas, profesores malvados que manejan en secreto la vida de otros, investigaciones que de ben\u00e9ficas devienen letales, como lo muestra el c\u00e9lebre di\u00e1logo entre Niels Bohr y Werner Heisenberg en la exitosa <em>Copenhague<\/em>, cr\u00edmenes nocturnos, tal, <em>Cr\u00edmenes imperceptibles<\/em>, la inteligente narraci\u00f3n de Guillermo Mart\u00ednez, alumnos astutos que desbaratan oscuras maniobras de profesores taimados, abusos evaluativos, mi propia novela <em>Evaluador<\/em>, y laboratorios que durante la noche trafican con \u00f3rganos humanos, compras de votos y \u00e1mbitos propicios, como se muestra en la novela Filo, de Sergio Holgu\u00edn, para desarrollar actividades guerrilleras o bien, como es el caso de Amuleto, la novela del chileno Roberto Bola\u00f1o, habitantes clandestinos de los ba\u00f1os de las facultades, sin contar con la fauna de vendedores de baratijas y tambi\u00e9n, por qu\u00e9 no de drogas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe podr\u00eda interpretar, de este inter\u00e9s por lo que ocurre en la Universidad, un prop\u00f3sito&nbsp; desviado, perverso, un intento no confesado de ridiculizarlo que significa la Universidad para la sociedad? Puede ser que s\u00ed, puede ser que eso no sea cierto y que lo que ocurre intramuros posea atractivos rasgos, matices tan ricos como los que ofrece cualquier \u00e1mbito social y, en consecuencia, tan susceptibles como cualquier otro, la aviaci\u00f3n, la explotaci\u00f3n, los viajes, la discriminaci\u00f3n, el bajo fondo, la vida rumbosa de la aristocracia, la corrupci\u00f3n pol\u00edtica, de hacer volar la imaginaci\u00f3n y producir obras si no siempre trascendentales al menos, en muchos casos, entretenidas, incluso, a veces, cr\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Vida cotidiana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En principio, quienes est\u00e1n en la Universidad parecen estar ah\u00ed desde siempre, son como el agua y el aire. Pero no es as\u00ed, hay sistemas de reclutamiento diferentes para profesores, para estudiantes y para no docentes. El caso de estos \u00faltimos es el menos problem\u00e1tico: ocupan sus empleos como podr\u00edan hacerlo en cualquier otro lugar, aunque sus competencias pueden ser variadas. Los estudiantes ingresan, a veces a trav\u00e9s de ex\u00e1menes o de cursos preparatorios o por simple solicitud, depende de la estrategia de poblamiento que tengan las respectivas universidades. Lo m\u00e1s complicado se da en el \u00e1mbito profesoral. Se dir\u00eda que hay tres v\u00edas de ingreso: el concurso, el contrato, el dedo. Sea como fuere, lo que cuenta son los m\u00e9ritos y, en el caso del concurso, act\u00faan en esa instancia los llamados \u00abpares\u00bb, que han ingresado antes mediante el mismo procedimiento. Como los m\u00e9ritos son interpretables, se ha creado la instancia de la impugnaci\u00f3n, a veces justificada, a veces s\u00f3lo producto del rencor por no haberlo ganado. Sea como fuere los rencores que eso produce tienen formas muy diversas, desde el ataque hasta la hipocres\u00eda. El contrato es una forma de sortear los inconvenientes del concurso y su celebraci\u00f3n depende ya no de los pares sino de las autoridades; a veces no hay m\u00e1s remedio, a veces es una forma de bloquear concursos y el acceso de docentes no estimados intelectual o \u00e9tica o pol\u00edticamente. Un problema en verdad. El dedo es interesante pero su acci\u00f3n se bifurca; en la primera direcci\u00f3n puede responder a una pol\u00edtica de prestigio, la Universidad se honra en tener a equis en sus planteles; la segunda es el reino de la arbitrariedad. Cuando Spinoza recibi\u00f3 una carta de un Rector de una Universidad, invit\u00e1ndolo a ingresar en ella, la rechaz\u00f3 cort\u00e9smente porque dicho Rector le escrib\u00eda por indicaci\u00f3n del pr\u00edncipe tal o el duque cual, admirador del fil\u00f3sofo pero no porque \u00e9l personal y espont\u00e1neamente habr\u00eda querido tomar esa iniciativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s