{"id":1947,"date":"2020-08-25T15:06:13","date_gmt":"2020-08-25T15:06:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/?p=1947"},"modified":"2020-10-20T23:21:27","modified_gmt":"2020-10-20T23:21:27","slug":"universidad-en-tiempos-sombrios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2020\/08\/25\/universidad-en-tiempos-sombrios\/","title":{"rendered":"Universidad en tiempos sombr\u00edos"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n<div class=\"breadcrumbs align  wp-block-bcn-breadcrumb-trail has-text-color has-background\" vocab=\"https:\/\/schema.org\/\" typeof=\"BreadcrumbList\">\n\t<span><\/span>\n\t<span property=\"itemListElement\" typeof=\"ListItem\"><a property=\"item\" typeof=\"WebPage\" title=\"Go to Pensamiento Universitario.\" href=\"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\" class=\"home\" aria-current=\"page\"><span property=\"name\">Pensamiento Universitario<\/span><\/a><meta property=\"position\" content=\"1\"><\/span><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Universidad en tiempos sombr\u00edos<\/h1>\n\n\n\n<script>animacionTop=370;animacionH=973;animacionW=1024;<\/script><figure class=\"ilustracion-header\"><iframe src=\"https:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/wp-content\/animaciones\/Cuadro_8\/\" style=\"width:100vw; height:100vw; margin-top: -42vh; position: relative;\"><\/iframe><\/figure><div class=\"ilustracion-header-footer-text\" style=\"margin-bottom:20px\"><a href=\"#\" id=\"botDespliegue\">(haz click aqui para desplegar la imagen)<\/a><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Mario Pecheny<\/p><cite>Doctor en Ciencia Pol\u00edtica por la Universidad de Par\u00eds III. Profesor Titular de la Universidad de Buenos Aires e Investigador Principal del CONICET en el Instituto Germani. <\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Existirmos: A que ser\u00e1 que se destina?<\/p><p>Pois quando tu me deste a rosa pequenina<\/p><p>Vi que \u00e9s um homem lindo e que se acaso a sina<\/p><p>Do menino infeliz n\u00e3o se nos ilumina<\/p><p>Tampouco turva-se a l\u00e1grima nordestina<\/p><p>Apenas a mat\u00e9ria vida era t\u00e3o fina<\/p><p>E \u00e9ramos olharmo-nos, intacta retina<\/p><p>A caju\u00edna cristalina em Teresina<\/p><cite><em>Caetano Veloso, Caju\u00edna.<\/em><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Tiempos sombr\u00edos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estos tiempos que vivimos pueden calificarse de tiempos sombr\u00edos, tiempos de oscuridad. Evoco la expresi\u00f3n que Hannah Arendt retoma de Bertolt Brecht para referirme a la incertidumbre vital que caracteriza el contexto de nuestras vidas, nuestro trabajo y nuestras universidades. Hace casi cuatro d\u00e9cadas, Norbert Lechner (1986) analiz\u00f3 c\u00f3mo la incertidumbre plantea un problema para las democracias:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hay \u00e9pocas de certezas (tan firmes como falsas) y \u00e9pocas de dudas. En nuestro tiempo la tendencia apunta a un desencanto radical, lleg\u00e1ndose a identificar la democracia con la incertidumbre. El orden democr\u00e1tico nace de la secularizaci\u00f3n y, por tanto, no reconoce un fundamento trascendente. La cr\u00edtica de las certidumbres ilusorias no debiera ignorar empero la demanda de certidumbre. Enfrent\u00e1ndonos a un futuro abierto, la modernidad plantea como problema fundamental c\u00f3mo cerciorarnos de nosotros mismos. Si la democracia fracasa en dar cuenta de esta b\u00fasqueda, entonces suele surgir una respuesta autoritaria. (1986, p. XX)&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Desde entonces, la incertidumbre se volvi\u00f3 m\u00e1s extendida y profunda. Traigo la idea de incertidumbre para asentar las coordenadas del ensayo que se inicia: nuestras universidades se insertan hoy en un contexto de incertidumbre en el que actores restauradores y sus discursos autoritarios encuentran un terreno f\u00e9rtil para arraigarse y crecer. Con \u00e9nfasis, razones y mecanismos variados, estos discursos y actores toman a la universidad como blanco privilegiado de sus ataques. La pandemia de COVID 19 lleva la incertidumbre y los ataques al paroxismo (volver\u00e9 sobre este punto m\u00e1s adelante).<\/p>\n\n\n\n<p>En el presente texto no hay datos y las referencias bibliogr\u00e1ficas son escasas. El ensayo condensa reflexiones que fui proponiendo en diversos encuentros y presentaciones<sup>1<\/sup>, a partir de mi experiencia personal como docente e investigador, en di\u00e1logo con colegas de Argentina, Brasil y otros pa\u00edses y regiones del mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me propongo reflexionar sobre el papel de la educaci\u00f3n superior y la investigaci\u00f3n cient\u00edfico-tecnol\u00f3gica en un contexto de tiempos sombr\u00edos, en un contexto hostil en el que la construcci\u00f3n p\u00fablica de conocimiento est\u00e1 bajo ataque por la conjunci\u00f3n de las l\u00f3gicas neoliberales, la restauraci\u00f3n conservadora y el auge del fascismo; contexto hostil agudizado por la incertidumbre extraordinaria que provoca la pandemia global del COVID 19. Los ataques, que por econom\u00eda de argumentaci\u00f3n y por la