{"id":2012,"date":"2020-09-04T01:48:29","date_gmt":"2020-09-04T01:48:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/?p=2012"},"modified":"2020-10-20T23:18:55","modified_gmt":"2020-10-20T23:18:55","slug":"explorando-el-triangulo-de-coordinacion-de-burton-clark-en-el-contexto-de-las-relaciones-contemporaneas-entre-estados-y-los-sistemas-de-educacion-superior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2020\/09\/04\/explorando-el-triangulo-de-coordinacion-de-burton-clark-en-el-contexto-de-las-relaciones-contemporaneas-entre-estados-y-los-sistemas-de-educacion-superior\/","title":{"rendered":"Explorando el Tri\u00e1ngulo de Coordinaci\u00f3n de Burton Clark en el Contexto de las Relaciones Contempor\u00e1neas entre Estados y los Sistemas de Educaci\u00f3n Superior"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n<div class=\"breadcrumbs align wp-block-bcn-breadcrumb-trail has-text-color has-background\" vocab=\"https:\/\/schema.org\/\" typeof=\"BreadcrumbList\">\n\t<span><\/span>\n\t<span property=\"itemListElement\" typeof=\"ListItem\"><a property=\"item\" typeof=\"WebPage\" title=\"Go to Pensamiento Universitario.\" href=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\" class=\"home\" aria-current=\"page\"><span property=\"name\">Pensamiento Universitario<\/span><\/a><meta property=\"position\" content=\"1\"><\/span><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Explorando el Tri\u00e1ngulo de Coordinaci\u00f3n de Burton Clark en el Contexto de las Relaciones Contempor\u00e1neas entre Estados y los Sistemas de Educaci\u00f3n Superior<\/h1>\n\n\n\n  \n    <style>\n        #encabezado-imagen-aleatoria {\n            width: 100%;\n            height: 150px;\n            background-size: cover;\n\n        }\n        #encabezado-imagen-aleatoria img {\n            height: 150px;\n            width: auto;\n            max-width: 100%;\n\n        }\n    <\/style>\n    <div id=\"encabezado-imagen-aleatoria\"><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/animaciones\/ImagenesEstaticas\/19\/Cuadro1Recorte-web.jpg\" \/><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Zachary Maggio*<\/p><cite>* Universidad de New York. <br>Agradecemos al autor de cesi\u00f3n de derechos sobre el art\u00edculo a la Revista Pensamiento Universitario. Traducci\u00f3n de Laura Rovelli y Ver\u00f3nica Vento.<br><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el m\u00e1s amplio de los sentidos, el \u201cTri\u00e1ngulo de Coordinaci\u00f3n\u201d (1983) de Burton Clark es un modelo que intenta ilustrar c\u00f3mo puede emerger del complejo sistema de educaci\u00f3n superior un orden que englobe diferentes objetivos, creencias y formas de autoridad.&nbsp; Tomando al Estado, el mercado y la oligarqu\u00eda acad\u00e9mica como las fuerzas primarias que dominan la coordinaci\u00f3n de los sistemas de educaci\u00f3n superior, el tri\u00e1ngulo sit\u00faa a estas fuerzas dentro de un espacio multidimensional para entender c\u00f3mo las actividades acad\u00e9micas son coordinadas a trav\u00e9s de las acciones de organizaciones, grupos y entidades. Entendido como un modelo din\u00e1mico que permite reflejar los cambios actuales dentro del sistema, el tri\u00e1ngulo ofrece una estructura flexible a trav\u00e9s de la cual analizar las cambiantes relaciones entre los actores del sistema de educaci\u00f3n superior. Esta estructura puede ser aplicada sistem\u00e1tica y comparativamente a diferentes sistemas, ofreciendo distintos niveles de utilidad que han contribuido a engrosar el grado de influencia y relevancia dentro de la educaci\u00f3n superior acad\u00e9mica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desarrollo del tri\u00e1ngulo de Clark fue resultado de su insatisfacci\u00f3n con los medios existentes para entender c\u00f3mo la autoridad contribuye al orden en el sistema de educaci\u00f3n superior. Ese tipo de trabajo se limitaba, generalmente, a dos v\u00edas principales. En primer lugar, previo al abordaje de Clark, los estudios de gobernanza y coordinaci\u00f3n hac\u00edan foco, ante todo en los modos de autoridad acad\u00e9mica, pol\u00edtica y burocr\u00e1tica. Mientras que la autoridad es, sin dudas, un factor importante en la din\u00e1mica del sistema, Clark argumentaba que mucho del orden visible dentro del sistema era generado por las interacciones desordenadas del mercado y no por las soluciones planificadas por bur\u00f3cratas, pol\u00edticos o figuras acad\u00e9micas. Si bien se hab\u00eda dedicado mucho esfuerzo acad\u00e9mico al enfoque en los objetivos y resultados, muy poca atenci\u00f3n se hab\u00eda prestado al amplio nivel medio en el que las interacciones entre los principales agentes contribu\u00edan a la integraci\u00f3n del sistema en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, a finales de los a\u00f1os 70, Clark se hab\u00eda tomado un gran trabajo en mapear los diferentes modos en los que