{"id":2059,"date":"2020-09-22T01:08:24","date_gmt":"2020-09-22T01:08:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/?p=2059"},"modified":"2020-10-20T23:18:20","modified_gmt":"2020-10-20T23:18:20","slug":"argentina-agendas-universitarias-en-tiempos-inciertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2020\/09\/22\/argentina-agendas-universitarias-en-tiempos-inciertos\/","title":{"rendered":"Argentina: Agendas universitarias en tiempos inciertos"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n<div class=\"breadcrumbs align wp-block-bcn-breadcrumb-trail has-text-color has-background\" vocab=\"https:\/\/schema.org\/\" typeof=\"BreadcrumbList\">\n\t<span><\/span>\n\t<span property=\"itemListElement\" typeof=\"ListItem\"><a property=\"item\" typeof=\"WebPage\" title=\"Go to Pensamiento Universitario.\" href=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\" class=\"home\" aria-current=\"page\"><span property=\"name\">Pensamiento Universitario<\/span><\/a><meta property=\"position\" content=\"1\"><\/span><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Argentina: Agendas universitarias en tiempos inciertos<\/h1>\n\n\n\n  \n    <style>\n        #encabezado-imagen-aleatoria {\n            width: 100%;\n            height: 150px;\n            background-size: cover;\n\n        }\n        #encabezado-imagen-aleatoria img {\n            height: 150px;\n            width: auto;\n            max-width: 100%;\n\n        }\n    <\/style>\n    <div id=\"encabezado-imagen-aleatoria\"><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/animaciones\/ImagenesEstaticas\/19\/Cuadro2Recorte-web.jpg\" \/><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Adriana Chiroleu<\/p><cite>Universidad Nacional de Rosario<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribo estas breves reflexiones en julio de 2020, atravesando a\u00fan el particular contexto generado por la pandemia e inmersos en la incertidumbre sobre sus efectos y consecuencias en el presente, en el futuro mediato y sobre la impronta que dejar\u00e1 en nuestras vidas, en la sociedad, en la econom\u00eda, en nuestras pr\u00e1cticas sociales e institucionales. Esta sensaci\u00f3n, compartida por buena parte de la humanidad, da cuenta de un profundo malestar que se agudiza en nuestro pa\u00eds y en la regi\u00f3n por la delicada situaci\u00f3n econ\u00f3mico-social de la cual se parte y, por consiguiente, las dificultades para enfrentar sus consecuencias. El avance del virus y las consiguientes medidas de aislamiento y privatizaci\u00f3n de la vida abonaron una creciente perplejidad y generaron un shock disruptivo del cual \u2013obviamente- no qued\u00f3 exenta ni la universidad como instituci\u00f3n nuclear ni la agenda de gobierno del sector. El nuevo escenario con su carga de urgencias, plantea nuevas demandas que se suman o articulan con las problem\u00e1ticas ya detectadas y nunca atendidas de manera integral. Afecta, adem\u00e1s, n\u00facleos sensibles de la vida universitaria y reclama respuestas acordes que permitan contener o reducir la profundizaci\u00f3n de las desigualdades de diverso c\u00faneo que se expresan en el sector.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo atinente a los efectos sobre la universidad, cabe destacar que los rasgos fundantes de esta instituci\u00f3n -que atraviesan sus diez siglos de evoluci\u00f3n-, son la producci\u00f3n, transmisi\u00f3n y conservaci\u00f3n del conocimiento en situaci\u00f3n de convivencialidad e intercambio directo; esto es, el encuentro, la participaci\u00f3n, la discusi\u00f3n, la formaci\u00f3n en el pensamiento cr\u00edtico constituyen rasgos centrales, no meros datos contextuales. Todos esto se ve profundamente dislocado por el cierre de las instituciones y la explosi\u00f3n de las actividades a distancia. Es en este sentido que la virtualidad completa de las pr\u00e1cticas acad\u00e9micas impuesta a partir de la cuarentena abre paso a una discusi\u00f3n de fondo: \u00bfcu\u00e1nto quedar\u00e1 de la instituci\u00f3n universidad si esta situaci\u00f3n se extiende en el tiempo?; aun reconociendo que en las \u00faltimas d\u00e9cadas la mercantilizaci\u00f3n, los desmanejos y la hiperespecializaci\u00f3n mellaron profundamente su sentido, \u00bfconstituye la virtualizaci\u00f3n total de las actividades la respuesta que necesitan nuestras instituciones, nuestras sociedades y nuestros pa\u00edses?, \u00bfcu\u00e1les son los alcances, los matices y los peligros de la noci\u00f3n de universidad <em>h\u00edbrida<\/em> que se est\u00e1 introduciendo en los debates?