carga pol\u00edtico-emotiva que suscita califico de fascistas, apuntan a diversos aspectos inherentes o contingentes de lo universitario: su car\u00e1cter p\u00fablico y su apuesta por las evidencias y el conocimiento (es decir, por la verdad emp\u00edrica fundamentada y la argumentaci\u00f3n l\u00f3gica). Planteo asimismo que algunas l\u00f3gicas que producen malestar en el seno de nuestra vida universitaria no provienen principalmente de fuera, sino que resultan de una din\u00e1mica en la que nos envolvemos nosotras\/os mismas\/os, en particular la exigencia acr\u00edtica de productividad y una cultura evaluativa acorde a dicha exigencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que sigue propongo, entonces, reflexiones para pensar la universidad en tiempos sombr\u00edos: en primer lugar, los ataques a las ciencias sociales y las humanidades, a la universidad p\u00fablica y la ciencia p\u00fablica, a la verdad emp\u00edrica; en segundo lugar, los malestares ligados a la cultura evaluativa en la que estamos y a la que contribuimos, cultura que termina por moldear nuestras subjetividades universitarias; en tercer lugar, el privilegio que supone, para nosotras y nosotros universitarios, contar con espacios p\u00fablicos en los cuales podemos conversar acerca de nuestra situaci\u00f3n y los dilemas \u00e9ticos que enfrentamos; finalmente, termino el ensayo con un llamado, un llamado a aunar fuerzas desde las universidades p\u00fablicas latinoamericanas para hacer frente a estos movimientos fascistas y estas l\u00f3gicas que producen sufrimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ataques fascistas a las ciencias sociales y humanidades, a la universidad p\u00fablica y la ciencia p\u00fablica, a la verdad emp\u00edrica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos una \u00e9poca en la que investigar, dar clases, pensar e intervenir son pr\u00e1cticas que, en su deber de echar luz, se encuentran parad\u00f3jicamente acechadas por la oscuridad. En <em>Nosotros, los refugiados,<\/em> un texto escrito en 1943, Arendt (2008) cuenta la experiencia de los jud\u00edos ap\u00e1tridas que, al ser desprovistos de ciudadan\u00eda o no ser ciudadanos de ning\u00fan Estado, carecen de su derecho a tener derechos, se vuelven superfluos y, como escribe sin iron\u00eda la autora, terminan siendo llevados a campos de internamiento por los amigos y a campos de exterminio por los enemigos. Es un texto de una potencia extraordinaria: habla de ella y de los suyos, en plena oscuridad. Por supuesto que entre los contextos de entonces y ahora hay insalvables distancias. Pero la circulaci\u00f3n de discursos pol\u00edticos en los que \u201csobra\u201d gente, proyectos pol\u00edtico-econ\u00f3micos en los que no caben ni podr\u00edan caber todas\/os los habitantes del pa\u00eds o el planeta, principios puestos a consideraci\u00f3n seg\u00fan los cuales hay categor\u00edas sacrificables en pos de alg\u00fan bien mayor ( \u201cachatar la curva\u201d versus \u201csalvar la econom\u00eda\u201d), circulaci\u00f3n r\u00e1pida y \u201ceficaz\u201d de falacias y mentiras, todos esos elementos creo me autorizan a traer un horizonte de experiencia y pensamiento en el que estamos lamentablemente sumidas\/os.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201ctiempos sombr\u00edos\u201d, escribe Arendt (1990), el \u00e1mbito p\u00fablico se oscurece y el mundo se vuelve sospechoso y poco confiable. La expresi\u00f3n conceptualiza y describe contextos hist\u00f3ricos en los que a muchas y a muchos les toc\u00f3 vivir. Tambi\u00e9n remite a un estado del cuerpo desde el cual escribimos y pensamos. Tiempos de oscuridad definen hoy las condiciones que nos tocan en las universidades de Am\u00e9rica Latina y en otras regiones del mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos sombr\u00edos, estamos confrontados todo el tiempo a dilemas \u00e9ticos. No son dilemas abstractos o intelectuales \u2013o por lo menos no principalmente abstractos\u2013, sino dilemas sobre c\u00f3mo actuar, c\u00f3mo responder a las acciones de los dem\u00e1s, c\u00f3mo evaluar y tomar partido ante lo que los dem\u00e1s hacen a cada momento, en cada interacci\u00f3n. Uno de los dilemas de los que habla Arendt (1990) al referirse a Lessing (pp.13-42) es acerca de la actuaci\u00f3n p\u00fablica o el repliegue privado, acerca de juzgar o suspender el juicio, acerca de asumir identidades pol\u00edticas y actuar en funci\u00f3n de ellas, o camuflarse en el gen\u00e9rico humano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy vemos c\u00f3mo se plantean, a cada instante, dilemas que tienen que ver con vidas que son potencialmente sacrificables. \u00bfC\u00f3mo juzgar? \u00bfqu\u00e9 hacer en casos as\u00ed? \u00bfc\u00f3mo interactuar con quienes aceptan y alientan modos de vivir que suponen un mundo o aspiran a un mundo donde no hay lugar para nosotras, para nosotros, o para otras y otros que no somos nosotros pero son nuestros amores, amistades, o aun nuestros enemigos, que tienen derecho a estar en este mundo?