ocurr\u00eda la coordinaci\u00f3n dentro de los sistemas acad\u00e9micos. En el desarrollo de su taxonom\u00eda acerca de los caminos para la coordinaci\u00f3n acad\u00e9mica (1979), Clark not\u00f3 que, en estudios existentes, el concepto operacional de \u201ccoordinaci\u00f3n\u201d tend\u00eda a representar una sobresimplificaci\u00f3n reduccionista. Los estudios favorec\u00edan invariablemente un concepto \u00fanico de coordinaci\u00f3n acad\u00e9mica que era sustentado puramente en planes formales y jerarqu\u00edas. Lo que el t\u00e9rmino exclu\u00eda y lo que an\u00e1lisis atentos se perd\u00edan, era la comprensi\u00f3n de la pluralidad de diferentes tipos de coordinaci\u00f3n y la forma en las que interact\u00faan y acuerdan entre ellas. Este descuido contribuy\u00f3 a la escasez de trabajos anal\u00edticos genuinos sobre los aspectos sist\u00e9micos de la educaci\u00f3n superior, ya que varios grupos y procesos que estaban envueltos en el ordenamiento de las actividades y acciones acad\u00e9micas no eran usualmente estudiados como parte del modelo deliberado de coordinaci\u00f3n acad\u00e9mica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tri\u00e1ngulo de Clark surge de su identificaci\u00f3n de tres formas dominantes del sistema: Estado, mercado y academia, cada una de las cuales ofrece un medio alternativo de coordinaci\u00f3n dentro de un sistema acad\u00e9mico m\u00e1s amplio. Clark se refiere a cada uno de estos tres sistemas como tipos \u201cideales\u201d, presumiblemente para evadir el supuesto de que los sistemas nacionales tuvieran que caer en una u otra clasificaci\u00f3n. El autor sit\u00faa a estos sistemas como los tres v\u00e9rtices del tri\u00e1ngulo debido a que todos juntos constituyen los principales \u201cgrupos de inter\u00e9s\u201d entre los que surgir\u00e1 la coordinaci\u00f3n de un sistema acad\u00e9mico, a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n y la competencia. Esta coordinaci\u00f3n tiende a desarrollarse dentro de un sistema m\u00e1s amplio, aun cuando cada elemento sea enteramente aut\u00f3nomo del resto y no compartan objetivos entre s\u00ed. Esto es posible ya que tanto los resultantes<sup>1<\/sup> como las soluciones planificadas se coordinan frecuentemente para formar nuevas estructuras o soluciones viables. Esta coordinaci\u00f3n puede tomar la forma de conflicto, competencia o lucha entre los elementos de un sistema, o bien entre resultados planificados y no planificados de sus acciones. Dentro del modelo, entonces, es el interjuego entre estos elementos y la coordinaci\u00f3n planeada o inadvertida de sus acciones lo que influye en la fuerza de las relaciones entre las partes de un sistema acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para llegar al tri\u00e1ngulo de coordinaci\u00f3n, Clark nos invita a imaginar un <em>continuum<\/em>; al final del cual, en un extremo, se encuentra una estructura altamente formalizada con objetivos espec\u00edficos para todo el sistema, y en el extremo opuesto, un contexto de \u201celecci\u00f3n social\u201d en el cual las decisiones independientes tomadas por entidades aut\u00f3nomas contribuyen en un agregado al movimiento general del sistema. Entre los dos extremos del <em>continuum<\/em> existen sistemas mixtos que incorporan elementos de las estructuras formales y de los objetivos ante todo dispares, tales como los sistemas federativos o de coaliciones. Este <em>continuum<\/em> es \u00fatil en el sentido que reconoce la complejidad de las diferencias entre sistemas y permite el trabajo comparativo que evita las generalizaciones acerca de si cada sistema particular es dominado por el Estado o el mercado. Tambi\u00e9n muestra que el movimiento dentro del <em>continuum<\/em> es posible en cualquiera de las direcciones. Un <em>continuum<\/em> que sit\u00faa a los sistemas respecto a una dicotom\u00eda Estado\/mercado no resulta satisfactorio para describir la complejidad de la mayor\u00eda de los sistemas acad\u00e9micos. Clark se\u00f1ala que un sistema puede no estar coordinado, ante todo, ni por el Estado ni por el mercado, sino por lo que el autor denomina como una \u201coligarqu\u00eda acad\u00e9mica\u201d. Por este t\u00e9rmino, Clark entiende las formas en las que los acad\u00e9micos pueden ejercer poderosas voces colectivas, a pesar de la tendencia de la profesi\u00f3n acad\u00e9mica a descentralizar el poder hacia feudos locales y peque\u00f1os monopolios.