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si en cambio desplazamos el foco hacia las agendas sectoriales de gobierno, resulta significativa la evoluci\u00f3n experimentada en las \u00faltimas d\u00e9cadas en t\u00e9rminos de pol\u00edticas p\u00fablicas, \u00e1mbito donde la construcci\u00f3n de consenso resulta siempre dif\u00edcil en la medida en que los alcances de la autonom\u00eda suelen constituir una cuesti\u00f3n controvertida. Esta agenda, reconfigurada en los 90 ha oscilado en estos 30 a\u00f1os entre la evaluaci\u00f3n y la inclusi\u00f3n, dando cuenta de una preocupaci\u00f3n que fue alternando de la calidad acad\u00e9mica a la ampliaci\u00f3n de derechos. El momento actual, cargado de nuevas demandas, obliga a efectuar ajustes mayores a los efectos de sostener metas indispensables. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, es en los a\u00f1os 90 en el contexto de un gobierno de corte neoliberal, cuando \u2013de la mano de las recomendaciones de los organismos internacionales- se redise\u00f1aron las agendas de educaci\u00f3n superior y la evaluaci\u00f3n \/ acreditaci\u00f3n de instituciones y programas se convirti\u00f3 en un tema dominante vinculado a las dudas que una expansi\u00f3n, sin planificaci\u00f3n de los sistemas, introdujera en t\u00e9rminos de calidad acad\u00e9mica y de la b\u00fasqueda de un mejoramiento de la misma. Por esta v\u00eda, y sustituyendo la tradicional <em>confianza<\/em> en las instituciones, se sosten\u00eda que la rendici\u00f3n de cuentas permitir\u00eda maximizar el uso de los decrecientes recursos p\u00fablicos para este nivel educativo a la vez que \u00e9ste se abrir\u00eda al mercado para una diversificaci\u00f3n de las ofertas. Junto a ella, planteada entonces en t\u00e9rminos de equidad, va ganando espacio lentamente, la idea de inclusi\u00f3n ligada originariamente a los niveles b\u00e1sicos. Otras tem\u00e1ticas, como la internacionalizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n superior, el desarrollo de los posgrados y la educaci\u00f3n superior virtual comenzaron a ganar espacio, aunque todav\u00eda en una posici\u00f3n subordinada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los primeros a\u00f1os de nuestro siglo, en un contexto pol\u00edtico y econ\u00f3mico diferente, los gobiernos de N\u00e9stor y Cristina Kirchner no generaron una renovaci\u00f3n de la agenda de gobierno referida al sector universitario pero, en un contexto de financiamientos crecientes, la evaluaci\u00f3n se resignific\u00f3 y resign\u00f3 su rol dominante y la expansi\u00f3n de derechos se constituy\u00f3 en el n\u00facleo de la agenda del sector. De manera coincidente con las discusiones regionales de la CRES\/2008, la misma supuso y propuso un cambio de paradigma al considerar a la educaci\u00f3n superior como un derecho y no como un privilegio y se tradujo en un mejoramiento de las posibilidades de acceso a las universidades para grupos sociales desfavorecidos y minor\u00edas hasta entonces excluidas. Esta posici\u00f3n se operativiz\u00f3 a trav\u00e9s de dos v\u00edas principales: la creaci\u00f3n de nuevas universidades p\u00fablicas que acercaran la oferta educativa a posibles demandantes, y la consolidaci\u00f3n de formas de ayuda econ\u00f3mica a estudiantes carenciados, con l\u00edneas especiales para atender a grupos minoritarios tradicionalmente ausentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trat\u00f3 