<\/p>\n\n\n\n<p>Para Arendt: \u201cuno s\u00f3lo puede resistir bajo los t\u00e9rminos de la identidad que es objeto de ataque\u201d (1990: 28-29). Hoy nos atacan por promover la equidad de g\u00e9nero, por nuestra pertenencia a la universidad p\u00fablica, por nuestra sexualidad, por defender el sistema p\u00fablico de salud, por pelear por los derechos humanos, por evitar muertes evitables. Es en esa intersecci\u00f3n y en ese entrelazamiento sin nombre, que debemos lograr identificar la identidad de resistencia en estos tiempos. Pero \u00bfc\u00f3mo? \u00bfcu\u00e1les son nuestras opciones?<\/p>\n\n\n\n<p>Los tiempos sombr\u00edos son una imagen evocadora, identificable tanto en su generalidad como en las particularidades de cada uno y cada una. Tiempos personales, pero sobre todo tiempos colectivos. Por eso la tarea dif\u00edcil es resistir a dejarse expulsar del espacio p\u00fablico, a la tentaci\u00f3n de recluirse en el fuera del mundo, a apagar el Zoom. No dejarse expulsar del espacio p\u00fablico de la pol\u00edtica, de las clases, de la academia, es una manera de no deshumanizarse, de continuar con una vida que, por el solo hecho de vivirla, pone en evidencia su car\u00e1cter fr\u00e1gil y precario. A la vez, esas mismas carencias dejan expuesta la posibilidad del derecho a una vida digna de ser vivida.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>(&#8230;) Es cierto que en los \u201ctiempos de oscuridad\u201d la calidez, que es el sustituto de la luz para los parias, ejerce una gran fascinaci\u00f3n sobre todos aquellos que se sienten tan avergonzados del mundo tal como es que quisieran refugiarse en la invisibilidad. (Arendt, 1990: 26)<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En oposici\u00f3n al repliegue y al encierro, la c\u00e1lida alternativa es hacer pol\u00edtica, es hablar y actuar, es seguir apostando por la vida (aun cuando la muerte est\u00e9 ah\u00ed, acechando). Por eso es un tiempo de pol\u00edtica. S\u00f3lo podemos resistir en los t\u00e9rminos del ataque. Uno de los focos de mis investigaciones es el g\u00e9nero y la sexualidad, que se ha vuelto uno de los vectores a trav\u00e9s de los cuales los discursos autoritarios descargan su artiller\u00eda sobre las universidades y m\u00e1s ampliamente sobre los movimientos de democratizaci\u00f3n. Los tiempos sombr\u00edos suelen ser de crisis pol\u00edtica y econ\u00f3mica, pero tambi\u00e9n suelen ser de p\u00e1nico moral, desestabilizaciones o intentos de reordenamiento sexual y gen\u00e9rico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata, en estos tiempos, de configurar como blancos de ataque derechos determinados, sino que es el propio derecho a tener derechos lo que es puesto en cuesti\u00f3n. Son construidas, una vez m\u00e1s, categor\u00edas de poblaci\u00f3n como superfluas; proceso que precisa tambi\u00e9n de la movilizaci\u00f3n de afectos, del odio dirigido hacia aquellas categor\u00edas que se construyen. Una vez m\u00e1s, somos testigos de la paradoja que atraviesa y constituye al Estado: es condici\u00f3n de posibilidad del derecho a tener derechos, y perversamente, es a la vez \u2013invadido por la fuerza o por la legalidad de los votos\u2013 el que en muchos pa\u00edses activamente expulsa, segrega, estigmatiza. Nuestros hermanos de Brasil y otros pa\u00edses pueden dar testimonio de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempos sombr\u00edos son, adem\u00e1s, tiempos de presente continuo: no pasado (no hay memoria), no futuro. Hoy, con el COVID 19, sabemos de la importancia subjetiva de recomponer la experiencia de futuro como condici\u00f3n de posibilidad de vivir el presente. Estos tiempos obliteran tal posibilidad, al establecer un umbral de atemporalidad que hace parecer las condiciones actuales como inmutables. Esto da pie a pensar otro punto, otro afecto: el del miedo. Siento un escozor particular al recuperar estas notas para el presente texto, notas escritas hace un par de a\u00f1os, cuando no sab\u00edamos de la pandemia que ir\u00eda a instalarse en nuestro horizonte de experiencias.Marguerite Yourcenar escribi\u00f3 en una de sus novelas, <em>Alexis o el tratado del in\u00fatil combate<\/em>, que \u201cnada nos acerca tanto a otros seres como el tener miedo juntos\u201d (2000, p.31). Nos atrevemos a responderle a la Yourcenar que \u201cdepende\u201d. Puede ser, lo hemos visto con los familiares de desaparecidos en la dictadura, con las madres contra la impunidad de la violencia institucional, o en el movimiento de personas viviendo con VIH; pero tambi\u00e9n, como mostrara Arendt, el miedo a menudo anula los v\u00ednculos entre los hombres, los apretuja, los aprisiona. El miedo tambi\u00e9n invita al repliegue. Asimismo, para considerar otro de sus riesgos, dec\u00eda Norbert Lechner en los a\u00f1os noventa:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los miedos son fuerzas peligrosas. Pueden provocar reacciones agresivas, rabia y odio que terminan por corroer la sociabilidad cotidiana. Pueden producir par\u00e1lisis. Pueden inducir al sometimiento. Los miedos (como el miedo al sida) son presa f\u00e1cil de la manipulaci\u00f3n (1998: 182).