&nbsp; A pesar de estar enraizados en el nivel m\u00e1s bajo de la estructura de poder, Clark argumenta que los acad\u00e9micos claves son capaces de transferir frecuentemente el poder local hacia niveles regionales y nacionales. Esto es posible debido a que conservan posiciones privilegiadas, tanto en el acceso a las oficinas centrales como por el hecho de ser un componente principal de preocupaci\u00f3n de los agentes pol\u00edticos y burocr\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clark postula que existe alguna forma de coordinaci\u00f3n por parte de la oligarqu\u00eda acad\u00e9mica y que ciertos sistemas m\u00e1s alejados en el <em>continuum<\/em> de aquellos organizados por el Estado dependen fuertemente en la estabilidad de las relaciones que la oligarqu\u00eda puede proveer. La oligarqu\u00eda puede ser representada por un ministro de educaci\u00f3n nacional, aunque en muchos pa\u00edses aparece en la forma de cuerpos intermedios que toman la forma de consejos de coordinaci\u00f3n, consejos de gobierno u otras entidades de gesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el agregado de la oligarqu\u00eda acad\u00e9mica, al Estado y al mercado, Clark tiene los tres v\u00e9rtices necesarios para la construcci\u00f3n de su famoso tri\u00e1ngulo de coordinaci\u00f3n. (Gr\u00e1fico 1)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/TriangulodeClark.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2014\" width=\"405\" height=\"385\" srcset=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/TriangulodeClark.png 756w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/TriangulodeClark-300x285.png 300w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/TriangulodeClark-24x24.png 24w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/TriangulodeClark-36x34.png 36w, https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/TriangulodeClark-48x46.png 48w\" sizes=\"auto, (max-width: 405px) 100vw, 405px\" \/><figcaption>Gr\u00e1fico 1. El Tri\u00e1ngulo de Coordinaci\u00f3n de Clark. (1983)<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claramente, el tri\u00e1ngulo por s\u00ed solo no postula ninguna posici\u00f3n normativa particular acerca de hacia d\u00f3nde se situar\u00eda el sistema con respecto a las tres fuerzas primarias de coordinaci\u00f3n. Sin embargo, s\u00ed produce el efecto de que el movimiento lejos de una fuerza necesariamente coloca al sistema m\u00e1s cerca de, al menos, otro modelo de integraci\u00f3n. As\u00ed, como un ejemplo, un sistema alej\u00e1ndose del modelo de coordinaci\u00f3n dominado por el Estado, necesariamente cae bajo la gran influencia del mercado o de la oligarqu\u00eda acad\u00e9mica. Cada una de las fuerzas identificadas ejerce cierta influencia para llegar a un modo integrado final de coordinaci\u00f3n que refleja los aportes de las tres. El tri\u00e1ngulo no permite combinaciones en las que los sistemas podr\u00edan orientarse fuertemente hacia dos fuerzas simult\u00e1neas, como la oligarqu\u00eda acad\u00e9mica y el mercado. El modelo asume que cada uno de estos modos de coordinaci\u00f3n son, al menos parcialmente, mutuamente excluyentes. Podemos denominar a esto \u201cel efecto de suma cero\u201d del modelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tri\u00e1ngulo es tambi\u00e9n incapaz de registrar movimientos de una posici\u00f3n hacia otra, en cambio solo sit\u00faa a un sistema en un lugar dentro del tri\u00e1ngulo, en un tiempo determinado. Un efecto colateral es que el modelo no puede dar cuenta de situaciones en las que una fuerza es particularmente predominante en un determinado tiempo, mientras que habilita peri\u00f3dica (o regularmente) el espacio para que otra fuerza tome el papel principal. Tomando estos dos puntos en conjunto, observamos que el tri\u00e1ngulo es un modelo fijo que permite la comparaci\u00f3n entre sistemas en un momento determinado, pero no capta la evoluci\u00f3n, oscilaci\u00f3n o cambio. Nos referiremos a ello como el efecto de \u201csimultaneidad\u201d del modelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tri\u00e1ngulo de Clark ha probado ser una herramienta anal\u00edtica resiliente y es ampliamente considerado uno de los modelos m\u00e1s influyentes para el an\u00e1lisis de relaciones gubernamentales y de autoridad en la educaci\u00f3n superior. Sin embargo, treinta a\u00f1os despu\u00e9s de que Clark produjera su famoso modelo, lo revisitamos bajo circunstancias muy diferentes de aquellas que lo concibieron. Una confluencia de factores sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos han alterado en las \u00faltimas d\u00e9cadas los roles y relaciones entre Estado, mercado y oligarqu\u00edas acad\u00e9micas. Estos cambios tienen implicancias importantes en cuanto a c\u00f3mo los sistemas acad\u00e9micos se ordenan, as\u00ed como tambi\u00e9n para las investigaciones que intentan descubrir los v\u00ednculos que contribuyen a ese orden. \u00bfHa evolucionado tanto el panorama de educaci\u00f3n superior como para requerir un replanteamiento o reconsideraci\u00f3n completa del tri\u00e1ngulo de Clark, particularmente con respecto a los Estados Unidos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Literatura Contempor\u00e1nea sobre los Roles del Estado y el Sector Superior<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El papel del Estado en relaci\u00f3n con la educaci\u00f3n