importante, lo permanente de la vida de la Universidad, es lo que ocurre en la dupla docentes y estudiantes, aunque en los \u00faltimos tiempos los antiguos bedeles, hoy no-docentes, se han incorporado a ese esquema y han alterado un tanto el car\u00e1cter de bajo continuo que tiene aquella relaci\u00f3n. En su forma primitiva, los docentes eran todopoderosos en materia de saber y de prestancia \u2013en Francia los titulares de una c\u00e1tedra eran llamados \u00abpatr\u00f3n\u00bb- y los estudiantes les tem\u00edan o los reverenciaban o se jactaban de haberlos seguido, eso era un t\u00edtulo; las cosas han cambiado beneficiosamente en las \u00faltimas d\u00e9cadas de modo tal que ni los profesores son el \u00absummum\u00bb del saber ni los estudiantes son sumisas p\u00e1ginas en blanco; al contrario, muchos de ellos, antes a\u00fan de haber concurrido a un libro enfrentan a los profesores, los refutan con convicci\u00f3n y, a partir de esa certeza, consiguen, a veces, dirigir la vida acad\u00e9mica, el universo de la investigaci\u00f3n y el destino de los antiguos due\u00f1os de la sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Es obvio que la relaci\u00f3n profesores-estudiantes es b\u00e1sica y esencial en la Universidad y, en principio, es bien vista y es objeto de pasi\u00f3n cuando no de expectativa de futuro: un buen estudiante puede ser estimado por un buen profesor y eso puede ser un buen dato para m\u00e1s adelante. Pero tambi\u00e9n tiene aspectos oscuros. Por ejemplo, eso que se ha designado como \u00abacoso sexual\u00bb, figura que hizo furor hace algunos a\u00f1os, en especial en las universidades norteamericanas y, como es previsible, pas\u00f3 casi de inmediato a las nuestras. Como pr\u00e1ctica, como actitud, debe haber existido siempre, no se puede negar las f\u00e1usticas tentaciones en personas de edad, por m\u00e1s que las posea el esp\u00edritu de seriedad de la ciencia, profesoras o profesores frente a j\u00f3venes atractivos\/atractivas y deslumbrados\/deslumbradas. De ah\u00ed al manot\u00f3n hay un solo paso, condenable, por cierto, porque implica un aprovechamiento poco delicado a partir de una posici\u00f3n de superioridad. Es m\u00e1s, el acoso ven\u00eda ligado a lo acad\u00e9mico, a saber si la o el joven opon\u00eda resistencia a la mano temblorosa del acosador su promoci\u00f3n corr\u00eda grandes riesgos. Eso dio mucho que hablar y tuvo consecuencias pr\u00e1cticas: muchos profesores, acusados o sorprendidos en flagrante delito, debieron emigrar, otros dejaban las puertas de sus cub\u00edculos abiertas, por las dudas y, por \u00faltimo, muchos estudiantes encontraron divertido acusar sin raz\u00f3n a profesores antip\u00e1ticos de modo de, simplemente, hacerles la vida imposible o bien obligarlos a modificar las notas que merec\u00edan o les parec\u00edan injustas. Sordos rumores de esta situaci\u00f3n corr\u00edan por los pasillos de modo que muchos docentes, para terminar con ellos, recurr\u00edan al \u00fanico medio id\u00f3neo, a la mejor defensa y, aplic\u00e1ndola, ordenaban de paso sus vidas; me refiero al casamiento entre profesores y alumnas, rara vez entre profesoras y alumnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones interestudiantes tienen m\u00faltiples posibilidades. Ante todo, en las grandes ciudades latinoamericanas los estudiantes que vienen del interior del pa\u00eds se suelen alojar en determinadas zonas, en pensiones que les son recomendadas, a veces comparten departamentos, en otros lugares en residencias donde, de cuando en cuando se presentan conflictos debidos a prohibiciones variadas como, ejemplarmente, la de ir a visitar las habitaciones intersexos: como se recuerda, esa veda gener\u00f3 el movimiento conocido como \u00abMayo del 68\u00bb, de may\u00fasculas consecuencias sociales y, acaso, de una vasta producci\u00f3n de hijos. Luego, en otro plano, se agrupan para estudiar y ah\u00ed nacen rivalidades de todo tipo, en especial, la vinculada con las citas: se han visto casos de estudiantes que han conseguido determinado libro