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Estos tiempos sombr\u00edos que vivimos hoy en Am\u00e9rica Latina, y no s\u00f3lo en ella, pueden comprenderse en una doble desestructuraci\u00f3n que produce incertidumbre y demanda de un ordenamiento o reordenamiento que adopta tanto un car\u00e1cter nost\u00e1lgico, uno de ellos, como cr\u00edtico, el otro: la desestructuraci\u00f3n capitalista neoliberal y la desestructuraci\u00f3n de las jerarqu\u00edas de g\u00e9nero heteropatriarcales. Dicho de manera simple: por un lado, en las \u00faltimas d\u00e9cadas el capitalismo como modo de acumulaci\u00f3n y de organizaci\u00f3n social no cumple siquiera como utop\u00eda y discurso su promesa de inclusi\u00f3n a trav\u00e9s del mercado de trabajo, de movilidad ascendente mediante el esfuerzo, de crecimiento, con impacto particular en la identidad subjetiva del \u201cvar\u00f3n proveedor\u201d; por el otro, gracias a las luchas de las que participamos muchas y muchos de nosotros, las jerarqu\u00edas sexogen\u00e9ricas y generacionales y el orden pol\u00edtico-institucional basado en, y reproductor de, dichas jerarqu\u00edas, se han resquebrajado, con impacto particular en la identidad subjetiva del \u201cvar\u00f3n marido y padre de familia\u201d. Es todo un mundo de referencias de certidumbre que no existe m\u00e1s \u2013aun cuando dichas referencias y certidumbres hayan podido ser, siempre, ilusiones\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>En la intersecci\u00f3n de ambas desestructuraciones civilizatorias se rompen espacios, tiempos y relaciones. El neoliberalismo y las revoluciones de g\u00e9nero, ambos, desestructuran el orden tal cual fue vivido durante d\u00e9cadas \u2013 el modelo desarrollista del capitalismo asociado al estado de bienestar\/populista, y el orden patriarcal de las jerarqu\u00edas de g\u00e9nero. Sin la utop\u00eda de la movilidad ascendente y sin las rigideces del poder patriarcal (orden jer\u00e1rquico de g\u00e9nero y generaci\u00f3n), los puntos clave de certidumbre ontol\u00f3gica del orden socio-pol\u00edtico se desvanecen. Y es entonces que los intentos de restauraci\u00f3n pugnan por volver, autoritaria y nost\u00e1lgicamente, a un orden que \u2013 lo sabemos \u2013 nunca cumpli\u00f3 sus promesas. La destrucci\u00f3n de los puntos de certidumbre se sobreimprime a las consecuencias producidas globalmente y localmente por la pandemia de COVID 19: no hay certidumbres econ\u00f3mico-laborales, no hay certidumbres en las relaciones interpersonales, y ahora la pandemia suspende nuestra noci\u00f3n de espacio-tiempo. \u00bfC\u00f3mo, en este contexto, no van a aparecer discursos y actores que pretendan \u2013autoritaria, m\u00e1gica, inescrupulosamente\u2013 restaurar un mundo perdido de certidumbres?<\/p>\n\n\n\n<p>Tal restauraci\u00f3n toma a lo universitario como blanco de ataques, puesto que la universidad es un actor central del proceso de cambio civilizatorio, y es percibida como \u201caguafiestas\u201d ante soluciones autoritarias, m\u00e1gicas e inescrupulosas. La incertidumbre de la crisis capitalista y patriarcal, exacerbada por la aparici\u00f3n del coronavirus, se inscribe en una duraci\u00f3n hist\u00f3rica que la precede largamente. Uno de los procesos hostiles hacia la universidad, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y la pol\u00edtica democr\u00e1tica, es el reclamo por la utilidad inmediata: todo debe responder a la pregunta \u00bfpara qu\u00e9 sirve?, en t\u00e9rminos de inmediatez y en t\u00e9rminos de un reduccionismo econ\u00f3mico. El COVID 19 aceler\u00f3 los tiempos de la pregunta por la utilidad y plante\u00f3, de manera a\u00fan m\u00e1s dilem\u00e1tica, la cuesti\u00f3n de la utilidad social: la salud versus la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ataques se emprenden contra la universidad y la ciencia en relaci\u00f3n con diversas acepciones de lo p\u00fablico. No voy a abundar aqu\u00ed en detalles; las lectoras y los lectores de esta publicaci\u00f3n lo saben mejor que yo. Simplemente enumero: a la restauraci\u00f3n conservadora le molesta el car\u00e1cter p\u00fablico ligado a la gesti\u00f3n y liderazgo estatal; el financiamiento con recursos p\u00fablicos; el car\u00e1cter abierto, accesible, no privativo de lo p\u00fablico;&nbsp; la publicidad de las acciones y por ende la rendici\u00f3n de cuentas; el car\u00e1cter abierto y democratizante que se establece cuando algo no es propiedad privada ni privilegio, sino que se presenta como un derecho a alcanzar y como medio para que categor\u00edas hist\u00f3ricamente dominadas, excluidas, marginadas puedan acceder a otros derechos (la educaci\u00f3n superior y la ciencia p\u00fablicas como recurso material y simb\u00f3lico para garantizar la ciudadan\u00eda).