superior en Estados Unidos es un territorio conceptual dif\u00edcil de explorar. Esto es, al menos parcialmente, debido a la tendencia persistente de parte de los acad\u00e9micos, hacedores de pol\u00edticas y l\u00edderes institucionales de mirar a los Estados Unidos como un sistema acad\u00e9mico nacional, manejado por las acciones agregadas de cada uno de los 50 estados (Parsons, 1997). La multidimensionalidad del conjunto de poder, autoridad y provisi\u00f3n en el sistema federativo de Estados Unidos ha causado desacuerdos en la literatura acerca de si el sector superior nacional presente en Estados Unidos constituye un sistema coherente en todos los sentidos posibles (Clark, 1983). Pusser (2008) sugiere que el mejor abordaje es la conceptualizaci\u00f3n del comportamiento de las instituciones en Estados Unidos en tanto influenciadas por un rango diverso de formas de control estatal, consideradas tanto formal como informalmente en el nivel local y federal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esta complejidad se suman las relaciones hist\u00f3rica y pol\u00edticamente entrelazadas entre los estados de Estados Unidos y los sistemas de educaci\u00f3n superior. Estas historias compartidas complican la comprensi\u00f3n de c\u00f3mo el Estado ha moldeado el sistema (o viceversa) o bien c\u00f3mo las complejas din\u00e1micas de poder han evolucionado entre ellos. Por ejemplo, en Estados Unidos, varias instituciones preceden a la formaci\u00f3n de los Estados modernos que actualmente ejercen la jurisdicci\u00f3n sobre los estudios superiores en los que operan. Es muy frecuente la situaci\u00f3n en la que las instituciones han contribuido de manera clave al desarrollo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social del Estado, llevando a varios acad\u00e9micos a conceptualizarlas como \u201cuniversidades constructoras de Estado\u201d (Ordorika y P\u00fcsser, 2007). Ello sugiere que lo que existe en la relaci\u00f3n Estado\/educaci\u00f3n superior es una din\u00e1mica de intercambio de poder e influencia y no una aplicaci\u00f3n de poder unilateral desde el Estado hacia el sistema acad\u00e9mico. Las investigaciones recientes sobre la educaci\u00f3n superior y el Estado han evolucionado simult\u00e1neamente hacia el consenso y el conflicto en torno a cuestiones clave. Por un lado, existen considerables divergencias en la literatura acerca del papel de las organizaciones de educaci\u00f3n superior dentro del contexto de Estado contempor\u00e1neo. Por ejemplo, Larabee (1997) identifica tres objetivos que describen la educaci\u00f3n superior norteamericana: calidad democr\u00e1tica, eficiencia social y movilidad social. Estos objetivos, a su vez, est\u00e1n destinados a captar los intereses de la ciudadan\u00eda, el contribuyente y el consumidor, respectivamente. Pusser y Marginson (2009) toman la clasificaci\u00f3n de Larabee para sugerir que el Estado moldea a las instituciones de educaci\u00f3n a trav\u00e9s de sus demandas hacia resultados particulares. El propio trabajo anterior de Pusser sobre el rol de las universidades en la construcci\u00f3n del Estado sugiere una v\u00eda mutua de autoridad mucho m\u00e1s compleja. Del mismo modo, existe un desacuerdo (que viene de lejos) sobre el papel de la educaci\u00f3n superior en reproducir desigualdades sociales (Haveman y Sneeding, 2006; Percell y Cookson Jr, 1990) o en trabajar para mejorarlas, aunque no del todo exitosamente (Bowem, 1977; Bowen, et al, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, los investigadores han aglutinado sus indagaciones en torno a algunas formas clave en las que el Estado ejerce su autoridad sobre la educaci\u00f3n superior: la provisi\u00f3n de subsidios a la educaci\u00f3n superior p\u00fablica para la docencia, la investigaci\u00f3n y el servicio; la regulaci\u00f3n de actividades institucionales orientadas hacia prioridades y proyectos estatales; y la promoci\u00f3n del acceso y la oportunidad para las poblaciones de bajos recursos para que puedan mejorar las inequidades generadas por el desigual apoyo del Estado al desarrollo econ\u00f3mico (Pusser, 2008).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, varias investigaciones se nuclean en torno de algunas formas en que los Estados ejercen su autoridad sobre la educaci\u00f3n superior: la provisi\u00f3n de subsidios para educaci\u00f3n superior p\u00fablica para la docencia, la investigaci\u00f3n y el servicio; la regulaci\u00f3n de las instituciones, actividades para proyectos y prioridades estatales generales; y la promoci\u00f3n del acceso y la oportunidad para las poblaciones desatendidas a fin de mejorar las desigualdades generadas a trav\u00e9s del apoyo estatal desigual para desarrollo econ\u00f3mico (Pusser, 2008). Lejos de ser modos de funcionamiento exclusivos, se sugiere que estas tres \u00e1reas de intervenci\u00f3n estatal est\u00e1n estrechamente interrelacionadas y ahora