de una agenda intensa en cuanto a contenidos y voluntad reformadora que no result\u00f3 suficiente para reducir sustantivamente las diversas inequidades que se expresan en el \u00e1mbito universitario. En tal sentido, la fuerte expansi\u00f3n del financiamiento del sector universitario y la inversi\u00f3n en becas generaron mejores condiciones para el acceso de grupos sociales desfavorecidos, esto es, expandieron derechos, pero esto no se tradujo de manera lineal en una ampliaci\u00f3n de sus posibilidades de egreso y de posterior inserci\u00f3n en el mercado de trabajo. Y no podr\u00eda ser de otra manera, en la medida en que no constituy\u00f3 una pol\u00edtica integral ni se articul\u00f3 con los otros niveles educativos lo que le rest\u00f3 eficacia y limit\u00f3 sus efectos transformadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, no se plasm\u00f3 en una pol\u00edtica de Estado sobre el tema, por lo cual qued\u00f3 sometido a la provisoriedad que implica la alternancia democr\u00e1tica entre fuerzas pol\u00edticas con proyectos contrapuestos. Tal es el caso del gobierno de Mauricio Macri durante el cual, sin una agenda de gobierno propia, \u00e9sta pareci\u00f3 agotarse en alcanzar una reducci\u00f3n del financiamiento universitario. Esto perjudic\u00f3 especialmente a las universidades de reciente fundaci\u00f3n que a\u00fan no hab\u00edan completado su dotaci\u00f3n de recursos f\u00edsicos y humanos, varias de las cuales est\u00e1n radicadas en el Conurbano de Buenos Aires y atienden a sectores sociales desfavorecidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nombre de la meritocracia, se revirti\u00f3 asimismo la pol\u00edtica de ampliaci\u00f3n de derechos y oportunidades reduciendo a trav\u00e9s de la ca\u00edda del financiamiento sus formas de concreci\u00f3n: la expansi\u00f3n institucional y la ayuda econ\u00f3mica a estudiantes carenciados, la cual disminuy\u00f3 cuantitativamente y, a la par, cambi\u00f3 su forma de asignaci\u00f3n reduciendo su contribuci\u00f3n al financiamiento parcial de los costos de estudiar en instituciones p\u00fablicas y gratuitas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo que va del siglo por su parte, la evaluaci\u00f3n se consolid\u00f3 y se naturaliz\u00f3 como una pol\u00edtica, en este caso s\u00ed de Estado, y se fortaleci\u00f3 la burocracia universitaria que la ejerce a pesar de las dudas sobre sus efectos concretos en t\u00e9rminos de cumplimiento de sus objetivos. Por otra parte, los programas de internacionalizaci\u00f3n tanto a nivel mundial como regional, tendieron a extenderse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Especialmente en los \u00faltimos a\u00f1os irrumpe con fuerza el reconocimiento de la problem\u00e1tica de g\u00e9nero, y la puja por su transversalizaci\u00f3n en el d\u00eda a d\u00eda de la instituci\u00f3n y en las curr\u00edculas universitarias. Presente sobre todo en el plano ret\u00f3rico, su internalizaci\u00f3n transita a\u00fan las etapas iniciales; esto \u2013aunque parezca poco- constituye, sin embargo, un avance significativo y el espacio institucional que va ganando promete abonar el camino de futuras transformaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo hac\u00eda suponer que el nuevo gobierno que asumi\u00f3 en diciembre de 2019 afrontar\u00eda desaf\u00edos singulares por la distancia entre las fuertes expectativas que su llegada generaba en el sector y el contexto general de penuria econ\u00f3mica vigente. Esto impondr\u00eda, seguramente, una jerarquizaci\u00f3n en la asignaci\u00f3n de los recursos y la consiguiente puja distributiva entre los diversos sectores nacionales. La pandemia, sin embargo, cambi\u00f3 las reglas de juego inaugurando un escenario nuevo para el gobierno y las universidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo que respecta al gobierno, el shock generado por el r\u00e1pido y violento cambio de situaci\u00f3n se enfrent\u00f3 a trav\u00e9s de una administraci\u00f3n