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos de restauraci\u00f3n conservadora, sustentada en la difusi\u00f3n de falsas noticias y la propagaci\u00f3n de creencias expl\u00edcitamente anti-cient\u00edficas y anti-intelectuales, la propia verdad emp\u00edrica se vuelve objeto de desconfianza y elemento clave de la comprobaci\u00f3n paranoica de teor\u00edas conspirativas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El fen\u00f3meno no es nuevo, ya Hannah Arendt mostr\u00f3 c\u00f3mo los totalitarismos no se basan s\u00f3lo en ideolog\u00edas con determinadas caracter\u00edsticas, sino tambi\u00e9n en el borramiento y la falsificaci\u00f3n de verdades comprobables, es decir, la verdad proposicional, emp\u00edrica, observable, articulada en argumentaciones l\u00f3gicas, con procedimientos validados. Algunas respuestas ante el COVID 19, irresponsables y con consecuencias en t\u00e9rminos de enfermedad y muerte, que hacen sinergia con los discursos conspirativos y restauradores en t\u00e9rminos de clase\/capitalismo (y geopol\u00edtica) y g\u00e9nero\/generaci\u00f3n, recurren casi caricaturalmente a discursos anti-cient\u00edficos, anti-intelectuales y anti-universitarios. El papel de la producci\u00f3n p\u00fablica de evidencia y de la socializaci\u00f3n democratizante de los espacios de conocimiento es clave como obst\u00e1culo para los intentos restauradores, que son, lo vimos en nuestro continente, a menudo muy violentos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Malestar en el SIGEVA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El contexto es hostil&nbsp; para nuestra vida en la universidad. Pero tambi\u00e9n hay fen\u00f3menos que no son \u00fanicamente ex\u00f3genos, o que tienen una dimensi\u00f3n end\u00f3gena que los hace posible y que produce malestar subjetivo. Me refiero a la exigencia de cada vez m\u00e1s carga de trabajo y mayor productividad \u201cobjetivable\u201d y medible con instrumentos cada vez m\u00e1s homogeneizantes. Michel Foucault (1978, 1979) acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino gubernamentalidad (<em>gouvernementalit\u00e9<\/em>) para describir modos de regulaci\u00f3n de comportamientos que no se explican por intencionalidades de nadie sino por relaciones reguladas a partir de sus propias l\u00f3gicas, y en este sentido Pierre Lascoumes y Patrick Le Gal\u00e8s (2004) desarrollaron la idea del \u201cgobernar a partir de instrumentos\u201d. Para decirlo r\u00e1pido: nuestras pr\u00e1cticas docentes e investigativas cada vez m\u00e1s forman parte de una gubernamentalidad neoliberal (uso el adjetivo por econom\u00eda argumentativa) determinada por instrumentos, incluso por una herramienta virtual, que formatean no s\u00f3lo c\u00f3mo nos eval\u00faan y evaluamos, sino c\u00f3mo planificamos o deber\u00edamos planificar nuestras carreras. Uno de los problemas que se derivan de esto, pero no el \u00fanico, es que los instrumentos son m\u00e1s ergon\u00f3micos para determinados perfiles, disciplinas, contextos, generaciones, momentos de la carrera, que para otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los malestares que tenemos docentes e investigadoras\/es universitarias\/os en relaci\u00f3n con la objetivaci\u00f3n de nuestro trabajo, c\u00f3mo se eval\u00faa aquello que hacemos, en el contexto de una interpelaci\u00f3n sobre la utilidad y productividad en tanto fundamentos de la legitimidad y el valor no s\u00f3lo del trabajo que hacemos sino de qui\u00e9nes somos, se explican por la creciente puesta en crisis de ese valor p\u00fablico y de ese valor ligado a la producci\u00f3n de verdades (evidencias, argumentos) con una temporalidad no inmediata y una traducci\u00f3n no econ\u00f3mica en un sentido reducido. La consagraci\u00f3n de est\u00e1ndares evaluativos (Beigel y Gallardo, 2020) que responden a ciertos modelos de universidad y de ciencia (\u201cdel Norte\u201d, biom\u00e9dica, en ingl\u00e9s, publicada en revistas en el formato <em>paper<\/em> con revisi\u00f3n ciega de pares, etc.), terminan por moldear, no s\u00f3lo todo tipo de trabajo docente-investigativo-de vinculaci\u00f3n o extensi\u00f3n, sino la propia subjetividad de quienes trabajamos en la universidad. El SIGEVA, esa plataforma inform\u00e1tica que registra nuestra producci\u00f3n y trayectoria, no s\u00f3lo mide nuestra performance, sino que orienta la performance: aquello que valora, pondera e incluye, y aquello que no valora, no mide y excluye.<\/p>\n\n\n\n<p>Digo que no moldea \u00fanicamente el trabajo, sino tambi\u00e9n subjetividades. Nos vuelve locos y locas. Plantea exigencias imposibles de resolver \u2013en tiempos de pandemia y en tiempos normales\u2013. Hoy debemos: dar clase, investigar, hacer extensi\u00f3n o vinculaci\u00f3n, evaluar, someternos a evaluaci\u00f3n y \u201ccategorizarnos\u201d, formar recursos humanos mediante clases y direcci\u00f3n de tesis y becas, hacer <em>coaching<\/em>, participar de comit\u00e9s de \u00e9tica, participar de comit\u00e9s de violencia laboral y de g\u00e9nero, obtener subsidios, buscar fondos, hacer gesti\u00f3n institucional, hacer pol\u00edtica sindical, aprender y facilitar la virtualizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza, la investigaci\u00f3n y la gesti\u00f3n, debemos publicar en ingl\u00e9s (o sea traducir), ir a congresos, dirigir y gestionar publicaciones, mantenerlas indexadas, seguir form\u00e1ndonos, contribuir con nuestra producci\u00f3n a que nuestra instituci\u00f3n se mantenga o ascienda en alg\u00fan ranking, y alguna que otra cosa m\u00e1s. Todo ello con salarios bajos y pocos o nulos recursos complementarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la pr\u00e1ctica del <em>double bind<\/em> o doble v\u00ednculo, el discurso \u201cesquizofrenizante\u201d que plantea una exigencia pr\u00e1cticamente imposible de