est\u00e1n experimentado cambios sustanciales debido a presiones externas e internas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tales desarrollos han estimulado el surgimiento de una literatura s\u00f3lida y reciente sobre la &#8220;transformaci\u00f3n&#8221;<sup>2<\/sup> de la educaci\u00f3n superior. La literatura sobre la transformaci\u00f3n abarca cambios significativos en el papel del Estado y es analizada a trav\u00e9s del prisma de fen\u00f3menos contempor\u00e1neos como la privatizaci\u00f3n (Johnstone, 199; Williams, 1996), globalizaci\u00f3n (Marginson y van der Wende, 2007), el marketing (Bok, 2003; Kirp, 2003), y los continuos debates sobre acceso y calidad (Douglass, 2007). En particular, ha habido un gran incremento en la atenci\u00f3n dirigida al papel de los mercados en la educaci\u00f3n superior, c\u00f3mo el Estado ha mostrado una tendencia a confiar en mecanismos pro mercado para la coordinaci\u00f3n de los sistemas de educaci\u00f3n superior (Williams, 1995; Dill, 2003). La presente literatura se desarrolla alrededor de temas como la globalizaci\u00f3n, la remoci\u00f3n o erosi\u00f3n del Estado como proveedor clave en el suministro de recursos, la reestructuraci\u00f3n de estudiantes como consumidores del \u201cproducto\u201d educaci\u00f3n superior, y la emergencia y el \u00e9xito del sector con \u00e1nimo de lucro. Mientras que los mercados verdaderos de educaci\u00f3n superior no existen (debido a las pol\u00edticas del gobierno y las acciones regulatorias), los mecanismos de monitoreo de mercado han incrementado su importancia ya que los gobiernos intentan ejercer el nivel y tipo apropiado de intervenci\u00f3n gubernamental (Jongbloed, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos fen\u00f3menos han sido objeto de un extenso an\u00e1lisis documental y descriptivo en a\u00f1os recientes.&nbsp; A pesar de la importancia y visibilidad de estos temas, muy pocos de los estudios realizados vinculan directamente los cambios en el papel del Estado con la relaci\u00f3n siempre en evoluci\u00f3n entre el Estado y el sector de estudios superiores. Se han invertido escasos esfuerzos en reevaluar los modelos predominantes de autoridad en la relaci\u00f3n entre educaci\u00f3n superior y el gobierno.&nbsp; Y despu\u00e9s de Clark muy pocos investigadores han mostrado inter\u00e9s en encuadrar estas preguntas en t\u00e9rminos de lograr un \u201cbalance\u201d apropiado entre Estado, mercado y las fuerzas institucionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Construcci\u00f3n de estudios acad\u00e9micos contempor\u00e1neos sobre el Modelo de Clark<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de la preeminencia en la conciencia colectiva de los investigadores de la educaci\u00f3n superior, en la literatura se encuentran sorprendentemente pocos casos de respuestas directas al modelo de Clark. Cuando se invoca el tri\u00e1ngulo, a menudo se utiliza para ilustrar desarrollos sencillos, unidimensionales en los sistemas de direcci\u00f3n nacionales, como por ejemplo el cambio de control estatal a supervisi\u00f3n estatal (van Vught, 1989). Solo unos pocos acad\u00e9micos traen a colaci\u00f3n el tri\u00e1ngulo en un contexto de formas complejas en el que los Estados y sistemas responden a presiones contempor\u00e1neas. Para comprender la relevancia del modelo de Clark en la actualidad, es \u00fatil revisar brevemente algunas de esas propuestas aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jongbloed (2003) utiliza el tri\u00e1ngulo para explorar la forma en la que la pol\u00edtica de comercializaci\u00f3n est\u00e1 siendo implementada en la educaci\u00f3n superior de los Pa\u00edses Bajos. En ese ejemplo, mientras que el tri\u00e1ngulo es suficiente para ilustrar una situaci\u00f3n en la cual el Estado se retrae para dejar que las fuerzas del mercado coordinen la demanda y el suministro, no capta adecuadamente el papel dual del gobierno holand\u00e9s como iniciador y facilitador actual de un nuevo conocimiento basado en la econom\u00eda de mercado. La limitaci\u00f3n del modelo, en este contexto, es lo que se denomin\u00f3 anteriormente como \u201cefecto de suma cero\u201d: una cuasi exclusividad impuesta por las fuerzas de coordinaci\u00f3n. En el modelo, la influencia del Estado necesariamente disminuye a medida que el sistema se reorienta hacia mecanismos basados en el mercado. Esta din\u00e1mica es insuficiente cuando se aplica al contexto holand\u00e9s, ya que en ese caso el Estado no est\u00e1 simplemente dando un paso atr\u00e1s, sino que \u201cda un paso atr\u00e1s, entra nuevamente con un paso adelante, y coopera, todo al mismo tiempo\u201d (p.134). Jongbloed es forzado a modificar el tri\u00e1ngulo de Clark para permitir una nueva din\u00e1mica en la cual el Estado simult\u00e1neamente controla y facilita la competitividad y la creaci\u00f3n de conocimiento, ejerciendo un control regulatorio