de las urgencias en la cual se puso el eje en construir consensos con las universidades p\u00fablicas que permitieran aliviar los principales efectos. Asoman, asimismo, tibiamente planes de incorporaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de tecnolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La necesidad de paliar las consecuencias del cierre de las instituciones por el aislamiento social encontr\u00f3 a \u00e9stas sin un plan alternativo y afect\u00f3 de diversa manera sus funciones y actividades. En lo que respecta a la producci\u00f3n de conocimiento y su uso comunitario, r\u00e1pidamente las universidades se volcaron a atender desde distintas aproximaciones los efectos de la pandemia: atenci\u00f3n primaria de salud, investigaci\u00f3n sobre el COVID-19, producci\u00f3n de insumos (alcohol en gel, sanitizantes, respiradores), campa\u00f1as de promoci\u00f3n comunitaria, etc.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien la virtualidad ven\u00eda desarroll\u00e1ndose desde los a\u00f1os \u201880, su expansi\u00f3n era muy heterog\u00e9nea seg\u00fan los establecimientos y en muchos de ellos s\u00f3lo abarcaba a algunos programas, especialmente los de posgrado. La nueva situaci\u00f3n implic\u00f3 una adopci\u00f3n forzada y una generalizaci\u00f3n de esta modalidad como \u00fanica forma asequible para desarrollar el proceso de ense\u00f1anza-aprendizaje, al punto que ha sido denominada por algunos como \u201ceducaci\u00f3n remota de emergencia\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta disrupci\u00f3n en las rutinas universitarias sin la posibilidad de un tiempo de capacitaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n para docentes y estudiantes, supuso un reto enorme para las instituciones y sus actores, asumido con la voluntad de no evitar una profundizaci\u00f3n de la crisis, pero frecuentemente, sin los recursos y las condiciones m\u00ednimas necesarias. Esta \u201chuida hacia adelante\u201d, \u00fanica alternativa posible, dej\u00f3 en evidencia facetas conocidas y otras a\u00fan no reconocidas de las desigualdades que se expresan dentro de las instituciones tanto en t\u00e9rminos materiales como simb\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como primera medida, puso en discusi\u00f3n las potencialidades y limitaciones de la educaci\u00f3n virtual y las consecuencias de su aplicaci\u00f3n en un contexto social dominado por profundas inequidades. Si por una parte se reconoce su aporte a la construcci\u00f3n de espacios de ense\u00f1anza-aprendizaje en tiempos de distanciamiento f\u00edsico, por la otra, surgen dudas sobre la calidad de los mismos y se visualizan con mayor claridad los condicionamientos socioecon\u00f3micos de esos aprendizajes y la profundizaci\u00f3n por esta v\u00eda de la brecha entre los diversos grupos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el mismo sentido, si la posesi\u00f3n del equipamiento tecnol\u00f3gico y la conectividad necesaria constituyen un tema crucial, el car\u00e1cter socialmente condicionado de los aprendizajes no lo es menos y en conjunto, tienden a ampliar las desigualdades que afrontan los sectores sociales vulnerables. Por otra parte, lo primero, condici\u00f3n necesaria relativamente asequible en la medida en que un programa especial de compra de material inform\u00e1tico o de extensi\u00f3n de la conectividad pueden atenderlo, no constituye, sin embargo, una condici\u00f3n suficiente para garantizar un aprovechamiento pleno de las actividades <em>on line<\/em>. \u00c9stas reclaman entre otros aspectos, ciertas habilidades para la aprehensi\u00f3n del conocimiento, una mayor autonom\u00eda de trabajo y disciplina para la organizaci\u00f3n del tiempo de estudio y un fuerte compromiso con las actividades de aprendizaje. Por otra parte, si siempre las condiciones de vida de estos estudiantes constituyen una fuente significativa de vulnerabilidad, la imposibilidad de aprovechar el \u00e1mbito de estudio (y