alcanzar. Este es un rasgo definitorio de la subjetivaci\u00f3n neoliberal: debes ser buen padre\/buena madre, estar en pareja, ganar dinero, triunfar profesionalmente, disfrutar del sexo y de la vida, hacer deporte, practicar el ocio, viajar, ser buen ciudadano o buena ciudadana, cuidar tu salud,\u2026, todo eso y mucho m\u00e1s, pero los medios para cumplir con las exigencias e interpelaciones son cada vez menos accesibles, y el tiempo cada vez m\u00e1s escaso. Esta subjetivaci\u00f3n neoliberal en la vida universitaria se plantea cada vez con mayor potencia y extensi\u00f3n. Uno de los aspectos interesantes de esta exigencia es que somos a menudo nosotras y nosotros mismos quienes nos la autoimponemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los insumos y los recursos necesarios para desarrollar una labor cient\u00edfica, as\u00ed como una pol\u00edtica clara capaz de orientar dicha pr\u00e1ctica, escasean hoy en la Argentina. Pero nuestro malestar no s\u00f3lo refiere al problema presupuestario y la degradaci\u00f3n de las condiciones del trabajo docente, intelectual y cient\u00edfico en nuestro pa\u00eds, sino tambi\u00e9n (y sobre todo) al desarrollo aparentemente incontenible de una apuesta por la productividad, situada a su vez en un contexto global m\u00e1s amplio, en esta \u00e9poca a la que nos referimos como de tiempos sombr\u00edos. La mixtura entre la apuesta por la productividad neoliberal (como sea que se defina \u00e9sta) y las amenazas autoritarias (los tiempos sombr\u00edos), producen un ataque muy poderoso contra las ciencias b\u00e1sicas, y muy concretamente contra las humanidades y las ciencias sociales. Como expres\u00e9 m\u00e1s arriba, no nos queda otra que resistir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Propongo retomar para nuestro an\u00e1lisis la categorizaci\u00f3n de las ciencias que realizara Jurgen Habermas (1982) entre ciencias emp\u00edrico-anal\u00edticas, ciencias hist\u00f3rico-hermen\u00e9uticas y ciencias cr\u00edticas (Pecheny y Zaidan, 2019).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las ciencias emp\u00edrico-anal\u00edticas, las que siguen el modelo positivista de las ciencias naturales, aquellas consagradas en prestigio y en instrumentos institucionales de validaci\u00f3n, se juzgan cada vez menos por la medida en que logran dominar la naturaleza y por su \u00e9xito t\u00e9cnico en el largo plazo; m\u00e1s bien se las eval\u00faa cada vez m\u00e1s en virtud de su aplicaci\u00f3n y utilidad inmediatas, ligadas a la utilidad (econ\u00f3mica) para el corto plazo. Exagerando (s\u00f3lo un poco), podemos decir que han sido te\u00f1idas de un \u201ccomo si\u201d. El discurso neoliberal de sentido com\u00fan sobre la utilidad de la ciencia y la t\u00e9cnica produce y reproduce visiones que remiten a la construcci\u00f3n incremental del conocimiento. La evaluaci\u00f3n estandarizada y cortoplacista propia del neoliberalismo, plantea tensiones de objetivaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas cient\u00edficas y su v\u00ednculo con las pol\u00edticas basadas en evidencias: no hay cuestionamiento de las pol\u00edticas, pues no se cuestionan los procesos de la producci\u00f3n de evidencia, ni qu\u00e9 evidencias se consideran v\u00e1lidas. Por eso mismo, la tensi\u00f3n no es una carga espec\u00edfica de las ciencias sociales y humanidades, sino que termina por cuestionar a toda la ciencia b\u00e1sica, la exacta y la natural, en tanto se salen de la satisfacci\u00f3n inmediata y la traducci\u00f3n t\u00e9cnica inmediata con impacto medible econ\u00f3micamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las ciencias hist\u00f3rico-hermen\u00e9uticas se encuentran, por su parte, en una doble tensi\u00f3n. Primero, en tensi\u00f3n con las ciencias emp\u00edrico-anal\u00edticas, que con todo y a pesar de todo determinan el juego de lenguaje cient\u00edfico \u2013proveen las reglas del m\u00e9todo, el tipo de evidencia, hasta el formato del <em>paper<\/em>, de la tesis, del <em>curriculum vitae<\/em>. Los formatos deseables y los formatos est\u00e1ndar de la evaluaci\u00f3n son m\u00e1s ergon\u00f3micos para las emp\u00edrico-anal\u00edticas que para las hermen\u00e9utico-hist\u00f3ricas. La estandarizaci\u00f3n del formato <em>paper <\/em>y de otros formatos valorados (incluido el libro, por ejemplo) autorizan m\u00e1s a determinadas disciplinas que a otras, y algunas maneras de practicarlas son m\u00e1s premiadas que otras. En este contexto, vemos hoy la pugna de otros saberes por ingresar a la ciudadan\u00eda cient\u00edfica: pr\u00e1cticas y formatos h\u00edbridos o <em>border<\/em>, como por ejemplo la <em>performance<\/em>. La cuesti\u00f3n de formatos y de objetivaciones reconocidas, es un problema cient\u00edfico e intelectual grave para nuestras ciencias sociales y humanidades. Segundo, las ciencias hist\u00f3rico-hermen\u00e9uticas est\u00e1n en tensi\u00f3n con la interpelaci\u00f3n desde la utilidad inmediata: lo pr\u00e1ctico deviene t\u00e9cnico, y las objetivaciones medibles son para las humanidades a\u00fan menos ergon\u00f3micas que para las otras ciencias. A esta doble tensi\u00f3n de las ciencias hermen\u00e9utico-hist\u00f3ricas (con las emp\u00edrico-anal\u00edticas por un lado y la utilidad o aplicaci\u00f3n inmediata por otro) se le sobreimpone un sesgo estructural de subordinaci\u00f3n: la tensi\u00f3n entre disciplinas racionales, masculinas, duras, y las disciplinas feminizadas, <em>litt\u00e9raires, <\/em>blandas.