mientras trabaja estrechamente con el sector acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Christine Musselin (2004) menciona el tri\u00e1ngulo en su an\u00e1lisis del desarrollo reciente dentro del sistema de educaci\u00f3n superior franc\u00e9s. El propio Clark situ\u00f3 a Francia a mitad de camino entre la autoridad estatal y la oligarqu\u00eda acad\u00e9mica, y lo m\u00e1s alejado del mercado como fuera posible. Musselin no est\u00e1 de acuerdo con la caracterizaci\u00f3n de Clark del sistema franc\u00e9s y critica el modelo por ser tanto jer\u00e1rquico como estrecho. Musselin cuestiona la idea de Clark de que cada modo de coordinaci\u00f3n es capaz de estructurar simult\u00e1neamente los niveles organizacional, institucional y de base de un sistema. En cambio, Musselin sugiere que diferentes niveles de un sistema acad\u00e9mico -como por ejemplo un nivel intermedio (universidades) o de base (acad\u00e9micos)- podr\u00edan integrarse a trav\u00e9s de diferentes principios, por distintas entidades al mismo momento. En ese caso, se deber\u00eda considerar la posibilidad de dibujar m\u00faltiples tri\u00e1ngulos -uno para cada nivel- pero entonces se volver\u00eda extremadamente dif\u00edcil entender c\u00f3mo sintetizarlo.&nbsp; Por lo tanto, si bien el tri\u00e1ngulo es \u00fatil en la medida que permite considerar las relaciones entre las modalidades de coordinaci\u00f3n, no es lo suficientemente desarrollado para permitirnos considerar las realidades emp\u00edricas de c\u00f3mo \u00e9stas relaciones afectan de forma diversa las diferentes partes de un sistema acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El trabajo m\u00e1s reciente que aborda sustancialmente el modelo de Clark es el examen de Brian Pusser (2008) de la reestructuraci\u00f3n del sistema de educaci\u00f3n de Virginia. En ese estudio, Pusser intenta aplicar el modelo de Clark al caso de Virginia para comprender si el Estado, el mercado y el patrimonio institucional son realmente actores clave en las relaciones de autoridad contempor\u00e1neas. La primera cr\u00edtica de Pusser al tri\u00e1ngulo en este contexto se dirige a la concepci\u00f3n de Clark de oligarqu\u00eda acad\u00e9mica. Estados Unidos, sostiene Pusser, nunca ha desarrollado una oligarqu\u00eda acad\u00e9mica cl\u00e1sica, del tipo que Clark imagina en su tri\u00e1ngulo de coordinaci\u00f3n. En cambio, Clark sugiere que una mejora al modelo (en el contexto de Estados Unidos) ser\u00eda sustituir la oligarqu\u00eda acad\u00e9mica por el \u201cpoder acad\u00e9mico\u201d. La idea de un poder acad\u00e9mico comienza a construirse en trabajos previos de Clark, en los cuales explora c\u00f3mo se invierte el poder en los l\u00edderes institucionales, las estructuras de gobierno de la facultad y las juntas de gobierno internas (Pusser, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pusser va m\u00e1s all\u00e1 en su intento de redise\u00f1ar el concepto de oligarqu\u00eda acad\u00e9mica de Clark. Tomando los aportes de investigaciones recientes sobre la gobernanza de la educaci\u00f3n superior, Pusser sugiere que un \u201cpoder institucional\u201d -representando la autoridad institucional adem\u00e1s de la facultad de gobernanza- es un actor a\u00fan m\u00e1s poderoso en el gobierno contempor\u00e1neo y un representante significativo de la universidad en las competencias de autoridad. El concepto de poder institucional refleja una evidencia sustantiva que sugiere que la influencia del profesorado sobre la gobernanza institucional est\u00e1 en declive, especialmente a medida que las instituciones contratan un n\u00famero cada vez mayor de profesores de tiempo parcial y no estables. En ese vac\u00edo de poder, la gobernanza se ha movido m\u00e1s all\u00e1 de la facultad y m\u00e1s all\u00e1 de la administraci\u00f3n para incluir juntas de gobierno, fideicomisarios y partes interesadas externas como gobernadores y legisladores (Hines, 2000). Estos m\u00faltiples demandantes de autoridad complican nuestra comprensi\u00f3n de la simple formulaci\u00f3n de Clark de gobernanza en educaci\u00f3n superior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la discusi\u00f3n de Pusser sobre el tri\u00e1ngulo en el contexto del caso de Virginia, concluye que, en lugar de existir modos de coordinaci\u00f3n discretos y mutuamente excluyentes, el mercado y el poder institucional se conceptualizan mejor como anidados dentro del Estado. En esta formulaci\u00f3n, el Estado es simult\u00e1neamente actor e instrumento, reconociendo la legitimidad del mercado y los intereses institucionales en la b\u00fasqueda de sus propios objetivos. El modelo de Clark no capta completamente la tensi\u00f3n din\u00e1mica entre las tres fuerzas, o la forma en que la que est\u00e1n localizadas en un estado constante de competencia y negociaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jongbloed, Musselin y Pusser ofrecen diferentes perspectivas de la relevancia del tri\u00e1ngulo de Clark en la educaci\u00f3n superior en la actualidad. Los tres presentan una posici\u00f3n contempor\u00e1nea del modelo y, en ese sentido, es \u00fatil describir lo que tienen en com\u00fan dentro de sus cr\u00edticas. Los tres acad\u00e9micos incorporan un elemento de contienda pol\u00edtica en sus an\u00e1lisis, bas\u00e1ndose en una variedad de literatura relativamente reciente que ubica a los Estados y sistemas de educaci\u00f3n superior como lugares de conflicto y disputa, sobre qu\u00e9 papel debe jugar la educaci\u00f3n para conseguir prioridades estatales (Slaughter y Rhoades, 2004).