y que, cuando le es pedido en pr\u00e9stamos, para citarlo a su vez, responden con todo tipo de argumentos para dejar hu\u00e9rfano al que no consigui\u00f3 el libro salvador. En una etapa posterior, ya hechos al \u00e1mbito, se integran, al menos en Am\u00e9rica Latina, en grupos pol\u00edticos, la raz\u00f3n de estar en la Universidad cambia radicalmente o, por lo menos, se matiza mucho; muchos descubren, en ese momento, una fuerte vocaci\u00f3n pict\u00f3rica y\/o gr\u00e1fica pero no figurativa sino letr\u00edstica, siguiendo una importante corriente de la pintura contempor\u00e1nea que pinta letras. Por fin, logran intervenir en el gobierno de la universidad pero todo eso acaba cuando se reciben y los espera el arduo camino de las decisiones: \u00ablo\u00bb estudiante se va alejando y, en ocasiones, la actitud frente a la vida que va tomando forma es muy diferente de la que se ten\u00eda durante el per\u00edodo estudiantil.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Universidad es un potro dif\u00edcil de domar; en sus recintos hay diversos h\u00e1bitos, cierta cantidad de corrupci\u00f3n, se le ha metido dentro la pol\u00edtica y los vendedores de baratijas y, sobrevolando esas notas, vocaciones de ense\u00f1ar, vocaciones de aprender, espacio de cr\u00edtica y term\u00f3metro de temas, relaciones que suelen establecerse para toda la vida. Fuera de sus recintos los prejuicios contra ella son numerosos y se expresan con la torpeza que suele ser propia de los prejuicios; adem\u00e1s, es una presa codiciada y una pel\u00edcula sensible, cada vez que tiene un problema brotan las ideas de abandonarla o de destruirla. Pero la Universidad contin\u00faa, no hay, hasta el presente, nada mejor. Defenderla, despu\u00e9s de todo, no es una tarea vana. Espero que del relato que acabo de hacer se desprenda esta idea y que se lo vea coherente con lo que me he esforzado por mostrar.<\/p>\n\n\n\n<p>NOTA<\/p>\n\n\n\n<p>1 Jitrik, No\u00e9. Conferencia Inaugural &#8220;Relato especulativo sobre dichas y desdichas de las universidades&#8221;, bajo la presentaci\u00f3n de Pedro Krotsch, en Araujo, Sonia (compiladora) (2008) <em>V Encuentro Nacional y II Latinoamericano La universidad como objeto de investigaci\u00f3n (2007). Democracia, gobernabilidad, transformaci\u00f3n y cambio de la educaci\u00f3n superior universitaria<\/em>. Tandil, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. p. 33-40.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relato especulativo sobre dichas y desdichas de las universidades No\u00e9 Jitrik1 Escritor-Cr\u00edtico Literario Desplazamientos En la Antig\u00fcedad, el saber \u2013hab\u00eda sabios en la Antig\u00fcedad, antiguos tal vez pero buenos- antes de ser escrito era oral: S\u00f3crates, sin ir m\u00e1s lejos, hablaba y sus disc\u00edpulos escuchaban, salvo Plat\u00f3n, que escrib\u00eda lo que S\u00f3crates \u2013es una suposici\u00f3n- &#8230; <a title=\"Relato especulativo sobre dichas y desdichas de las universidades\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2023\/05\/10\/relato-especulativo-sobre-dichas-y-desdichas-de-las-universidades\/\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Relato especulativo sobre dichas y desdichas de las universidades\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[334,337],"tags":[360,359],"class_list":["post-3329","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-334","category-ensayos-pensamiento-universitario-revista-numero-21","tag-la-universidad-como-objeto","tag-noe-jitrik"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3329","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3329"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3329\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3705,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3329\/revisions\/3705"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3329"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3329"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3329"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}