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, las ciencias cr\u00edticas (en tiempos del texto de Habermas, el marxismo y el psicoan\u00e1lisis) parecen haberse reformulado con otras preguntas y perspectivas: como los estudios y teor\u00edas de g\u00e9nero, feministas, <em>queer<\/em>, pos- y de-coloniales, <em>crip<\/em>, etc. En todo caso, estos estudios y teor\u00edas todav\u00eda pugnan por adquirir derecho de ciudadan\u00eda acad\u00e9mica, tanto en la investigaci\u00f3n como en su institucionalizaci\u00f3n en la educaci\u00f3n superior, y no es extra\u00f1o que constituyan blancos privilegiados del ataque universitario por parte de los sectores hostiles conservadores y restauradores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un comentario m\u00e1s: lo dicho hasta aqu\u00ed no implica que el reclamo de utilidad inmediata de la producci\u00f3n de conocimiento est\u00e9 presente exclusivamente en los discursos neoliberales.<strong> <\/strong>La pregunta por la utilidad de aquello que hacemos no proviene s\u00f3lo de los profetas del ajuste, sino tambi\u00e9n de grupos y corrientes que los enfrentan. Existe un cuestionamiento populista a la (in)utilidad, expresado en la proliferaci\u00f3n \u2013 incluso en el seno de la universidad p\u00fablica \u2013 de un anti-intelectualismo plebeyo, as\u00ed como tambi\u00e9n en una impugnaci\u00f3n militante en el contexto de las disputas acerca de qui\u00e9n puede hablar de manera autorizada sobre alg\u00fan tema o problema social, que se traduce en la pretensi\u00f3n de monopolio (y ejercicios de censura) por parte de aquellos\/as \u201cportadores\/as de la experiencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, el formato productivista y objetivado seg\u00fan tipos acotados de legitimaci\u00f3n de la labor investigativa (y por ende acad\u00e9mica y universitaria) produce y reproduce malestar en la comunidad universitaria y de la ciencia y t\u00e9cnica \u2013pero a su vez es, en gran medida, producido y reproducido por la propia comunidad. En tiempos en que la legitimidad de la producci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico en las instituciones p\u00fablicas de la educaci\u00f3n superior y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica est\u00e1 cuestionada por un discurso que articula voluntad de restauraci\u00f3n social (de clase, de g\u00e9nero, de generaci\u00f3n) con ataques anti-intelectuales y anti-cient\u00edficos en clave conspirativa \u2013 que impugnan la utilidad y costo-efectividad de la inversi\u00f3n en dichos campos\u2013, desde el interior de las instituciones de educaci\u00f3n superior y de ciencia y t\u00e9cnica somos conscientes de la alienaci\u00f3n involucrada en exigir y mostrar cada vez mayor productividad, utilidad mensurable y traducci\u00f3n inmediata. Pensar una temporalidad y legitimidad de la educaci\u00f3n superior y de una investigaci\u00f3n cient\u00edfica p\u00fablica en clave menos individualista, m\u00e1s colectiva, menos inmediatista, y de m\u00e1s larga duraci\u00f3n, es un desaf\u00edo que la pandemia, me parece, parad\u00f3jicamente, nos obliga a tomar en serio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los espacios p\u00fablicos y la solidaridad latinoamericana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El malestar al que estamos sometidas y sometidos no se configura sin m\u00e1s como una exterioridad, sino que necesita de la reiteraci\u00f3n de pr\u00e1cticas \u2013nuestras\u2013 para su reproducci\u00f3n. A las tensiones entre tipos de conocimiento, a las tensiones con la pretensi\u00f3n de utilidad inmediata, y a la jerarqu\u00eda excluyente de formatos objetivados, se suma el malestar derivado propiamente de la subjetivaci\u00f3n neoliberal. El neoliberalismo ha sido capaz de confeccionar un imaginario atomizante, que internaliza en el inconsciente colectivo el principio rector de la competencia. Tomar conciencia de los modos de subjetivaci\u00f3n propios de la forma neoliberal de producci\u00f3n capitalista es necesario si pretendemos aminorar de alguna manera el malestar que nos invade. Sin embargo, y a la vez, debemos tomar conciencia de otro aspecto de nuestra posici\u00f3n en la sociedad. Hoy, muchas y muchos padecemos todos los males del capitalismo, del neoliberalismo, de las tensiones cruzadas que fueron evocadas m\u00e1s arriba, es cierto, pero desde el privilegio. En estos tiempos sombr\u00edos, nuestro privilegio no es solo que tenemos trabajo y salario, y realizamos adem\u00e1s el trabajo que elegimos, sino que frente a los dilemas \u00e9ticos constantes que impone el contexto del capitalismo neoliberal, todav\u00eda contamos con espacios p\u00fablicos en el seno de los cuales intercambiar con nuestros pares para pensar colectivamente tales dilemas. No es sino en la identificaci\u00f3n simult\u00e1nea de las causas de nuestro malestar y de nuestra posici\u00f3n de privilegio, que podremos