socializaci\u00f3n) que habitualmente ofrecen las instituciones, junto a las tutor\u00edas personalizadas, el intercambio en un contacto cara a cara y el trabajo en equipo de car\u00e1cter presencial tienden a profundizar esas carencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para muchos estudiantes, especialmente los que transitan los trayectos iniciales, la situaci\u00f3n es m\u00e1s grave; considerado habitualmente como un tramo cr\u00edtico, esta condici\u00f3n se ahonda y la p\u00e9rdida de aprendizajes ir\u00e1 acompa\u00f1ada seguramente por cierta decepci\u00f3n con relaci\u00f3n a la carrera escogida y a las posibilidades personales de desarrollar trayectorias virtuosas. El atraso en los estudios y el abandono o cambio de carreras constituyen consecuencias inevitables de este contexto, que pueden traer aparejados efectos sociales e institucionales de envergadura, vividos como fracasos individuales. Los grupos sociales se ver\u00e1n una vez m\u00e1s, afectados de manera dispar seg\u00fan el monto y la composici\u00f3n de su capital (econ\u00f3mico, cultural, social).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esta creciente desigualdad se extiende tambi\u00e9n a otros planos: se presenta dentro de las propias universidades en las cuales las disciplinas se ven afectadas de manera diversa, pero tambi\u00e9n en otros \u00e1mbitos. De tal manera, la capacidad para adaptarse a los nuevos requerimientos tecnol\u00f3gicos, profundizar\u00e1 la brecha entre las propias instituciones p\u00fablicas, pero tambi\u00e9n entre las instituciones privadas seg\u00fan su dotaci\u00f3n de recursos econ\u00f3micos. Seguramente ocurrir\u00e1 otro tanto entre las p\u00fablicas y las privadas, estas \u00faltimas habitualmente m\u00e1s atentas a los cambios de mercado y con mayor flexibilidad y capacidad de adaptaci\u00f3n a las nuevas demandas. Se presentan tambi\u00e9n diferencias entre las regiones del pa\u00eds m\u00e1s o menos dotadas de conectividad, entre \u00e1mbitos rurales y urbanos, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la perspectiva de los docentes, la inhabilidad digital, la falta de capacitaci\u00f3n <em>ad hoc<\/em> y los retos que plantea esta modalidad en t\u00e9rminos de sobrecarga de trabajo, incertidumbre sobre la calidad de la pr\u00e1ctica y sus efectos cognitivos y sociales tienden a generar una insatisfacci\u00f3n creciente de consecuencias a\u00fan no previstas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas estas cuestiones deber\u00edan ingresar a las agendas institucionales pues m\u00e1s all\u00e1 de la esperada superaci\u00f3n de la pandemia, los cambios que se han ido manifestando dejar\u00e1n huellas profundas. A esto se suma la discusi\u00f3n en torno a los alcances de la llamada <em>universidad h\u00edbrida<\/em> \/ <em>mixta<\/em> \/ <em>dual<\/em> que ya comienza a permear la agenda internacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misma combina ense\u00f1anza presencial con ense\u00f1anza virtual construyendo de tal manera un modelo m\u00e1s flexible que -se propone- como la forma de alcanzar una mayor personalizaci\u00f3n de la experiencia individual seg\u00fan las necesidades de cada alumno. Se la suele llamar tambi\u00e9n <em>blended learning<\/em>, esto es, aprendizaje h\u00edbrido, semipresencial o combinado. Los cambios introducidos a partir de la pandemia han abierto pues, la caja de Pandora de la virtualidad y, por esta v\u00eda, se visualizan otros espacios hasta ahora no ocupados plenamente por el mercado y nuevas posibilidades para su expansi\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En s\u00ed misma, la idea de aprovechar las potencialidades de la educaci\u00f3n virtual, sumando sus aportes al modelo tradicional de universidad resulta interesante y puede efectuar un aporte importante a la renovaci\u00f3n de la ense\u00f1anza. Sin embargo, en algunos pa\u00edses esta parece una propuesta tibia y comienza a plantearse la posibilidad de una generalizaci\u00f3n