&nbsp; Cuando consideramos lo que Slaughter y sus colegas denominan como \u201ccompetencia\u201d y Pusser como \u201ctensi\u00f3n din\u00e1mica\u201d, el tri\u00e1ngulo de Clark comienza a aparecer como problem\u00e1ticamente est\u00e1tico.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece claro que el modelo de Clark no puede captar adecuadamente la din\u00e1mica evolutiva que contribuye a las relaciones de autoridad contempor\u00e1neas, considerando la manera en que las fuerzas ahora se mezclan y chocan entre s\u00ed, a veces cooperando y otras no. Si bien el modelo es universalmente admirado como un trabajo fundacional que ha brindado una comprensi\u00f3n crucial de c\u00f3mo se puede ordenar un sistema acad\u00e9mico, tal vez se basa demasiado en una funci\u00f3n comparativa que no ofrece mucha luz anal\u00edtica. Cuando Clark desarroll\u00f3 este modelo, el trabajo comparativo sobre los sistemas nacionales era considerado ampliamente una prioridad acad\u00e9mica. Hoy, en un mundo cada vez m\u00e1s globalizado (en el cual algunos detectan la emergencia de un mercado global para la educaci\u00f3n superior), el trabajo comparativo quiz\u00e1 no es tan valorado por las posibilidades de evaluaci\u00f3n descriptiva de diferentes sistemas a lo largo de un conjunto de dimensiones prescriptas. Mas bien, parece posible que los an\u00e1lisis comparativos puedan ofrecer una mayor comprensi\u00f3n cuando se focaliza en c\u00f3mo las fuerzas de globalizaci\u00f3n aplican presiones uniformes a todos los sectores de la educaci\u00f3n superior, y la forma en que los comportamientos sist\u00e9micos convergen incrementalmente hacia respuestas comunes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>M\u00e1s all\u00e1 del tri\u00e1ngulo de Clark: algunos otros modos de pensar la Coordinaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Treinta a\u00f1os despu\u00e9s de su primera aparici\u00f3n, y a pesar de sus aparentes limitaciones, el tri\u00e1ngulo de Clark sigue siendo ampliamente contemplado como la referencia fundacional para aquellos que buscan comprender los aspectos sist\u00e9micos de la educaci\u00f3n superior. Como ya hemos visto, algunos acad\u00e9micos contempor\u00e1neos encuentran al modelo demasiado simplista para describir la complejidad de los intereses dentro de las relaciones contempor\u00e1neas de autoridad en la educaci\u00f3n superior. A pesar de esto, en la literatura solo se han sugerido algunas tipolog\u00edas alternativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Becher y Kogan (1992), en su an\u00e1lisis de los cambios en los procesos y estructuras de la educaci\u00f3n superior, intentan describir la organizaci\u00f3n de los sistemas acad\u00e9micos a trav\u00e9s de la identificaci\u00f3n de cuatro estructuras b\u00e1sicas dentro de las universidades: la individual, la unidad b\u00e1sica (el departamento), la institucional y la autoridad central (el Estado).&nbsp; Analizan los efectos de las presiones normativas para explicar los cambios en creencias o pr\u00e1cticas en todos los niveles, lo que lleva a su tesis de que el cambio en la oferta de educaci\u00f3n superior se produce cuando los valores normativos y los valores operativos son incongruentes. En general, se considera que su trabajo se basa directamente en el estudio de Clark, en el sentido de que ambos modelos ven a la educaci\u00f3n superior como un sistema social abierto en estrecho contacto con y respondiendo a las presiones del ambiente externo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Van Vught (1993), respondiendo directamente a las limitaciones percibidas del modelo de Clark, reduce el modelo de gobernanza tridimensional de Clark a un espacio bidimensional y sugiere la diferenciaci\u00f3n entre un modelo de control estatal y un modelo de supervisi\u00f3n estatal. El modelo de control estatal puede ser caracterizado por poseer una fuerte autoridad de la burocracia estatal y una posici\u00f3n relativamente fuerte de la oligarqu\u00eda acad\u00e9mica dentro de las universidades. Dentro del modelo de supervisi\u00f3n estatal, la autoridad se divide entre una fuerte comunidad acad\u00e9mica y la administraci\u00f3n interna de las universidades. Van Vught posiciona al control estatal y a la supervisi\u00f3n