reflexionar acerca de formas de resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi reflexi\u00f3n sobre el privilegio de contar con espacios p\u00fablicos para compartir problemas y dilemas, se inici\u00f3 ante la re-aparici\u00f3n de los Bolsonaros y los ataques a compa\u00f1eras y compa\u00f1eros en universidades de distintos lados del mundo. En tiempos de COVID 19 y de aislamiento social, este privilegio se ve con mayor claridad. Con todo y a pesar de todo, en la vida universitaria podemos todav\u00eda compartir reflexiones sobre las condiciones de nuestro trabajo y de nuestras vidas. No es algo que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n pueda hacer. Tambi\u00e9n muestra las condiciones desiguales que \u2013 reconozcamos \u2013 en tiempos ordinarios quedan a veces opacadas en el seno de la comunidad universitaria y cient\u00edfica: desigualdades ligadas a la clase y los recursos econ\u00f3micos, pero tambi\u00e9n a la diversidad regional, al g\u00e9nero, a la generaci\u00f3n, al encuadre institucional. En tiempos sombr\u00edos, quienes estamos en una situaci\u00f3n de privilegio tenemos un compromiso mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>En Argentina contamos con una sociedad, un gobierno y un Estado que sostienen la vida universitaria y cient\u00edfica, aun con las dificultades que conocemos y padecemos. En otros pa\u00edses de la regi\u00f3n, la situaci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s complicada. Como en otros momentos de nuestra historia latino-americana, la solidaridad entre colegas e instituciones es fundamental: como solidaridad intelectual, acad\u00e9mica, ciudadana y humana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup> Una versi\u00f3n parcial y previa se puede leer en Pecheny y Zaidan, 2019.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Arendt, H. (1990). <em>Hombres en tiempos de oscuridad<\/em>. Barcelona, Espa\u00f1a: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p>(2008). We refugees. En H. Arendt, J. Kohn y R. H. Feldman (Eds.). <em>The Jewish writings <\/em>(pp. 264-274)<em>.<\/em> Nueva York: Schocken Books.<\/p>\n\n\n\n<p>Beigel, F. y Gallardo, O. (2020). Productividad, bibliodiversidad y biling\u00fcismo en un corpus completo de producciones cient\u00edficas. <em>Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Sociedad<\/em>, 46.<\/p>\n\n\n\n<p>Foucault, M. (1978) \u00ab Introduction au cours S\u00e9curit\u00e9, territoire, population \u00bb, du 11\/1\/1978, Seuil\/La Licorne ; \u00ab La gouvernementalit\u00e9 \u00bb, cours du 1\/2\/1978, Dits et \u00e9crits, T. III, p. 635-657 ;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Foucault, M. (1979) \u00ab Naissance de la bio-politique \u00bb, cours du 10\/1\/1979, Seuil\/La Licorne.<\/p>\n\n\n\n<p>Habermas, J. (1982). <em>Conocimiento e Inter\u00e9s. <\/em>Madrid: Taurus.<\/p>\n\n\n\n<p>Lascoumes, P. y Le Gal\u00e8s P. (dir.). (2004). <em>Gouverner par les instruments. <\/em>Par\u00eds: Presses de Sciences Po.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lechner, N. (1986). \u00bfResponde la democracia a la b\u00fasqueda de certidumbre? <em>Zona Abierta<\/em>, 39-40, pp. 69-94.<\/p>\n\n\n\n<p>Lechner, N. (1998). Nuestros miedos. <em>Perfiles Latinoamericanos<\/em>, <em>13<\/em>, pp. 179-198.<\/p>\n\n\n\n<p>Pecheny, M. y Zaidan, L. (2019). Humanidades, ciencias sociales y pol\u00edtica cient\u00edfica. En Contreras, S. et al. (Eds.). <em>Las Humanidades por venir. Pol\u00edticas y debates del siglo XXI. <\/em>Rosario: IECH, pp. 346-361.<\/p>\n\n\n\n<p>Yourcenar, M. (2000). <em>Alexis o el tratado del in\u00fatil combate<\/em>. Madrid: Alfaguara.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Universidad en tiempos sombr\u00edos (haz click aqui para desplegar la imagen) Mario Pecheny Doctor en Ciencia Pol\u00edtica por la Universidad de Par\u00eds III. Profesor Titular de la Universidad de Buenos Aires e Investigador Principal del CONICET en el Instituto Germani. Existirmos: A que ser\u00e1 que se destina? Pois quando tu me deste a rosa pequenina &#8230; <a title=\"Universidad en tiempos sombr\u00edos\" class=\"read-more\" href=\"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/2020\/08\/25\/universidad-en-tiempos-sombrios\/\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Universidad en tiempos sombr\u00edos\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[30,116,121],"tags":[166,167,168,66],"class_list":["post-1947","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-pensamiento-universitario-revista-numero-19","category-ensayos-pensamiento-universitario-revista-numero-19","category-revista","tag-covids-19","tag-incertidumbre","tag-mario-pecheny","tag-universidad"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1947","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1947"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1947\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2458,"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1947\/revisions\/2458"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1947"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.pensamientouniversitario.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}