de la virtualizaci\u00f3n a trav\u00e9s del establecimiento de una docencia puramente <em>on line<\/em>. Esto permitir\u00eda seguramente reducir costos (menos docentes, menos edificios, menos personal, menos insumos y m\u00e1s tecnolog\u00eda) y aumentar la competitividad dentro del mercado inaugurando un espacio de pr\u00f3speros negocios y rendimientos en el sector. Basta revisar en medios de comunicaci\u00f3n nacionales las numerosas publicidades de universidades privadas (y tambi\u00e9n algunas p\u00fablicas) ofertando carreras totalmente virtuales, para poder apreciar que las nuevas\/viejas formas de irrupci\u00f3n del mercado est\u00e1n alentando un cambio en la demanda universitaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por esta v\u00eda podr\u00edan eliminarse, adem\u00e1s, algunos \u201cefectos secundarios\u201d de la concentraci\u00f3n estudiantil en instituciones y campus, como la formaci\u00f3n en el pensamiento cr\u00edtico, las movilizaciones o el reclamo por una mayor democratizaci\u00f3n interna y externa. Y se alterar\u00e1 sustantivamente la propia idea de vida universitaria. Sin duda, el modelo tradicional de universidad tiene numerosos grises, sobre muchos de los cuales podr\u00eda operarse de forma relativamente sencilla. Sin embargo, la virtualizaci\u00f3n total no parece constituir una respuesta superadora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada ser\u00e1 como era antes de la pandemia; pero esto, lejos de resultar paralizante, deber\u00eda constituir un incentivo para estimular una transformaci\u00f3n de las agendas de gobierno y de las institucionales. El contexto general es dif\u00edcil en la medida en que se ha ahondado la crisis econ\u00f3mica y social y por lo tanto aumentar\u00e1 la puja por la distribuci\u00f3n de los escasos recursos. El desaf\u00edo es enorme, pues se trata de \u2013en un contexto de remercantilizaci\u00f3n del sector- aprovechar las potencialidades que ofrecen las nuevas tecnolog\u00edas sin profundizar las desigualdades ya existentes. Utilizar los aspectos que nos sirvan de la experiencia internacional, efectuar un an\u00e1lisis integral de las pol\u00edticas del sector y evaluar los programas desarrollados en los \u00faltimos a\u00f1os puede constituirse en un ejercicio provechoso para afrontar las nuevas y viejas urgencias y aprovechar la oportunidad que esta coyuntura nos ofrece.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Argentina: Agendas universitarias en tiempos inciertos Adriana Chiroleu Universidad Nacional de Rosario Escribo estas breves reflexiones en julio de 2020, atravesando a\u00fan el particular contexto generado por la pandemia e inmersos en la incertidumbre sobre sus efectos y consecuencias en el presente, en el futuro mediato y sobre la impronta que dejar\u00e1 en nuestras vidas, &#8230; <a title=\"Argentina: Agendas universitarias en tiempos inciertos\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2020\/09\/22\/argentina-agendas-universitarias-en-tiempos-inciertos\/\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Argentina: Agendas universitarias en tiempos inciertos\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[30,207,121],"tags":[216,208,165,215],"class_list":["post-2059","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-pensamiento-universitario-revista-numero-19","category-dossier","category-revista","tag-adriana-chiroleu","tag-agenda-universitaria","tag-argentina","tag-pandemia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2059","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2059"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2059\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2381,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2059\/revisions\/2381"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2059"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2059"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2059"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}