estatal como modelos de pol\u00edticas centrales las que, con algunas variaciones, informan cualquier otro modelo de gobernanza que pueda construirse (Moja, et al., 1996)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Finalmente, es importante resaltar el trabajo de Sheila Slaughter y sus colegas, cuya teor\u00eda del \u201ccapitalismo acad\u00e9mico\u201d (1997) proporciona un marco fundamentalmente nuevo de referencia a trav\u00e9s del cual comprender las interrelaciones entre Estados, mercados e instituciones. En esa teor\u00eda, universidades y profesores emplean comportamientos similares a los de mercado para competir por los recursos de los proveedores externos. Se puede considerar que este comportamiento del mercado rige una reestructuraci\u00f3n total de la educaci\u00f3n superior, que incluye un cambio organizativo sustantivo; cambio en las asignaciones de recursos internos; cambios en la divisi\u00f3n del trabajo acad\u00e9mico en materia de investigaci\u00f3n y docencia; el establecimiento de nuevas formas organizativas; y la organizaci\u00f3n de nuevas estructuras administrativas o la reconfiguraci\u00f3n de estructuras antiguas (Slaughter, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Tri\u00e1ngulo de Coordinaci\u00f3n de Burton Clark represent\u00f3 un gran avance al pensar la gobernanza y la autoridad en la educaci\u00f3n superior. El modelo de Clark movi\u00f3 exitosamente el an\u00e1lisis de la coordinaci\u00f3n de la educaci\u00f3n superior m\u00e1s all\u00e1 de la maquinaria b\u00e1sica de los procesos burocr\u00e1ticos y pol\u00edticos para dar cuenta de la forma en que los procesos sociales, econ\u00f3micos y culturales interact\u00faan para producir orden en un sistema. En su amplitud y alcance, tambi\u00e9n represent\u00f3 uno de los m\u00e1s tempranos intentos de fusi\u00f3n de los enfoques sociol\u00f3gicos y te\u00f3rico-pol\u00edticos al pensamiento sobre las relaciones de autoridad en la educaci\u00f3n superior (Pusser; 2003).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El modelo de Clark permanece como un marco elegante y atractivo para comparar sistemas nacionales, y su relativa simplicidad le otorga una utilidad resistente que ha asegurado su relevancia por treinta a\u00f1os. Sin embargo, las presiones actuales en los sistemas de educaci\u00f3n superior han producido un espectro de comportamientos y respuestas complejas de parte de las instituciones, organizaciones e individuos que el modelo no puede captar adecuadamente. La complejidad de las relaciones de autoridad contempor\u00e1neas, las cuales sit\u00faan a la educaci\u00f3n superior como un lugar de competencia y conflicto din\u00e1mico, llaman a pensar nuevos modelos de gobernanza y autoridad de la educaci\u00f3n superior. Esos modelos futuros deber\u00e1n adaptarse para tener en cuenta la din\u00e1mica fluida de la contienda y negociaci\u00f3n. Lejos de ser modos de coordinaci\u00f3n mutuamente excluyentes, el Estado, el mercado y el poder acad\u00e9mico operan cada vez m\u00e1s como instrumentos y actores de gobernanza interdependientes.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><sup>1<\/sup> Un t\u00e9rmico que Clark toma prestado de Banfield (1961) para describir los resultados producidos por las acciones descoordinadas en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><sup>2<\/sup> &#8220;Transformaci\u00f3n&#8221; tiende a no ser usada como t\u00e9rmino t\u00e9cnico o acad\u00e9mico, sino como una forma abreviada y amplia de referirse  al cambio  de roles del Estado y la Educaci\u00f3n Superior.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Banfield, E. C. (1968). <em>Urban government; a reader in administration and politics<\/em>. New York, NY: Free Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Becher, T. &amp; Kogan, M. (1992). <em>Process and Structure in Higher Education. <\/em>Milton Keynes: Open University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bok, D. C. (2003). <em>Universities in the marketplace: the commercialization of higher education<\/em>. Princeton, NJ: Princeton University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bowen, W. G., Kurzweil, M. A., Tobin, E. M. &amp; Pichler, S. C. (2005). <em>Equity and excellence in American higher education (Thomas Jefferson Foundation Distinguished Lecture Series). <\/em>Charlottesville: University of Virginia Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bowen, H. R. (1977). <em>Investment in learning: the individual and social value of American higher education<\/em>. San Francisco, CA: Jossey-Bass.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clark, B. 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Agradecemos al autor de cesi\u00f3n de derechos sobre el art\u00edculo a la Revista Pensamiento Universitario. Traducci\u00f3n de Laura Rovelli y Ver\u00f3nica Vento. 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